Hoy aprenderemos maneras específicas para presentar a Jesús a las personas como un Salvador personal. Cuando piensas acerca de presentar a Jesús a las personas, ¿dónde comienzas? El punto de inicio es la confianza. A menudo es muy descortés entrar directamente con tu Biblia y tu Salvador. Esto es similar a meterse en una conversación sin tener idea de lo que se está hablando. Las personas no te conocen y no tienen ninguna razón para confiar en ti. Tu testimonio no tiene ningún valor hasta que hayas establecido un compromiso hacia las personas con una amistad profunda y aceptable.
Antes de poder compartir a Jesús, tienes que ganarte el derecho de compartir a Jesús. Así que, pregúntate "¿Por qué deberían ellos creerme?"
Detente, y piensa primero en las personas a las que les vas a presentar a Jesús. Frecuentemente hay diferencias significativas entre estas personas y aquellas a las que estás acostumbrado en tu propia cultura, Estas diferencias pueden incluir:
• Trasfondo: familia, etnia, nacionaldad, educación, historia personal, edad.
• Historia compartida: la medida en que ambos se conocen y qué compartieron en la vida, escuela, trabajo, familia.
• Valores centrales: cosas realmente importantes para esta persona en su vida, familia, reputación, deportes, finanzas.
• Estilo de toma de decisiones: orientación en la toma de decisiones individual o grupal.
• La forma en la que aprenden: visual, auditiva, cognitiva, dinámica, afectiva.
• Sistema de creencias religiosas: explica las presuposiciones y las cuestiones fundamentales de la vida.
Observar estos factores debería ser de ayuda para encontrar las formas más apropiadas para dar a conocer a Jesús. Además, deberías conocer otras diferencias culturales significativas cuando piensas llevar a alguien a los pies de Jesús.
OTRAS DIFERENCIAS
1. Motivos para buscar la salvación. Una gran parte de la sociedad occidental está basada en la culpa.
Los occidentales sienten culpa personal por los pecados y las negligencias. Otras sociedades tienen su base en la verguenza. No tienen un sentido personal de culpa, pero sí de vergüenza colectiva.
De esta manera, pueden sentir su verguenza dentro de su familia, o clan o tribu. No es tanto un asunto personal, sino colectivo. Otras sociedades están basadas en el miedo. Las sociedades basadas en la vergüenza generalmente son más propensas a tomar decisiones colectivas y, paralelamente a su falta de sentido personal de culpa, son muy reticentes a tomar iniciativas de manera individual. Es más, ese hecho individual produciría un fuerte sentimiento de vergüenza al decidirse en oposición a su forma de vida (o costumbres) colectiva. En este caso, las decisiones más fuertes por Cristo se hacen en grupo.
2. ¿Dónde comienzas? En el modelo occidental, las personas generalmente son introducidas primero a las Escrituras, luego a Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Después de esto estudian varias doctrinas y prácticas de la Biblia, tal como las entendemos los adventistas del séptimo día, igual que muchos otros cristianos. En muchas otras culturas la primera pregunta es: ¿Cómo puedo experimentar el poder de Dios? Quieren conocer tu propia experiencia personal con Dios. A menudo la oración es el asunto de alta prioridad a medida que comienzan a experimentar al Dios de las Escrituras.
3. ¿Sobre qué edificarías? Cuando vas buscando un lugar para conectarte, estaría bien preguntar qué necesidad sienten. ¿Dónde puede haber fallado su fe? ¿Hay analogías redentoras que les permitirán comprender los conceptos bíblicos? ¿Hay historias y mitos similares al "altar para el dios desconocido" que utilizó Pablo cuando les habló a los atenienses (Hechos 17:22-28)
4. Donde no hay dios. El modelo occidental ha presupuesto por lo menos alguna orientación cristiana, y el colonialismo hizo que esta orientación aparentemente se difundiera en gran parte del mundo. Las personas aceptaban a Jesús porque aceptaban la Biblia. Pero, a medida que en muchas partes del mundo se pasó a ser multicultural y secularizado o se experimentó un creciente nacionalismo, esa orientación ya no es tan difundida. Ya no se puede dar por sentado que las personas aceptan la Biblia como Palabra de Dios. Otros credos contemporáneos están experimentando una confusión similar a medida que el secularismo occidental se difunde a través de los medios de comunicación. El secularismo no es la negación de Dios, es la irrelevancia de Dios. Así como en los países que antes fueron cristianos, en los países budistas, hindúes e incluso islámicos están creciendo segmentos de la sociedad en los que la fe es solamente una fina cobertura de revestimiento cultural que tapa una perspectiva esencialmente secular de la vida.
