domingo, 9 de noviembre de 2025

Entonces ¿Por qué no? - Motivos para el servicio

¿Alguna vez fuiste a comer afuera y no tenías suficiente dinero para pagar la cuenta? ¿Llevaste tu auto al mecánico para que lo arreglaran y, al volver a buscarlo, te encontraste con que la factura era el doble de lo que esperabas que fuera? En ambos casos no estabas realmente listo para afrontarlo, porque tus expectativas eran equivocadas. No fue muy divertido, ¿no es cierto? ¡Nunca es una experiencia agradable que te pesquen desprevenido!

Muchos problemas en el campo misionero se suscitan por razones similares. Detrás de muchas de las dificultades que surgen en el campo yacen metas irreales y expectativas junto a motivos erróneos. Este capítulo es un intento de guiarte a confrontar honestamente tus metas y motivos, de modo que tu experiencia de misión pueda ser beneficiosa para ti y para las personas a las que sirves. También veremos qué significa ser "llamado".

Algo realmente importante es que nos propongamos metas realistas. Proponernos metas que sean demasiado altas (falsas expectativas) o demasiado bajas (sin expectativas) puede causarnos muchas frustraciones/y desilu-sionesja lo largo del camino.

Para pensar:

• ¿Qué imagen tienes en mente cuando piensas acerca de tu servicio misionero?
• ¿Qué expectativas tienes de lo que harás?
• ¿Cómo te ves que vas a ser recibido por las personas donde vas a ir?
• ¿Cuáles son tus metas para tu servicio misionero? ¡Sé honesto y sé específico! Escribe lo que viene a tu mente en este momento.

Ahora que estás pensando en las metas realistas que te puedas proponer, hay varias cosas que puedes hacer para ayudarte.

1. Entrevista y conversa con la mayor cantidad de personas que sea posible, de la zona donde vas a trabajar.

Esto podría incluir a misioneros que hayan estado allí (regulares o voluntarios), como también personas locales. En lo posible, deberías hablar con personas que hayan desarrollado el mismo trabajo que vas a hacer. ¿Qué clase de objetivos profesionales te puedes proponer? ¿Metas evangelizadoras? ¿Metas de enriquecimiento personal? ¿Metas de crecimiento espiritual?

2. Lee y estudia todos los materiales escritos que lleguen a tus manos acerca de la cultura en la que vas a estar; especialmente historias reales que tengan que ver con la vida y la misión en ese lugar. Ora con sinceridad pidiendo la guía divina mientras estudias.

3. Adáptate. Incluso los más preparados encontrarán sorpresas. Espera que tus metas deban ser adaptadas a medida que pasa el tiempo. Cuando suceda eso, adáptate y sigue adelante. Comprende que la adaptabilidad es una de las virtudes más importantes de todos los misioneros.

MOTIVOS

Ahora que pensaste un poco sobre tus metas, pensemos un poco acerca de tus motivos. Los motivos son muy importantes; es más, son la fuerza motora detrás de la mayoría de las cosas que hacemos en la vida. Analizarlos y entenderlos sinceramente son los principales factores para nuestra autocomprensión y preparación para el servicio.

Piénsalo

• ¿Cuáles son tus motivos? ¿Por qué quieres ser un misionero? Asegúrate de considerar ambos: tus motivos religiosos y los no religiosos para ir como misionero.
• Trata de hacer una lista de los tres motivos más importantes en estas dos categorías.

Escribe 3 motivos no religiosos

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Escribe 3 motivos religiosos

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Motivos NO religiosos

Si somos honestos, admitiremos que todos tenemos motivos mezclados. Los motivos no religiosos contribuyen en la decisión de ir en misión. Esto no es necesariamente malo; es la naturaleza humana normal.

Motivos no religiosos que tuvieron muchos misioneros:

• Deseos de viajar
• Aburrimiento, querer alguna aventura
• Un descanso de clases o del trabajo
• Curiosidad o deseo de experimentar otras culturas
• Deseo de aprender un idioma
• Decisiones profesionales o laborales
• Tradición familiar
• Decisión o deseo de un padre, un amigo o un cónyuge
• Reclutado/convencido por la idea
• Escapar de una situación difícil

Motivos religiosos

Sin embargo, además de estos motivos no religiosos, la Biblia brinda algunos motivos directamente religiosos para la misión.

1. Amor por Cristo: En 2 Corintios 5:14, Pablo dice que el amor de Cristo lo constriñe a ir. Y, cuando Jesús apartó a sus discípulos para el servicio, primero los llamó a sí mismo (Marcos 3:13). Luego de que se acercaron a él, entonces los envió a sus misiones. El acercarnos primero a Cristo y ser llenos de su amor llega a ser nuestro mayor motivo para salir en su servicio.

