"Nuestro mundo de ahora es mucho más complejo que el mundo de los creyentes de la Iglesia primitiva. En la actualidad hay más países, más idiomas, más grupos étnicos que cuando aquella Iglesia primitiva era tan eficiente en el evangelismo intercultural. Entonces no se necesitaban pasaportes ni visas, y el griego era un idioma común que entendían muchos pueblos. Hoy día hay distancias mucho mayores entre los pueblos, tanto geográfica como culturalmente. Si hemos de ser evangelistas interculturales eficientes, debemos aprender todo cuanto podamos acerca de las diferencias y de cómo superar las barreras que ellas representan para una eficaz comunicación del evangelio". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 44.
"Es de suma importancia comprender el concepto de la distancia cultural, o sea, cuánto difiere una cultura de otra. Sabemos que es mucho más difícil para un creyente hispanohablante de la ciudad evangelizar aldeas de habla quechua en las montañas, que evangelizar a otros habitantes hispanohablantes de la ciudad como él mismo. Pero sería mucho más difícil todavía para ese evangelista alcanzar en forma eficaz a los campesinos del Japón. Cuanto más grande sea la distancia cultural, tanto mayor será la dificultad de evangelizar a otros pueblos. Tenemos una forma de clasificar el evangelismo de acuerdo con la distancia cultural. (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 44.
"El evangelismo E-0 es un evangelismo sin ninguna barrera cultural, sin ninguna distancia cultural en absoluto entre el evangelista y los que reciben su mensaje. Esto es cuando un verdadero creyente renacido gana a cristianos nominales, que son cristianos sólo de nombre. No existen barreras idiomáticas, ni religiosas ni culturales de ninguna clase. El evangelismo E-O es ganar a otros miembros de la iglesia que aún no han aceptado a Cristo como su Salvador y Señor.
El evangelismo E-1 es ganar a otros miembros de la propia cultura del evangelista, que están en el mundo. Es evangelizar a personas que no son miembros de ninguna iglesia, de la misma sociedad en que uno vive. Es como cuando un creyente pentecostal gana a alguien de su propia sociedad, que es católico romano. La cultura es idéntica, pero la religión es diferente.
El evangelismo E-2 es ganar a personas para Cristo, las cuales pertenecen a otra cultura que, sin embargo, es similar. Su cultura no es exactamente igual a la del evangelista, aunque pueda ser bastante aproximada, hasta el punto que la gente incluso habla el mismo idioma como su lengua materna. Un ejemplo en la Biblia son los samaritanos. Como los judíos, hablaban el arameo, pero existían hondos prejuicios históricos y culturales entre esos dos grupos étnicos (Juan 4:9). No querían asociarse unos con otros. De modo que, cuando Felipe comenzó un avivamiento entre los samaritanos, realizó un evangelismo E-2. Otro ejemplo de evangelismo E-2 en la Biblia es cuando los judíos helenistas comenzaron a establecer iglesias entre los griegos (Hechos 19:20). Ya analizamos este hecho en el Capítulo 1. Cruzaron una barrera de gran prejuicio religioso y racial para ganar a los griegos, e hicieron eso en un idioma distinto a su propia lengua materna. El evangelismo E-2 es un evangelismo intercultural. Cuando la barrera idiomática o la cultural, o ambas, son suficientemente grandes como para requerir una iglesia separada en medio del pueblo evangelizado, es un evangelismo intercultural.
La mayor parte de los ejemplos específicos de evangelismo intercultural registrados en la Biblia son evangelismo E-2.
El evangelismo E-3 es ganar a personas de otra cultura muy distante. Esa distancia no tiene que ser necesariamente geográfica. Es cultural. En este caso no existe semejanza cultural entre el evangelista y el pueblo que él está tratando de evangelizar. El lenguaje de ellos es muy distinto del que habla él, y necesita tomar tiempo para aprenderlo. Cuando un salvadoreño va para ganar indonesios batak para Cristo, eso es evangelismo E-3. Cuando un creyente guatemalteco va al Africa Central para evangelizar a los tribeños turkana, esta realizando evangelismo E-3. ¡Y lo mismo está haciendo un brasileño que establece una iglesia en medio de inmigrantes japoneses recién establecidos en el Brasil! El factor clave es la distancia cultural, no la distancia geográfica. (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 45.
