jueves, 13 de noviembre de 2025

El misionero encarnacional

Así que, ya decidiste. Definitivamente vas a ser un misionero! ¿Ahora qué? Tienes millones de preguntas, ¿no es así? Y algunas miles de inquietudes (sin mencionar las varias miles más que tiene tu madre).

Estás emocionado, por supuesto, pero... Estás comprometido, pero ¿qué, si...? Parece una gran idea, pero ¿qué con respecto a...? ¿Te estás sintiendo así en este momento?

Bien, únete al club. Todos tuvimos preguntas, dudas e inquietudes (a veces llamadas miedos). Encarémoslo, así: nos vamos a un territorio desconocido. Un lugar nuevo.

Un trabajo nuevo. Una cultura nueva. Un idioma nuevo. Desafíos nuevos. Queremos tener éxito. Queremos hacer un cambio positivo. Queremos ser "buenos misioneros". Pero ¿cómo lo lograremos? Además, la mayoría de nosotros escuchamos "historias de terror" realmente detestables sobre misioneros que fueron al extranjero. Y definitivamente no queremos hacer eso, ¿correcto?

CÓMO DIOS MODELÓ LA MISIÓN ENCARNACIONAL

Comencemos buscando algunos datos sobre "cómo ser un misionero exitoso" mirando algunos retratos significativos de Dios y de Jesús (nuestros misioneros modelo) que se encuentran desparramados por toda la Biblia. De estas "instantáneas", podemos ver cómo interactuaban.con las personas que eran diferentes, incluso extraños a ellos.

Luego podemos preguntar qué significan sus ejemplos para nosotros.

¿Cómo podemos evitar terminar siendo arrogantes y culturalmente insensibles? ¿Cómo podemos vivir en un lugar nuevo de tal modo que A no ofendamos, rechacemos, seamos antagónicos, y de otras maneras alienemos a aquellos que estamos tratando de alcanzar? En otras palabras, ¿cómo podemos ser misioneros exitosos que atraigamos a las personas hacia nosotros, hacia Jesús y al evangelio, en vez de echarlos fuera?

Dios con nosotros

En el mismo comienzo de la historia registrada, antes de que entrara el pecado, encontramos un cuadro importante de Dios. Está caminando y conversando con Adán y con Eva en el Jardín del Edén al finalizar el día, como siempre. Ahí están. Juntos. Es un pensamiento simple; esta imagen muestra el escenario de los miles de años de interacción entre Dios y la humanidad que siguió. Dios siempre quiso estar junto a su pueblo.

Después, cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto y les quiso mostrar claramente que todavía estaba con ellos, permaneció justamente en medio de ellos en la forma de una columna de nube durante el día y de fuego a la noche. Y, cuando les dio las indicaciones para la construcción del Tabernáculo (y más tarde el Templo), él les dijo claramente que era su propósito vivir "entre ellos". Juntos nuevamente.

Al final de todo vemos a Jesús, al cual se refieren como "Emanuel" tanto en Isaías como en Mateo: "Dios con nosotros". Dios dejó atrás las glorias del Cielo, el compañerismo de los amigos ángeles, la comida, ropajes, lenguaje y cultura del Cielo, para venir a este campo misionero retrógrado, sucio, degenerado, llamado Tierra, para estar nuevamente con su pueblo. Vivió con él durante 33 años: comiendo su comida, usando su ropa, hablando su idioma, pensando sus pensamientos. Otra vez juntos.

Esto es lo que nosotros llamamos "la encarnación". Y este es el ejemplo de Dios, para nosotros, de qué se trata una misión. Es estar con las personas que vinimos a servir. Cerca. Juntos. Viviendo lo más posible como ellos. A veces nos referimos a esto como "identificación misionera"

Cómo se identificó Jesús con nosotros

"¿Qué significó la encarnación para Jesús? En 2 Corintios 8:9, leemos "Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza". Justo exactamente lo que esto significó está delineado muy claramente en Filipenses 2. Primero que todo, él renunció a su estatus: igualdad con Dios y su identidad como Dios. (Por supuesto, él todavía era Dios, pero no utilizó su divinidad ni era reconocible como Dios).

Además, renunció a su independencia y realmente llegó a ser un siervo.

