miércoles, 1 de noviembre de 2023

La importancia de la Comunicación en la Misión - Misión Urbana

Interacción entre la comunidad Cristiana y la sociedad

No puedes evitar fijarte en los dos vendedores ambulantes. Probablemente ninguno (de los dos leyó) a Marshall MacLuhan, pero ambos entendieron el mensaje central del pensador canadiense: en la aldea global que es el mundo, el medio es el mensaje. Son maestros de la comunicación, tarea por excelencia de los cristianos. (KIRSCHNER, 60. Traducción Propia).

Los medios como extensión
Como sabemos, la comisión que Jesucristo dejó a sus discípulos es básicamente comunicacional. Evangelización es comunicación. (KIRSCHNER, 60. Traducción Propia).
Jesús se acercó a ellos y les dijo: "A mí me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enseñad a estos nuevos discípulos a obedecer cada mandato que os he dado. Y recordad esto: Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin de los tiempos. Mateo 28:18-20.

Debido a la necesidad de comunicación, la "idea" de las traducciones más antiguas se volvió "vana" en las versiones más recientes. El verbo, en sí mismo, sólo señala movimiento. Es "hacer discípulos" lo que le da sentido y constituye el verdadero mandato. En este sentido, el bautismo es símbolo de que ha habido evangelización y adhesión al evangelio. Y, para perpetuarse antes y especialmente después del bautismo, el cristianismo necesita enseñar. "Ir", "discipular" y "enseñar" son, por tanto, acciones comunicacionales. (KIRSCHNER, 61. Traducción Propia).

La misión de una comunidad de fe es comunicar, no a sí misma, sino el mensaje de Jesús. La eficacia en esta misión depende de lo que la iglesia dice y, sobre todo, de lo que la iglesia es. (KIRSCHNER, 61. Traducción Propia).

Quienes se acercan al popoqueiro en Tijuca o al vendedor de dulces en Laranjeiras lo hacen no principalmente por los productos que ofrecen, sino por quiénes son. (KIRSCHNER, 61. Traducción Propia).

Asimismo, el mensaje cristiano se comunica principalmente por la forma en que viven los miembros de las iglesias cristianas. El contenido del discurso es importante, pero ese contenido debe visualizarse. Parodiando a McLuhan, el cristiano es el mensaje. El autor anónimo de la Epístola a Diogneto, documento de los inicios del cristianismo, ya había dicho: "Lo que es al alma el cuerpo, es el cristiano al mundo". Muchos siglos después, el evangelista estadounidense D. L. Moody nos recordaría que "de cada cien hombres, uno leerá la Biblia y los otros noventa y nueve leerán a los cristianos". No es de extrañar que en griego la palabra "testigo" y "mártir" sea exactamente la misma (martus). (KIRSCHNER, 61. Traducción Propia).

La comunicación del evangelio, por tanto, es primero personal o testimonial, y sólo después institucional o eclesiástica.  (KIRSCHNER, 61. Traducción Propia).

Cada uno de nosotros es un fabricante de palomitas de maíz, que encarna de tal manera su mensaje que se fusiona y se confunde con él. Otros esfuerzos institucionales fracasarán si el mensaje público no es una extensión de los cristianos. Parodiando una vez más a McLuhan, los medios de comunicación son extensiones de los cristianos. (KIRSCHNER, 61. Traducción Propia).

La iglesia que se comunica
A la tarea testimonial le sigue la tarea institucional, que requiere inteligencia. Es una actividad intelectual y profesional. (KIRSCHNER, 62. Traducción Propia).

La predicación pública (para distinguirla de la testimonial) del evangelio es comunicación social, interna y externa. La comunicación hacia el interior requiere inteligencia, pero la comunicación hacia el exterior, hacia la ciudad, requiere una implicación más intensa y amplia. (KIRSCHNER, 61. Traducción Propia).

En comunicación interna, con un alcance reducido, podemos minimizar el ruido. En la comunicación externa; ellos son el mensaje (ruidos). En la comunicación interna, necesitamos pocos recursos. En la comunicación externa necesitamos muchos recursos, tanto humanos como tecnológicos y financieros. Las iglesias tienden a centrarse en la comunicación interna y dispersarse o perderse en la comunicación externa. Al actuar así, se pierde el "Id", en desobediencia a la comisión de Jesús. (KIRSCHNER, 62. Traducción Propia).