Algunos consideran innecesario el evangelismo E-3, pero en realidad es muy importante.
Algunos piensan que el evangelizar cierta región del mundo es la responsabilidad de los creyentes de esa parte del mundo. Los que piensan así aducen la razón de que, debido a que esos creyentes se hallan culturalmente más cerca de esos pueblos, y es posible que incluso entiendan su lenguaje, son los que deben evangelizar su propia región del mundo. En tanto que estos argumentos tienen cierto grado de validez, hay tres importantes razones para que todos sintamos una responsabilidad personal respecto a otras partes del mundo:
1) Jesús nos mandó llevar el evangelio "hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8). En vista de que éstas fueron las últimas instrucciones que El nos dio estando todavía en la tierra, deben ser sumamente importantes.
2) El evangelismo E-2 puede ser menos eficaz que el evangelismo E-3 entre algunos grupos étnicos. Los creyentes locales pueden enfrentar grandes prejuicios culturales y raciales al tratar de alcanzar a otros pueblos de su propia región. Por ejemplo, los creyentes que son vecinos inmediatos de unos musulmanes en el Cercano Oriente son probablemente los menos indicados a ser evangelistas eficientes entre los musulmanes de allí, a causa de la animosidad y lucha que por siglos enteros ha existido allí contra los cristianos. Un latinoamericano podría evangelizar con más eficiencia a un budista de la India que un hindú de la misma ciudad del budista, debido a la aversión religiosa que existe entre los dos grupos.
3) En algunas regiones del mundo hay muy pocos creyentes cristianos comparados con el número de grupos étnicos no alcanzados. Así, pues, es muy justo que los creyentes de otras partes del mundo compartan la responsabilidad de divulgar el evangelio en esas regiones. El Cercano Oriente y el Africa del Norte son ejemplos de tales regiones.
Tanto el evangelismo E-2 como el E-3 son evangelismos interculturales. Su importancia se hace más evidente cuando nos damos cuenta de que aproximadamente el 80% del mundo no cristiano vive a una distancia cultural de E-2 o E-3 de cada creyente cristiano que existe. Esto lo analizaremos aún más adelante en este capítulo. El hecho importante que hay que comprender es que la necesidad particular más grande de ahora es preparar y enviar miles y miles de evangelistas interculturales que establezcan la iglesia de Jesucristo en medio de las culturas de tipo E-2 y E-3. (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 46.
UN PUEBLO A LA VEZ
"Para alcanzar ese 80% del mundo no cristiano, es necesario que la Iglesia se empeñe en el evangelismo intercultural; pero la tarea parece tan enorme que uno puede estar tentado a preguntar: "¿Cómo se puede realizar esto?" La respuesta suena ilusoriamente simple: ¡Un pueblo a la vez! Pero esto significa que el buen evangelismo intercultural es muy complejo. Esto reconoce que cada grupo étnico es único. Admite que tratar de evangelizar a todos los grupos étnicos con la misma estrategia, los mismos métodos y las mismas formas, es como tratar de cazar mariposas desde un barco de pesca. Alcanzar a un pueblo a la vez ayuda al evangelista intercultural a evitar algunos errores muy comunes en la obra de alcanzar a los pueblos de otras culturas". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 47.
"1. El enfoque de una estrategia fija y universal. Con este enfoque se da por sentado que la misma estrategia que se usa con buenos resultados en un lugar se podrá usar acertadamente dondequiera... Puesto que hay algunas estrategias que son muy eficaces en un grupo étnico, esto hace que algunas veces los creyentes consideren esas estrategias como sagradas. Esto es peligroso porque hace responsable al inconverso de entender el mensaje, en vez de a hacer responsables a quienes lo proclaman. Por ejemplo, en Latinoamérica se acepta normalmente que las grandes campañas evangelísticas de mucho público son instrumentos de evangelismo eficaz. Se considera a las reuniones de tales campañas como el método fundamental de casi toda estrategia evangelística, puesto que han sido tan eficaces en traer a muchos miles de personas a Cristo. Como resultado de este éxito, el método de campañas ha venido a ser casi sagrado. Los líderes han llegado a creer que si la gente no se salva en las reuniones masivas después de oír el mensaje, es culpa de los oyentes mismos.