5. Preséntales primero a Jesús. Los adventistas occidentales, orientados cognitivamente, son más propensos a ir a Jesús a través de la fe en las Escrituras, en tanto que en culturas no occidentales están más inclinados a ser relacionales e intuitivos. Podría ser mejor presentarles primero a Jesús a estas personas y luego las Escrituras. Aceptarán a Jesús sobre la base de tu testimonio, y aceptarán las Escrituras sobre la base de su entrega a Jesús.
6. Orden de temas. En culturas no cristianas prevalecen diferentes presuposiciones. Las personas ni siquiera tienen una orientación precristiana. Sé sensible a la prioridad de temas. En algunas situaciones, puedes seguir la secuencia de las Escrituras: Dios, Cristo, el Espíritu Santo, etcétera. En otras situaciones, la secuencia podría ser Cristo, Dios, el Espíritu Santo, las Escrituras, etcétera.
7. ¿Cómo llegan a ser cristianas las personas? Hay por lo menos cuatro senderos principales para tener fe en Jesús:
• La fe del grupo o de la familia. Esto es particularmente cierto para muchos cristianos que nacieron en familias cristianas. En algunas sociedades con orientación grupal, es común que se conviertan familias enteras (Hechos 16:33; 1 Corintios 1:16), y la conversión es generalmente más duradera que la conversión en contra de los deseos de la familia.
Al presionar para lograr la conversión individual, puedes ganar a uno pero perder (alienar) a muchos.
• La relación con un cristiano. Un refrán inglés dice correctamente que: "El cristianismo se pesca, no se enseña". Si uno no tiene confianza en el mensa-jero, puede que tampoco el mensaje sea aceptado.
Cuanta mayor la distancia entre el mensajero y el oyente, menor la posibilidad de desarrollar una relación personal de credibilidad y confianza.
• Sueños y visiones. Si bien Dios está ansioso por utilizarnos en el proceso de ganar a otros a la fe en Jesús, él no está limitado a nuestra cooperación.
Así como Dios habló a Cornelio directamente a través de sueños y visiones (Hech. 10:1-8), todavía hoy habla a las personas. Pero luego, a menudo las pone en contacto con su propio pueblo para la ayuda posterior.
• Acontecimientos de crisis. Guerras, hambrunas, inundaciones y otros desastres naturales, como también crisis personales, frecuentemente resultan en una "crisis de fe" y en apertura a un nuevo objeto de fe y devoción. Las personas de la ex Unión Soviética, especialmente en Asia central, como también en China y otros lugares, experimentaron un vacío de fe y sentido que debía ser lle-nado. Si los cristianos no pueden llenar ese hueco, con demasiada frecuencia se llena con sustitutos baratos (por ejemplo, materialismo, nacionalismo, adicciones, etc.).
La mayoría de las personas en este mundo no comparten nuestra historia o presuposiciones cristianas.
Discusiones sobre distintas teorías de inspiración y listas canónicas diferentes, e incluso sectarismo, son extrañas e irrelevantes para ellas. La fe es más concreta y menos abstracta. La pregunta importante es "¿Qué puede hacer Jesús por mi vida y mi grupo en este mismo momento?" A menudo aceptarán a Jesús sobre la base del testimonio de tu experiencia personal y los indicadores claros en tu vida de la realidad de tal experiencia. Mostrar una vida humilde, compromiso espiritual y caminar fielmente con Cristo son un fundamento convincente que permitirá que el Espíritu Santo empodere cualquier cosa que les digas verbalmente. Puedes expresar fe por ellos antes de que ellos la tengan.
DESPUÉS DE TU TESTIMONIO
Una vez que hayas compartido tu testimonio, puede ser apropiado pedir a tu oyente que dé una respuesta.
Recuerda que hay sociedades directas e indirectas.
Además, en la mayoría de las sociedades no occidentales un acto de compromiso requerirá la decisión de un grupo más grande. Podrías construir tus preguntas de acuerdo con eso:
• Mi experiencia de un Dios personal, ¿acaso tiene sentido en el contexto de tu fe?
• ¿Es posible una experiencia como la mía en el contexto de tu fe?
• Pienso que mi Dios no es un Dios local u occidental. ¿Cómo se mostró activo en la historia de tu fe?
Si tu amigo parece particularmente abierto a lo que estás diciendo, podrías ser algo más directo. No tengas miedo de formular una pregunta directa. Puede ser que tu amigo esté esperándola. Podrías preguntarle a tu amigo:
• Jesús solucionó estas necesidades (sé específico) en mi vida. ¿Piensas que podría hacer lo mismo por ti?
• Jesús llegó a ser mi amigo personal, como también mi Salvador. ¿Te gustaría conocerlo también?