VISIBILIDAD
a. Lugar de Reunión
El primer medio de comunicación pública de una iglesia es el lugar donde se reúne
¿Dónde está ubicado este templo? 
¿Es de fácil o difícil acceso? 
¿Su nombre está impreso o hay que "adivinarlo"? 
¿Hay un estacionamiento cerca? 
¿Y un ambiente es atrayente o demuestra descuido? 
¿El templo comunica que los de afuera son bienvenidos? (KIRSCHNER, 62. Traducción Propia).

La visibilidad también debe ser mediática, esto empieza con el nombre de la iglesia. (KIRSCHNER, 62. Traducción Propia).

No hay domingo que no tengamos que explicar el nombre de la iglesia, y cada miembro de la congregación que toma un taxi necesita explicar la ubicación al conductor. Itacuruça es un destino turístico en el sur del estado, a setenta kilómetros de Tijuca. La Praça Barão de Corumbá es el punto de encuentro de dos calles muy conocidas, pero su nombre se desconoce en gran medida. En nuestro caso, por tanto, la ubicación es un problema. (KIRSCHNER, 62. Traducción Propia).

b. Presencia en medios de comunicación
Otro criterio importante que debe cumplir la iglesia para ser visible es su presencia en los medios de comunicación, que incluyen, de ser posible, transmisiones de radio y televisión. La radio ha perdido su antigua fuerza, pero sigue siendo un vehículo importante.  Mantener un canal de televisión requiere altos recursos, pero quien los tiene debe utilizarlos. Estar contento sólo con las redes sociales significa perder la oportunidad de llegar a más personas. Lo ideal es el uso integrado de los medios tradicionales (radio y televisión) y modernos (internet). (KIRSCHNER, 62. Traducción Propia).

c. Lenguaje entendible
Sin embargo, nada de esto importará si no se comprende adecuadamente el lenguaje. Uno de los problemas en el uso cristiano de los medios de comunicación, tanto en los tradicionales como en los nuevos, es la terminología que a menudo está encriptada y no es apta para principiantes. Durante el servicio, el visitante puede escuchar alusiones cuyo significado se le escapa por completo, como referencias bíblicas (nunca ha abierto una Biblia) y expresiones teológicas como "redención", "justificación" y "glorificación". Quizás incluso te guste la poesía que celebra "al león de la tribu de Judá", pero no tiene idea de que se trata de una referencia a Jesucristo. De hecho, puede que se pregunte si "Cristo" es el apellido de Jesús... (KIRSCHNER, 63. Traducción Propia)

Es importante comprender, por tanto, la necesidad de expresarse con integración e inteligencia, para que el contenido no se pierda en el ruido. Al fin y al cabo, tan importante es la forma del mensaje como el contenido, no basta con decirlo, es importante decirlo bien. (KIRSCHNER, 63. Traducción Propia)

Esto ocurre cuando, a pesar de las particularidades de cada persona, existe comunicación entre dos universos, el del emisor y el del receptor. Por ejemplo, cuando miramos una película en esas pantallas insertadas en el respaldo de los asientos de un avión, sabemos que la belleza y el color se pierden en comparación con la experiencia frente a la pantalla monumental de una sala de cine. Sin embargo, no se pierde en el contenido. (KIRSCHNER, 63. Traducción Propia)

Así debe ser el mensaje cristiano. El contenido ha sido el mismo desde el día de Pentecostés, cuando Pedro se enfrentó a la multitud en Jerusalén. Sí, la forma ha cambiado. La forma debe cambiar. Si queremos comunicar el contenido del evangelio, la forma (las palabras, las imágenes, los vehículos) debe cambiar. (KIRSCHNER, 64. Traducción Propia)

Cuando João Ferreira de Almeida tradujo la Biblia al portugués, utilizó el término "amor" para el griego ágape. En la segunda edición, los críticos comprendieron que en aquella época la palabra "amor" estaba desgastada y prefirieron "caridad". Resulta que la "caridad" pronto también se agotó, ganando nuevos significados y perdiendo los antiguos, y que "amor" necesitaba regresar al texto. Las palabras mueren, pero el mensaje permanece. Por eso aparecen nuevas traducciones de la Biblia y aparecerán otras.
Y es por eso que necesitamos adaptar nuestro lenguaje a las oídos y a los medios disponibles, para poder ser escuchados o leídos y así cumplir el "Id" de Jesús. (KIRSCHNER, 64. Traducción Propia)