Pero puede surgir un problema: las campañas evangelísticas sólo son eficaces entre las grandes porciones de la población hispenohablante de Latinoamérica. Pero entre los grupos étnicos tribales otros métodos resultan mucho más eficaces. Puesto que las campañas evangelísticas han sido aceptadas ampliamente como necesarias en cualquier estrategia evangelística, muchos líderes eclesiásticos ni siquiera consideran otros métodos como posible parte de su estrategia. Este enfoque de estrategia fija y universal no sólo nos impide desarrollar estrategias más eficaces para alcanzar a los grupos tribales, sino que tampoco nos deja ver la necesidad de desarrollar estrategias que sean eficaces para alcanzar aquellas porciones de la sociedad latinoamericana que no responden a las campañas evangelísticas.
En tanto que no existe ninguna estrategia universal para alcanzar a todos los pueblos, tenemos la convicción de que puede haber un enfoque modelo para idear estrategias específicas respecto de cada pueblo no alcanzado. Las estrategias podrán ser muy distintas, pero el método de hallar tales estrategias puede ser el mismo". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 47.
2. El enfoque de formas universales. El alcanzar a un pueblo a la vez nos ayuda también a evitar muchos errores comunes en la comunicación. Cada grupo étnico desarrolla un código de símbolos por medio de los cuales comunica lo que quiere dar a entender. Hace esto con las palabras y con los gestos. Esos símbolos verbales y no verbales son las formas por medio de las cuales se comunica lo que se quiere decir en esa cultura. Un guiño del ojo, un encogerse de hombros, la forma en que se dice una palabra, son todos indicadores de significados" (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 48.
FORMAS Y SIGNIFICADOS
"En el evangelismo intercultural hay dos niveles en que el enfoque de formas universales puede causar problemas. El primer nivel es, en general, comprensible. Cuando entramos en contacto con otra cultura aprendemos bien pronto (a veces cometiendo errores) que hay ciertos gestos que estamos acostumbrados a hacer pero que debemos evitar, porque significan algo completamente distinto en esa otra cultura. Pronto aprendemos que nuestras propias formas de comunicación no pueden ser reglamentadas. Tenemos que adaptarnos a las formas que usa esa cultura si queremos que se nos entienda correctamente.
Se puede decir esto tanto del lenguaje hablado como de los símbolos no hablados. Aun cuando en la otra cultura se hable el mismo idioma, el evangelista debe ser muy cuidadoso. Los que hablan castellano saben que una misma palabra puede tener distintos significados, algunos buenos, otros malos, según en qué parte de Latinoamérica se esté. En este nivel resulta fácil ver que las formas de comunicación de un pueblo no serán eficaces al tratar de comunicarse con otro pueblo.
Existe un nivel más profundo en que el enfoque de formas universales constituye un gran impedimento para el evangelismo intercultural eficaz. Esto ocurre en el nivel de los métodos de comunicación uniformes. Los distintos pueblos no sólo aprenden a aceptar diferentes métodos para trasmitir sus símbolos de comunicación, sino que también aprenden a valorar algunos métodos más que otros. Esos métodos llegan a ser formas o medios de comunicación aceptados en sí mismos o por sí mismos. El canto, la danza folklórica, la poesía, el canto llano y otras manifestaciones del arte son ejemplos de esto. Diferentes culturas pueden valuar diversas formas más altamente. Por ejemplo, numerosas culturas musulmanas le dan un alto valor a la poesía, pero consideran el canto como algo mundano. Pero el pueblo motilón de Colombia le concede un alto valor al canto y usa este método como la forma de comunicación aceptada cuando tienen que comunicar un mensaje de gran importancia.
El peligro que el evangelista intercultural puede encontrar está en confundir las formas con los significados que ellas comunican... debemos comprender que las formas no igualan a los significados.