2. La necesidad de las personas: Mateo 9:37 y 38 dice que "la mies es mucha, pero los obreros son pocos". En el capítulo 1 vimos que esto todavía es así actualmente porque, aún hoy, más de dos mil millones de personas en el mundo solamente serán alcanzadas por el evangelio si alguien está dispuesto a cruzar fronteras culturales para enseñarles. Al mismo tiempo, menos del quince por ciento de los obreros cristianos se centran en este grupo de personas sin Cristo.
La canción es correcta: "Las personas necesitan al Señor".

3. Los mandatos de Jesús: "Si me aman, guarden mis mandamientos", dijo Jesús en Juan 15:15. Cuando escuchamos esto, muchos de nosotros pensamos primeramente en los Diez Mandamientos. Eso está muy bien, pero ¿son esos los únicos mandatos a los que se pudo haber referido Jesús? ¿Y el mandato para la misión en la Gran Comisión que estudiamos en el capítulo 3? ¿Y el "gran mandamiento" de amarnos los unos a los otros? Si verdaderamente amamos a nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo, vamos a querer compartir las buenas nuevas de salvación con ellos, ¿no es así?

4. La misión desempeña un papel crucial en la salvación de las personas: Que vayamos produce realmente una gran diferencia en la vida de las personas."Oír" ayuda a la gente a ser salva (Romanos 10:14, 15), como también a darles una "vida más abundante" en el aquí y ahora (Juan 10:10).

Dios a veces salva a las personas sin nuestra ayuda, pero en su plan básico requiere nuestra cooperación.

LLAMADO PARA LA MISIÓN

Todo esto nos lleva a pensar en el "llamado" para la misión. A veces oímos que alguien dice: "Pienso que Dios me está llamando para la misión". O "Si Dios me llama iré". ¿Qué queremos decir con "llamado"?

Para empezar, tenemos que darnos cuenta de que existe un sentido en el cual cada cristiano es "llamado". Somos TO205 llamados al servicio, un servicio que surge de nuestro amor y gratitud por lo que Dios ha hecho por nosotros. Este amor crea en nosotros el deseo de compartir ese gozo y esas buenas nuevas con otros. Por lo tanto, tiene sentido decir que todos los cristianos son llamados a ser misioneros; no necesariamente misioneros transculturales, aunque sí siervos del Maestro. Pero Dios llama a algunos para un ministerio especial transcultural. Veremos dos formas distintas por las cuales nos llama.

En la historia, algunas personas recibieron un llamado especial, milagroso:

• Samuel escuchó la voz de Dios llamándolo cuando era un pequeño niño.
• Pedro y Juan escucharon que Jesús les decía: "Síganme, y los haré pescadores de hombres".
• Pablo fue detenido por una luz brillante camino a Damasco, y escuchó a Jesús llamándolo por su nombre para que fuera apóstol a los gentiles.

Sin embargo, la mayoría de las personas en la Biblia no recibieron un llamado sobrenatural como esos, sino que diferentes circunstancias los llevaron a la misión de Dios:

• Ester resultó estar en el lugar correcto para salvar al pueblo de Dios de la aniquilación.
• David estaba visitando a sus hermanos cuando Dios lo ayudó a matar a Goliat.
• Sara siguió a su esposo a un país desconocido y llegó a ser la madre del pueblo de Dios.
• Daniel era un cautivo en una corte extranjera cuando le fueron confiadas las profecías para nuestro tiempo.
• Juan Marcos falló en su primer trabajo misionero, pero continuó siendo el primero en escribir un Evangelio.

Muchos de nosotros también somos llamados por "la suave guía de Dios". Vemos a Dios trabajando en nuestra vida, y a través de varias providencias guiadoras sentimos que Dios nos está llamando.

Nos damos cuenta de que nuestros dones o talentos nos hacen especialmente aptos para servir en un ambiente transcultural.

Recibimos información (a través de libros, oradores, etc.) que despiertan nuestra mente y nuestro corazón "llamándonos" al servicio.

• Las experiencias que hemos tenido (encuentros con misiones o misioneros, momentos especiales de compromiso) nos llaman a un compromiso personal.
• Vemos que Dios guía a nuestro esposo para la misión, y sentimos que nos llama para apoyar su servicio.
• El deseo de servir a Dios y a su iglesia nos lleva a aceptar un llamado para la misión.

Todos los factores mencionados pueden ser incentivos poderosos para el servicio hacia la misión. Primeramente Dios nos llama hacia él y luego, con amor, le respondemos y vamos adonde él nos envíe. Él no ordena resultados, pero espera fidelidad. Los resultados están en sus manos, pero la voluntad de responder a su llamado para la misión es nuestra. Erich W. Baumgartner (et. al) Pasaporte para la Misión. (Buenos Aires:ACES, 2025) 60-68.

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