Pensar los medios

Para alcanzar la ciudad con el mensaje del evangelio es fundamental pensar en los medios de comunicación. La vida está en los medios, aunque mucha gente crea que los medios son la vida. (KIRSCHNER, 64. Traducción Propia)

Sugiero entonces que tengamos en cuenta los siguientes factores:
1. Es imposible que el ser humano no se comunique, ya que el proceso comunicativo es parte constitutiva fundamental de la realidad. El hombre es, esencialmente, un ser en comunicación. Se vuelve plenamente humano cuando se comunica. La incomunicación es, por tanto, una imposibilidad. (KIRSCHNER, 65. Traducción Propia)

2. La libertad humana está condicionada por sus factores limitantes, como la herencia genética, la herencia histórica, el medio ambiente, la formación intelectual y la propaganda. Sólo hay libertad para el hombre puro, pero el hombre puro no existe. Todos estamos parcialmente extrodeterminados, es decir, determinados desde fuera. (KIRSCHNER, 65. Traducción Propia)

3. Los medios sólo tienen un valor: la audiencia. No existe necesariamente algo llamado orquestación, en esta o aquella dirección. Lo que hay es una especie de ola (de carácter político, estético e ideológico). (KIRSCHNER, 65. Traducción Propia)

Los medios de comunicación son utilizados por quienes quieren difundir valores. En el intercambio de intereses, el medio utiliza estos valores para incrementar su valor (que es la audiencia). (KIRSCHNER, 65. Traducción Propia)

4. Los medios crean consumidores (de los programas que transmiten y de los productos que anuncian), no ciudadanos. Los medios virtuales representan algo nuevo, con la profusión de emisores. En este sentido, todo ciudadano puede ser comunicador. Esta forma de democratización es nueva, ya que quita parte del poder a los principales medios de comunicación y da a los ciudadanos comunes y corrientes la sensación de que pueden hablar. Es verdad, él puede, pero ¿quién le escuchará? (KIRSCHNER, 65. Traducción Propia) (KIRSCHNER, 65. Traducción Propia)

5. A la aristocracia no le interesa el pensamiento crítico. Ésta es la razón principal por la que los medios de comunicación, especialmente la televisión, cuando hay material con el potencial de generar indignación, tienden a apelar a fait divers, hechos diversos. He aquí un ejemplo: hace muchos años, el Jornal Nacional publicó un impactante informe sobre una familia pobre desalojada injustamente de su casa; luego llamó a un artículo sobre fútbol. (KIRSCHNER, 65. Traducción Propia)

6. Los medios tienen (lo tienen porque lo necesitan, ya que no pueden publicarlo todo) un guardián (el guardián de la puerta, no necesariamente una sola persona), quien decide qué es noticia y qué no. Un ejemplo de esto es el funcionamiento de un informativo de televisión en cadena, creado a partir de una agenda y materiales que llegan de los reporteros. Otro ejemplo es el catálogo de una editorial, que tiene una línea editorial pero recibe artículos originales y sugerencias. Internet, porque cabe de todo, disminuye (simplemente disminuye un poco) la fuerza del guardián. (KIRSCHNER, 65. Traducción Propia)

7. Internet es el primer medio de comunicación verdaderamente democrático en la historia de la humanidad. (KIRSCHNER, 66. Traducción Propia)

Aunque se puede controlar parcialmente, y aunque las mayores audiencias así lo hacen. En manos de los conglomerados de comunicación, internet permite que cualquiera pueda convertirse en escritor, periodista, fotógrafo o predicador, como lo demuestran los blogs, los canales de vídeos en YouTube y las plataformas de difusión en redes como Facebook, Twitter, WhatsApp e Instagram. (KIRSCHNER, 66. Traducción Propia)