Al comunicar el mensaje del evangelio, resulta fácil confundir las formas con los significados. Por ejemplo, no hay nada más íntimo al corazón de un pueblo que las formas que usa para adorar a Dios. Un pueblo puede poner énfasis en la adoración colectiva en grupo, en la cual la gente vocea alabanzas a Dios, todos al mismo tiempo y en voz alta. No pueden entenderse unos a otros, pero son muy emotivos al expresar sus sentimientos más íntimos a Dios. En otra cultura la gente puede creer las mismas doctrinas e ir al mismo tipo de iglesia, pero tal vez adoren permaneciendo todos en silencio, mientras una persona a la vez dice alabanzas a Dios en nombre de todo el grupo". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 49.
"Cada cultura tiene sus formas aceptadas de adoración, de enseñanza, de predicación, de canto y de muchas otras maneras de comunicar su expresión espiritual. El evangelista intercultural que ha tenido éxito ha de ser muy cuidadoso en no forzar a personas de otra cultura a usar las formas de comunicar su expresión espiritual que son aceptables en la propia cultura de él. Debe alentar al público a usar y desarrollar sus propias formas". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 50.
3. Una visión nacionalista del mundo (cosmovisión nacionalista).
El presente siglo veinte ha sido y es el siglo del nacionalismo. El pueblo de cada país ha llegado a independizarse, ha experimentado un movimiento hacia la unidad nacional entre sus habitantes que ayudaron a lograr esa independencia.
La independencia es el derecho propio de cada país. Pero el nacionalismo es una bendición mixta. Después de obtener la independencia, muchos gobiernos se dan cuenta de que deben mantener unido su país por el bien común del pueblo. Esto se logra avivando continuamente las llamas del fervor nacionalista. El gobierno, las escuelas y hasta las instituciones religiosas recalcan lo que todo el pueblo comparte en común, y minimizan las diferencias que hay entre los pueblos del país. Se adopta una lengua nacional. El país puede ser declarado un "crisol de fundición", en el cual se espera que todo el pueblo tenga en cuenta las necesidades de la nación más que las necesidades de su propio grupo étnico.
Siempre hay una cultura predominante, y a las necesidades y derechos de los pueblos que son minoría en el país se les presta poca atención. Más o menos una generación después, los que constituyen la cultura predominante comienzan a ejercer presión sobre los miembros de las culturas minoritarias, a fin de que queden asimilados en el modo de vida de la mayoría. Esto causa resentimiento en las culturas minoritarias y hace que se aparten aún más en su propia cultura. Pueden incluso retirarse a sus antiguas aldeas. Pero eso tan sólo aumenta las tensiones, y la cultura predominante puede incluso promulgar leyes que obliguen a las minorías culturales a salir de sus ancestrales tierras para ir a las ciudades.
Nuestro propósito aquí no es hablar contra el nacionalismo. Este constituye una parte necesaria de la identidad especial de cada país, pero el nacionalismo opaca los distintivos que hay entre los grupos étnicos. Los evangelistas interculturales que se han adiestrado y educado en países fuertemente nacionalistas, tendrán que trabajar duramente para desechar todo prejuicio cultural. Tendrán que esforzarse mucho para aprender a saber cómo mirar a los pueblos a los cuales Dios los llama, como miembros de grupos étnicos que tienen una gran lealtad a su propio pueblo. Tienen que trabajar para ganarse el respeto y la confianza de los que forman los grupos, si su ministerio ha de ser eficaz. El evangelista intercultural no puede permitirse nunca que el orgullo nacionalista o los sentimientos de superioridad racial o cultural le roben la posibilidad de ser un testigo eficiente. El misionero prudente aprenderá a identificar a los grupos étnicos y a preparar estrategias especiales para ganar un pueblo a la vez. El grado en que él ame y respete sinceramente a esos pueblos y su cultura, determinará el grado de éxito que haya de tener". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 51.