También renunció a su inmunidad a las dificultades de la vida, y llegó a ser débil y vulnerable. Finalmente, totalmente identificado con las personas, vino a servir y a salvar. Para un observador, Jesús fue un judío del primer siglo que vivía en un pequeño país subdesarrollado en el Medio Oriente.

La encarnación de Cristo nos ayuda a entender algo muy práctico. Al seguir el ejemplo de Cristo de identificarse con las personas, en realidad estamos diciendo a la gente a la que servimos:

• Tus costumbres son buenas y valiosas, y yo las respeto.
• Yo no soy superior o mejor que ustedes.
• Ustedes me gustan, y quiero entenderlos mejor.
• Quiero aprender de ustedes.

Pero ¿qué significa esto para nosotros hoy en día, en los aspectos básicos de nuestras actividades diarias?

Actitudes de un misionero encarnaciónal

Lo primero (y más importante) que está afectado es nuestra actitud.

• Consideramos a todos los demás como nuestros iguales, incluso superiores, manteniendo una actitud de aprendizaje.
• También llegamos a ser siervos, renunciando a nuestros derechos de estar "a cargo".
• Unimos nuestro destino con los que nos rodean, experimentando, lo más posible, la vida tal como lo hacen ellos.
• Tratamos de ver el mundo a través de sus ojos, más que pedirles que miren a través de los nuestros.
• Elegimos ver el bien a nuestro alrededor, cultivando el sentido de la tolerancia y la aceptación.
• Admitimos que nuestra propia cultura es menos que perfecta. Recordamos que "no hay persona ni nación que sea perfecta en todas sus costumbres y formas de pensar. Una debe aprender de la otra. Por esto, Dios quiere que las diferentes nacionalidades se asocien para ser un solo pueblo en su manera de ver, en sus propósitos. Así se verá cumplida la unión que es en Cristo" (3JT, 416, 417).

COMPORTAMIENTO DE UN MISIONERO ENCARNACIONAL

Marlene Wilson observa:
"Para la mayoría de las personas, el término teología evoca imágenes de antiguos monjes revoloteando sobre manuscritos mohosos y garabateando su sabiduría con plumas de ave.
La teología era algo que preocupaba a los primeros líderes de la iglesia, algo que discutían y finalmente resolvían.
La gente se dividía en denominaciones que se alineaban con diversas conclusiones sobre la teología, cada una convencida de poseer la verdad verdadera.
Así llegamos al día de hoy.
Los monjes se han convertido en profesores de seminarios y las plumas en bolígrafos, pero la gente sigue discutiendo, preocupándose e intentando resolver este asunto de la teología. Y, por desgracia, el término todavía tiene un aire extraño, anticuado, imponente y aburrido para la mayoría de los miembros de la iglesia".
Sugiero que es hora de sacar la teología de los pasillos sagrados, desempolvarla y llevarla a nuestras salas de estar, salas de juntas e incluso dormitorios. Porque la teología no es algo que simplemente se estudia, ¡es algo que se vive!
Quizás necesitemos otras imágenes de la teología. ¿Qué tal:
• ¿las vigas de acero que sustentan nuestras acciones?
• ¿el esqueleto que mantiene unidas nuestras creencias?
• ¿el trampolín que nos impulsa a la vida como personas únicas de Dios?".
(Marlene Wilson. How to mobilize church volunteers. Augsburg Publishing House - Minneapolis, 1983), 13.

Por ello, en segundo lugar, la encarnación, o identificación, afecta el modo en que vivimos desde lo cotidiano: comer, vestir, habitar, comprar, jugar, e incluso adorar. Aunque probablemente no podamos hacer todo de la misma manera que los de la cultura anfitriona, sin embargo, necesitamos hacer el esfuerzo para adaptarnos lo más que podamos.

Es decir "La teología de una persona debe ser personal, vibrante y en constante crecimiento, no estática, impersonal y aburrida. Es la esencia de la vida: las creencias impactan la vida, impactan la fe, impactan las acciones, impactan las creencias, con Dios dirigiendo el escenario para cada uno de nosotros". (Marlene Wilson. How to mobilize church volunteers. Augsburg Publishing House - Minneapolis, 1983), 13.