8. Corresponde a la sociedad educar a los medios, que comienza con la autoeducación de cada individuo. El proceso educativo implica rechazar lo que se considera inaceptable, lo que a su vez requiere estudiar el sistema mediático, para criticarlo o aprovecharlo. La educación permite cierto grado de imposición, mediante el control remoto (en sentido estricto y amplio, cambiar de canal, apagar el dispositivo, cancelar la suscripción, etc.) y el boicot (aunque casi imposible en términos de efectividad). Los medios de comunicación han crecido tanto que se han tragado a la sociedad, pero todavía corresponde a la sociedad domar al gigante para que actúe al servicio de la salud (moral, intelectual, espiritual) y no de la enfermedad. (KIRSCHNER, 66. Traducción Propia)

9. Lo esencial es que no nos dejemos embriagar por los valores mediáticos. No somos sólo consumidores a los que hay que seducir, sino ciudadanos a los que hay que convencer. Quien quiera que hagamos un gesto de adhesión (a un producto, un servicio o una causa) tendrá que convencernos con el argumento de la razón, y no con el vértigo de las imágenes. (KIRSCHNER, 66. Traducción Propia)

10. Ninguna comunidad, ni siquiera la cristiana, puede pretender estar exenta de recibir influencias del medio social. Esto es simplemente imposible. Sus miembros viven en sociedad e interactúan con otras personas. Los comportamientos de la sociedad acaban incorporándose, aunque a veces de forma imperceptible. Las sectas cristianas reflejan este contagio, y eso no tiene nada de malo. No aceptamos valores hegemónicos en la sociedad, pero somos parte de ella. (Juan 17:15). (KIRSCHNER, 67. Traducción Propia)

Un comportamiento muy diferente es transformar los servicios y acciones de la iglesia en espectáculos, preparados según reglas de marketing, para el consumo de la mayoría. Jesús se negó a hacerlo (ver Mateo 12:38-41 y las peticiones de "señales"), y él es nuestro modelo. Esto no significa que las iglesias no deban admitir ningún tipo de manifestación espectacular en sus templos, siempre y cuando dicha práctica no se convierta en un fin en sí misma. El propósito de la adoración, nos enseñó el apóstol Pablo, es la edificación del Cuerpo de Cristo (Efesios 4.12). Las formas de este edificio son culturales y varían en el tiempo y el espacio. (KIRSCHNER, 67. Traducción Propia)

Usar los medios
Si estamos del otro lado del proceso, como productores de comunicación (y todos lo estamos, en cierto modo), no podemos perder la dimensión crítica de nuestro propio trabajo. De lo contrario, podremos ganar el mundo entero para nosotros, pero no lo llevaremos a aceptar la supremacía de Cristo, porque nos habremos dejado seducir por la retórica del entorno. (KIRSCHNER, 67. Traducción Propia)

Nuestra comunicación como iglesia en misión necesita ser técnicamente efectiva, es decir, no debe ni puede ser diferente de la comunicación en general. En última instancia, el proceso de comunicación no es ni religioso ni secular; es solo el proceso.
Sin embargo, siempre debemos buscar el bienestar del destinatario, y no el nuestro. (KIRSCHNER, 68. Traducción Propia).

Nuestro objetivo es crear comprensión y respuesta, no proporcionar información o entretenimiento. Queremos desarrollar formas de diálogo que comiencen con las preguntas planteadas por los destinatarios y que los lleven a una conversación con el mismo Dios vivo. Para ello es absolutamente imprescindible la forma, es decir, la manera de decirlo.
Nuestra acción debe tener lugar dentro de una visión lógica del proceso de comunicación, visto como parte esencial de la creación divina. Esta percepción nos ayudará a orientar nuestra comunicación hacia la vida concreta de nuestros oyentes, para que nuestras palabras se conviertan en una voz profética, capaz de interpretar la (micro y macro) historia como escenario de la acción de Dios.
Para el cristiano que pretende comunicarse con la ciudad, conviene recordar que, en medio de la avalancha de información de nuestro tiempo (que ya no permite ningún tipo de hegemonía comunicativa), es natural que nuestro mensaje no siempre obtenga el interés. y respuestas que creemos que merecen.
Al mismo tiempo, es deber de todo comunicador cristiano insistir en producir un mensaje que los destinatarios consideren necesario y convincente. (KIRSCHNER, 68. Traducción Propia)