"4. El principio de unidad homogénea. Resulta obvio que todos los hombres comparten una común humanidad. Aparte de ciertas liferencias externas obvias como el idioma, los vestidos y las costumbres, la gente comparte muchas cosas en común en todo el mundo. Ciertas necesidades humanas como la lucha por la felicidad y la seguridad, y distintas emociones humanas como la ira, el orgullo y el egoísmo, son comunes en todas las personas. Debido a estas características comunes y a veces debido a otras fuerzas como el nacionalismo que tratamos anteriormente, las diferencias que existen entre los pueblos en el mundo entero son consideradas pequeñas y de muy poca importancia.
Sin embargo, es un gran error minimizar estas diferencias. Las necesidades y emociones humanas básicas son universales, pero el hecho de cuáles son más importantes y cómo se les ha de tratar, varía grandemente de cultura a cultura. Cada cultura, de los miles que constituyen la humanidad, ha establecido su propio sistema de valores, sus normas de conducta y su manera de ver el mundo en que viven. Este sistema de valores y de comportamiento — este modo de vida de cada pueblo — es lo que hace que su cultura sea única y especial.
Los pueblos de diferentes culturas obran recíprocamente entre sí de muy buena gana en algunas esferas de actividad como el comercio, la política y los deportes. Pero la religión toca lo más íntimo de nuestra vida. Tiene que ver con nuestros puntos de vista básicos de cómo vemos el mundo. Y a la gente le gusta convertirse al cristianismo sin tener que cruzar barreras raciales, ni lingüísticas, ni de clase. Esta importante verdad sociológica se llama el "principio de unidad homogénea". Es la razón fundamental de por qué es importante alcanzar el mundo entero un pueblo a la vez. A la gente no le gusta tener que cruzar barreras culturales para poder aceptar a Cristo como su Salvador. ¿Qué significa esto en la práctica?
(Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 51.
El principio de unidad homogénea reconoce que los hombres no existen simplemente como individuos, sino como miembros de grupos étnicos interconectados entre sí, como hemos visto anteriormente. Estos grupos étnicos se profesan lealtad unos a otros y crean normas de conducta de grupos. Algunas de estas unidades homogéneas (PUH) de pueblos se integran basadas en factores biológicos como la raza, el sexo, la edad y el parentesco. Otros grupos se basan más en factores de la localidad como el origen, residencia, lugar de trabajo o el lugar de la escuela; o en factores culturales como el lenguaje, la clase social, la nacionalidad, la condición étnica o la religión; factores económicos como la profesión, el comercio o nivel salarial; o factores social-personales, como aficiones, deportes, fraternidades o grupos de servicio.
En sentido general, los factores biológicos, de localidad y culturales son más importantes que los económicos y social-personales. La raza y la condición étnica son más importantes que la profesión y las aficiones, al determinar a cuáles grupos homogéneos el pueblo dedica su lealtad. Los grupos étnicos son unidades homogéneas suficientemente grandes que requieren una estrategia específica para su evangelización. (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 52.
"Ganar a un pueblo a la vez quiere decir establecer iglesias en medio de la sociedad de cada grupo étnico, y esta es la única forma eficaz de ganar al mundo para Cristo. Hacer cualquier cosa que sea menos que esto, significará que habrá muchos millones de personas que en realidad no tendrán nunca una oportunidad válida de conocer y servir a Cristo como su Salvador y Señor.
Algunos dirán que esta enseñanza va contra la unidad de la iglesia.
Argumentarán diciendo que Dios quiere que haya toda clase de personas en su iglesia, no simplemente una gran cantidad de distintas clases de iglesias. Estamos de acuerdo en que Dios quiere toda clase de personas en su iglesia. Pero la base de la unidad cristiana es la unión espiritual, no la física. Dios quiere que todas las iglesias abran sus puertas a los hombres de todas las razas y clases.
Esta debe ser la actitud de toda iglesia que esté creciendo en madurez.
Dios quiere que todos sean salvos (2 Pedro 3:9). Y la gente se salvará en números mucho más grandes cuando se proclame el evangelio por medio de una estrategia especial, con la que se les comunique las buenas nuevas específicamente a ellos y en su lengua materna. Y lo más importante es que dicha estrategia incluya el establecimiento de nuevas iglesias en medio de su propio grupo étnico, de modo que puedan evangelizar con eficiencia al resto de su pueblo. Conforme se establezcan diferentes iglesias entre muchos grupos étnicos, con el tiempo madurarán y aprenderán a trabajar juntos en una verdadera unidad espiritual. La iglesia como un todo se extiende más rápidamente de esta manera, y está mucho más "ardiente" en la fe y en el servicio del Señor". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 54, 55.