Hablando sobre la "academización" de la Teología William Stringfellow en su libro "A Public and Private Faith" (Una Fe Pública y Privada) declara:
"Se podría pensar que la teología es un proyecto de profesores de seminario y solo de aquellos que reciben formación en el seminario... sin embargo, la labor teológica es de todo el pueblo de Dios: tanto laicos como clérigos... La teología se diferencia cuantitativamente de otras disciplinas académicas porque nunca es un ejercicio teórico abstracto ni meramente histórico, sino un análisis de los datos reales de la existencia del mundo, con la fe de que la Palabra de Dios es evidente en esos datos y puede ser identificada, discutida, estudiada, verificada, impartida y disfrutada... la teología es un evento confesional". (William Stringfellow, A Public and a Private Faith, Eerdmans, 1962).

"Eso es la teología: creencias vividas dondequiera que estemos". (Marlene Wilson. How to mobilize church volunteers. Augsburg Publishing House - Minneapolis, 1983), 14.

Comida

Aunque el alimento principal sea arroz, fideos, pasta, papas o gachas de maíz, aprendemos a comerlo airosamente, con esperanzas, incluso con gusto. Reprimimos nuestro impulso de gastar la mayor parte de nuestro salario en comidas importadas de casa, que otros ven solamente como un lujo innecesario, un símbolo silencioso de nuestra separación.

Vestimenta

En cuanto sea posible, tratamos de adaptarnos a la vestimenta adecuada para el lugar y el trabajo al que hemos sido destinados. ¿Cómo se visten los maestros/enfermeras/pastores/agentes del Gobierno? ¿Qué se considera modesto/inmodesto? ¿Qué se considera ostentoso? ¿Qué se considera inapropiado para la iglesia? ¿Para el trabajo?

¿Para la playa? En otras palabras, ¿cómo puedes vestirte a fin de estar identificado con lo mejor y no ofender?

Lo que significa es que si las mujeres van a nadar en vestidos en vez de trajes de baño, y no usan shorts aun para eventos deportivos en el lugar donde estás sirviendo, vas a querer esconder esas prendas de vestir en el fondo de tu armario y dejarlas ahí durante toda tu estadía, del mismo modo en que Jesús escondió su ropaje de gloria durante su vida en esta Tierra. Y, si los hombres no usan barba, corbatas o camisas colorinches en el lugar donde estás sirviendo, vas a seguir el ejemplo de Jesús, sacando de circulación esas prendas durante el período de tu servicio.

Vivienda

En tiempos pasados era la costumbre, para los extranjeros, incluyendo a los misioneros, vivir en casas muy bonitas, mucho más bonitas que las que la mayoría de las personas del lugar podían pagar. Como te podrás imaginar, esto causaba malos sentimientos. Afortunadamente, en muchos lugares esto ya no es así, aunque en cierta medida sigue sobreviviendo esta tendencia. Sin embargo, todavía existe la tendencia de llevar con nosotros nuestro estándar de vida, quizá con la esperanza inconsciente de que las cosas sean "como en casa": baños y cocinas azulejados, calefones para agua caliente, habitaciones amplias, etc.

Como misioneros encarnacionales, estaremos dispuestos a tener una vivienda mucho más modesta y sencilla que la que tendríamos en casa. Si maestros solteros viven en una habitación con un pequeño baño agregado, y como únicos muebles una cama, un ropero, una mesa y dos banquetas, aceptaremos esta vivienda con agradecimiento.

Compras

La mayoría de los lugares donde servimos tienen una variedad de opciones para hacer las compras. Probablemente haya mercados locales, pequeños negocios y, en muchos casos, varios tipos de tiendas grandes: desde las de precios relativamente modestos, en las que muchas personas del lugar pueden hacer sus compras ocasionalmente, hasta las tiendas muy exclusivas, donde solamente extranjeros o lugareños muy ricos pueden comprar.

¿Dónde haría sus compras Jesús? Nos guste o no, el lugar donde hacemos nuestras compras da testimonio de cómo usamos nuestro dinero y cómo nos tratamos de identificar con las personas a las que vinimos a servir.

Desdichadamente, los productos que podemos conseguir en algunos de los mercados y los negocios locales pueden no tener la calidad a la que estamos acostumbrados, y esto a veces resulta frustrante, pero debemos recordar que esta es la única alternativa que tiene la mayoría de las personas del lugar, y si vamos a estar "con ellos" como Jesús estuvo "con nosotros", haremos nuestras compras lo máximo posible en el mismo lugar que ellos.