• Jesús trajo una gran paz a mi mente y a mi vida, lo que me capacita para hacer frente a las presiones de la vida. ¿Te gustaría experimentar esa paz, y también su ayuda?
¿Luego qué?
Si tu amigo dice "si", prepárate para compartir algunas historias cortas, "instantáneas" de Jesus, como la mujer junto al pozo, la mujer tomada en adulterio, Jesús con los niños, el joven rico, la fiesta de bodas, etc.
Si la situación es apropiada, invita a tu amigo a orar contigo. La oración debería incluir algo similar a:
• Jesús, recién escuché hablar de ti, y esto es nuevo para
• Jesús, estoy dispuesto a darte una oportunidad en mi vida...
• Jesús, quiero conocerte mejor...
• Jesús, te invito a mi vida y te pido que me ayudes con...
Algunas personas se ponen nerviosas al orar, y pueden tener miedo de decir algo equivocado que pueda ofender a Dios. Podrías ofrecer guiarlas en la oración, invitándolas a repetirla después de ti. Aquí te damos una oración como ejemplo: "Señor Jesús, recién escuché de ti y quiero conocerte. Quiero que quites mis faltas y equivocaciones y me aceptes como tu propio hijo. Por favor, entra en mi corazón y en mi mente, como prometiste, y guía mi vida en este mundo difícil. Amén".
Algunos textos útiles de las Escrituras
Aquí hay algunos pasajes de las Escrituras que pueden ser útiles para compartir con tu amigo. Recuerda que los ofreces no sobre la base de que la Escritura es más importante que Jesús, sino que estas son palabras del propio Jesús a sus seguidores.
• "He aquí yo estoy a la puerta y llamo" (Apocalipsis 3:20).
• "Yo les he dado poder a ustedes [...] para vencer, toda la fuerza del enemigo" (Lucas 10:19, DHH).
• "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37).
• "Pidan, y les darán. Busquen, y hallarán. Llamen, y les abrirán" (Lucas 11:9).
• "Yo sé los planes que tengo para ustedes -dice el Señor-, planes de paz y no de mal, para darles un futuro y una esperanza" (Jeremías 29:11).
SI TU AMIGO DUDA
Si tu amigo duda, no necesariamente te rechaza a ti o a Jesús. Puede significar que tu amigo necesita más tiempo para pensar al respecto, para hablarlo con otros, para ser cortés en su respuesta, o alguna otra cosa.
Es importante que le des a tu amigo la oportunidad de pensar en lo que dijiste. Todo esto puede ser muy nuevo para él. Puede estar totalmente afuera de su dominio de verosimilitud. Si esta persona es tu amigo, continúa siendo su amigo, y dale tiempo y espacio para reflexionar y comenzar lo que puede llegar a ser un largo proceso de toma de decisión.
AMISTADES URBANAS: UNA GUÍA PARA PRINCIPIANTES
Cada vez, más misioneros son llamados a vivir y trabajar en ciudades donde reside más del 50% de la población mundial. Aquí tienes diez sugerencias que te ayudaran a forjar relaciones en la ciudad:
• Suscríbete a un buen periódico local y mantente al tanto de lo que ocurre en la ciudad.
• Encuentra una buena emisora de radio local. Mira los carteles publicitarios y los anuncios del metro para enterarte de las novedades importantes. La información es muy importante.
• Únete a un gimnasio o un club deportivo. Es un lugar fantástico para conocer gente.
• Conoce tu vecindario. Compra en tiendas locales, pasea, habla con la gente. Pregúntales de dónde son, cómo ha cambiado el barrio y dónde encontrar ayuda y reparaciones.
• Únete a clubes de Lyon o Rotary. Siempre están reclutando nuevos socios, y te permiten hacer amistades y conectar al instante. Vale la pena el gasto.
• Mantente al tanto de las novedades en los medios de comunicación: televisión, cine, libros, etc. Procura estar informado y mostrarte despierto.
• Las amistades urbanas suelen ser superficiales y pasajeras. Toma tiempo que la gente aprenda a confiar en ti.
• Aprende la historia de tu ciudad. ¿Por qué está ahí? ¿Quién se asentó, dónde y cuándo? ¿Cuál es su historia política? ¿Y su historia económica? ¿Quién ha estado al mando?
• La gente urbana suele amar su ciudad. No hables mal de ella. ¡Disfrútala!
• ¡Aprende a animar a los equipos locales!
Tu turno
Pídele a tu pastor que te dé la oportunidad de acompañarlo en un estudio bíblico evangelizador y, si es oportuno, dar uno tú mismo.
Erich W. Baumgartner (et. al) Pasaporte para la Misión. (Buenos Aires:ACES, 2025) 226-235
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