"La gente debe poder oír el evangelio, cantar y adorar en su propia lengua materna, junto con gente de su propia clase. Fue por eso que Jesús nos mandó "hacer discípulos a todos los pueblos". Su mandamiento requiere que hagamos todo lo que sea necesario para establecer iglesias en medio de cada grupo étnico en la tierra...
¡Cada pueblo es una demanda que se nos hace! Existen literalmente miles de grupos étnicos sin una iglesia establecida en medio de la sociedad de su pueblo. Cientos de millones de personas.. no tendrán nunca una adecuada oportunidad de conocer y recibir a Cristo si no hacemos todo lo que esté a nuestro alcance para que se preparen evangelistas interculturales que alcancen a todos los pueblos. Tendremos que ir nosotros mismos, según Dios dirija". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 58.
"A fin de comprender la demanda que se nos hace de alcanzar a todos los pueblos, debemos estudiar los grupos étnicos del mundo. Tenemos que saber cuántos han sido alcanzados y cuántos no han sido alcanzados, cuál es su religión, dónde viven y qué tipo de evangelismo es necesario para alcanzarlos". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 59.
"Hay unos 5.450 grupos étnicos que requieren un evangelismo monocultural (E-0 y E-1). A estos pueblos se los llama "alcanzados" porque tienen iglesias viables, que realizan evangelismo y están capacitadas para alcanzar a los demás miembros de su grupo étnico.
Las iglesias en estos grupos étnicos comprenden una proporción suficientemente grande de su pueblo como para que puedan evangelizar con eficiencia al resto de su propio pueblo. Nótese también que hay más de mil cien millones de personas que se llaman cristianas, pero que no están sirviendo al Señor como creyentes verdaderos y dedicados. Esto incluye a personas que pertenecen a todo tipo de iglesias tradicionales, tanto católicas como protestantes, pero que necesitan nacer de nuevo. Las iglesias tienen todavía una gran tarea por delante en lo que respecta a continuar alcanzando a su propio pueblo. (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 61, 62.
Obsérvese también que hay solamente 942.000 creyentes cristianos entre 2.480 millones de personas no alcanzadas aún. En este cuadro podemos ver también que el mayor número de pueblos no alcanzados está entre los chinos, los hindúes y los musulmanes en todo el mundo. Existen 1.302 grupos no alcanzados tan sólo entre estos tres bloques culturales mayores... (por otro lado) hay un solo cristiano por cada diez mil personas.
De modo que de una población mundial de cerca de 5.000 millones de personas, alrededor de 2.400 millones de ellas viven en unos 16.750 grupos étnicos no alcanzados, y requieren un evangelismo intercultural a fin de llegar a tener iglesias establecidas en medio de su pueblo, y tener una adecuada oportunidad de conocer a Jesucristo como Salvador y Señor. (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 63.
Nótese que hay más musulmanes que miembros de ningún otro grupo que estén a la distancia cultural E-3 de cualquier grupo cristiano conocido. Esto quiere decir que se van a necesitar evangelistas interculturales procedentes de todo el mundo para establecer la iglesia entre los pueblos musulmanes no alcanzados. No significa, sin embargo, que necesariamente sea más fácil evangelizar a los chinos que a los musulmanes. Un latinoamericano que fuera a los chinos de Tailandia, estaría también realizando evangelismo E-3. Lo que quiere decir es que algunos creyentes asiáticos están a una distancia cultural E-2 de la mayor parte de los chinos no alcanzados. Ellos podrían cruzar esas barreras culturales más fácilmente que un latinoamericano.
Por otro lado, existen grupos de musulmanes, chinos, hindúes y budistas en algunas partes de Latinoamérica. Muchos de esos grupos, que llevan mucho tiempo en Latinoamérica, estarán solamente a una distancia cultural E-2 de un evangelista intercultural latinoamericano. (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 63.