Juegos

En cada país las personas tienen sus propias maneras de relajarse y jugar juntos. Una parte de adaptarse a un lugar nuevo y ser uno con las personas es aprender a disfrutar al jugar con ellos de cualquier forma que sea moralmente aceptable. Esto frecuentemente nos invita a algunas elecciones y ajustes. Puede ser que tengamos que cambiar nuestro amor por el fútbol y aprender a jugar un deporte local; o privarnos de las tradiciones de la Navidad y cambiarlas por las maravillosas festividades de los feriados locales; dejar a un lado nuestra dependencia de la televisión, los videos y las películas, para experimentar la diversión de una comunidad que está esencialmente relajada en muchas partes del mundo. Jugar juntos con las personas a las que hemos venido a servir; esta es la meta.

Adoración

Puede ser que nunca hayas pensado mucho al respecto, pero la verdad es que la adoración es realmente un evento muy cultural. Es difícil de creer, porque la mayoría de los cultos de adoración que visitaste eran bastante parecidos, pero hay en realidad muy pocas "reglas" que se imponen en los cultos de adoración mundialmente. Incluso un breve recorrido por la Biblia y por la historia te mostrará que hay muchas maneras en que oran los cristianos, disfrutan la música y muestran su reverencia a Dios. Identificarse con las personas en la adoración significa que permitimos, incluso alentamos, a las personas a adorar a Dios de maneras que pueden ser muy diferentes de las nuestras, pero que son relevantes y significativas para ellos.

Sacarse los zapatos antes de entrar en una casa de adoración es un gesto importante para mostrar respeto y reverencia en algunas culturas; recitar puede ser más significativo que cantar; postrarse en oración, mejor que estar parado o arrodillado, etcétera. Del mismo modo en que Jesús adoraba en las sinagogas de Israel y seguía las otras prácticas religiosas que habían llegado a formar parte de la adoración judía en sus días, también nosotros nos unimos a las personas adorando a Dios de la manera que ellas sientan como apropiada y significativa.

Pero ¿Cómo?

En este capítulo vimos la cuestión del ministerio encarnacional y lo que deducimos que significa para la vida de un misionero. Suena bien, ¿no? Pero ¿cómo lo hacemos en realidad?

Para considerar cómo realizarlo, tenemos que ver el "otro lado" de la encarnación. Comenzamos pensando en Jesús: cómo se hizo uno con las personas y de este modo llegó a ser nuestro ejemplo. Gálatas 2:20 nos señala la dirección que debemos tomar para poder seguir sus pisadas.

"Cristo vive en mí. La vida que vivo [...] vivo por fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí".

Si Cristo está viviendo en mí, él me capacita para llegar a. ser uno con las personas. Juan 15:5 también nos recuerda que solamente en la medida en que permanecemos en Cristo (la vid y los pámpanos) podemos llevar frutos. Es conociendo a Cristo y experimentando su amor íntima-mente, teniéndolo "en nosotros", como entonces nos compele a servir como él lo hizo (2 Corintios 5:14). Y, finalmente, Pablo nos recuerda que "podemos hacer todas las cosas por medio de Cristo que nos fortalece" (Filipenses 4:13). No yo, sino Cristo: es el fundamento de la misión encarnacional.

Estas son buenas noticias: el que te llamó vivirá en ti y te capacitará para vivir de tal manera que construirás puentes, no barreras.

Tu turno

1. ¿Cómo te sentirías con respecto a alguien que viene a vivir en tu país y no hiciera ningún esfuerzo en absoluto para "adaptarse"? ¿Cómo te sentirías con respecto a alguien que hizo algunos esfuerzos básicos para ajustarse y adaptarse a tu país? ¿Con cuál de ellos sería más fácil hacerse amigo?

2. De los aspectos de identificación mencionados, ¿cuál sientes que será más fácil para ti? ¿Por qué? ¿Cuál será el más difícil? ¿Por qué?

3. ¿Qué cosas prácticas puedes hacer para que las cosas difíciles resulten más fáciles?

Erich W. Baumgartner (et. al) Pasaporte para la Misión. (Buenos Aires:ACES, 2025) 140-149.

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