Valorar la distancia cultural no tiene por qué ser difícil... el evangelista intercultural debe saber la distancia cultural que hay entre su propio pueblo y el pueblo al cual Dios lo llama. Parte de su estrategia para alcanzar a esos pueblos debe estar basada en el grado de la distancia cultural. (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 63.
¿Cuándo se alcanzan los pueblos no alcanzados?
Cuando hablamos de pueblos no alcanzados, es importante definir lo que entendemos por este término. En 1974 y 1980 se celebraron dos importantes conferencias internacionales sobre evangelismo, tomando parte en las mismas líderes cristianos de todo el mundo, para considerar cuestiones como estas. Allí se integró el Comité de Evangelización Mundial de Lausana. Su Grupo de Trabajo de Estrategias, un comité permanente para el desarrollo de estrategias para el evangelismo mundial, ha sugerido que definamos el término "pueblos no alcanzados" como cualquier grupo étnico que tenga menos de un 20% de cristianos practicantes.
No fue sin razón que se escogió la cifra de 20%. Está basada en estudios sociológicos muy importantes sobre lo que se conoce como la Teoría de la Difusión de Innovación. Estos estudios versan sobre el volumen de inversión y tiempo necesarios para producir un cambio en una sociedad entera. Lo mismo da si estamos tratando de introducir nuevos tipos de métodos agrícolas, nuevos tipos de atención médica, o una nueva religión en alguna otra sociedad.
El patrón de aceptación de ese cambio por parte de la gente es el mismo... A fin de introducir un nuevo tipo de atención médica en una sociedad, al principio se necesita disponer de muchos trabajadores sanitarios y equipos, para demostrar el valor del nuevo sistema. Al principio la gente se resistirá al cambio, por sentirse más cómoda con sus propias formas tradicionales de atención sanitaria. Pero si los trabajadores sanitarios actúan con buen éxito, acabarán por convencer a algunas personas resueltas a probar el nuevo sistema. Si los resultados son buenos, entonces serán más y más los que probarán el nuevo sistema. La curva de rendimiento comienza a ascender. Luego de un período de tiempo (éste puede ser corto o largo), el número de personas que aceptan el cambio (la innovación) en el sistema sanitario, alcanzará un 20%. En ese punto, la curva ascenderá mucho más progresivamente, indicando que muchas personas desean aceptar el nuevo sistema sanitario y recibir los beneficios del mismo. En muy poco tiempo la mayoría de la gente de esa sociedad aceptará y deseará usar el nuevo sistema sanitario. Con gran rapidez, la curva ascenderá (rendimiento) hasta que alrededor de un 80% de la gente haya aceptado el nuevo sistema. Después de eso la línea comenzará a enderezarse otra vez.
En toda sociedad algunos se sienten muy amedrentados por los cambios, y adoptan el nuevo sistema con mucha más lentitud y en números más pequeños, haciendo que la curva se vaya enderezando nuevamente. Al principio era difícil encontrar a alguien que quisiera aceptar el cambio. Pero al llegar al 20% en la curva, habría sido difícil hacer desistir a la gente de querer aceptar el cambio. Evaluaron el cambio por ellos mismos y quisieron participar personalmente". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 64., 65.
"Al principio habrá varios evangelistas interculturales trabajando en la evangelización del pueblo y el establecimiento de iglesias en medio de la sociedad. Al principio sólo responden unos pocos. Luego, son más y más los que comienzan a responder, y empiezan a evangelizar también.
A medida que estos se hacen eficientes en la evangelización, los evangelistas interculturales comienzan a asumir la función de adiestradores e imparten instrucción a los conversos y evangelistas novatos, en cuanto a la Palabra de Dios y a cómo alcanzar a su propio pueblo.
A medida que más y más personas aceptan a Cristo como su Salvador y se integran a las nuevas iglesias, habrá cada vez menos necesidad del ministerio intercultural. Cuando esa sociedad llega a contar con un 20% de creyentes activos, será capaz de alcanzar el resto de su pueblo por si misma, y por ello se la llamará una sociedad completamente alcanzada". (Larry Pate. Misionología: Nuestro Cometido Transcultural. Miami: VIDA, 1987), 66.