Para hacer bien nuestro trabajo, necesitamos recursos (humanos y materiales). Cada año en Brasil, miles de comunicadores se gradúan en universidades que se identifican y viven como cristianos. ¿Les reservamos espacio en nuestras comunidades? Además, las entidades cristianas deben tener la humildad de aprender de quienes han alcanzado niveles de excelencia en sus áreas. Los acuerdos operativos, tan comunes en el mundo contemporáneo, pueden ser una estrategia de supervivencia a considerar. Incluso se deberían considerar las fusiones, si son buenas para la causa que se promueve. Por último, aunque siempre hay que aspirar a resultados, no se puede tener prisa. La credibilidad resulta de la calidad y la regularidad. (KIRSCHNER, 68. Traducción Propia)

La iglesia necesita prestar atención a la ciudad si quiere llegar a ella con el mensaje de Cristo. Esto no significa que la iglesia deba dar pan y circo al público, incluso porque no los tiene. Lo que debe hacer es llevar a cabo de manera competente la tarea que se le ha asignado.
En definitiva, para comunicar, la iglesia debe llevar el evangelio hasta donde está la gente, como lo hace el vendedor de palomitas de maíz de Tijuca o el vendedor de dulces de Laranjeiras, representantes de tantos otros atrevidos comunicadores populares en las ciudades de Brasil.



Estevan Kirschner e Bernardo Cho. Missão Urbana. Mundo cristão. 1ed. São Paulo, 2020.

Cuál es la medida del éxito - Misión Urbana

 Iglesias Urbanas contemporáneas

Vivimos en un mundo cada vez más urbano. En las últimas décadas se ha intensificado el flujo de personas de las áreas rurales a los grandes centros. Actualmente, casi la mitad de la población mundial vive en las ciudades. (KIRSCHNER, 50. Traducción Propia).

Reporte ONU - Crecimiento urbano 2014

https://www.un.org/en/development/desa/news/population/world-urbanization-prospects-2014.html?utm_term=United+Nations,+DESA,+Social,+Economic&utm_content=DESA+assists+countries+in+agenda-setting+and+decision-making+with+the+goal+of+meeting+their+economic,+social+and+environmental+challenges.&utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter

"Y es en ese contexto urbano que se planta y pastorea un número cada vez mayor de iglesias". (KIRSCHNER, 50. Traducción Propia).

"Es notable, en ese sentido, el papel que una iglesia urbana y multiétnica en la ciudad de Antioquia desarrolló en el movimiento de expansión misionera de la iglesia por el Imperio Romano, al enviar a Bernabé y Pablo como sus primeros misioneros. (Hch 13). En sus viajes, Pablo, guiado por el Espíritu Santo, trazó una ruta por algunas de las principales ciudades de su tiempo, como Filipos, Tesalónica, Atenas, Corinto y Éfeso, hasta llegar a la capital, Roma". (KIRSCHNER, 50. Traducción Propia).

Es evidente que las ciudades del Nuevo Testamento se distinguen de nuestras ciudades en tamaño, arquitectura y tecnología. Los criterios utilizados entonces para definir lo que constituía una ciudad eran otros, y uno de los principales era la densidad demográfica. En el mundo antiguo, la ciudad se caracterizaba por la cercanía con sus habitantes. (Timothy Keller. Igreja Centrada, São Paulo, Vida Nova, 2014, 135. Citado em KIRSCHNER, 50. Traducción Propia).

Por ejemplo en Sao Paulo a densidade demográfica é de 7.383 habitantes por km². A área territorial é de 7.944 km² enquanto a área urbanizada é de 2.139 km² (IBGE, 2011).

Si bien esto se aplica a nuestra realidad urbana actual, lo cierto es que, como ha señalado el sociólogo Zygmunt Bauman, nuestras ciudades modernas se han convertido en lugares de convivencia de extraños, "donde los extraños se encuentran, permanecen cerca unos de otros e interactúan durante mucho tiempo". sin dejar de ser extraños unos para otros." (Zygmunt Bauman, City of fears, City of hopes. Londres: Goldsmith's College, University of London, 2003, 5. Citado em  (KIRSCHNER, 51. Traducción Propia).

Este factor - la densidad demográfica - así como los desafíos que surgen de él, es algo que une el ministerio urbano de las iglesias del Nuevo Testamento y el ministerio de las iglesias urbanas en nuestro tiempo. También es un tremendo incentivo para el ministerio urbano, porque, como dijo Timothy Keller, "las ciudades literalmente tienen más imagen de Dios por centímetro cuadrado que cualquier otro lugar de la Tierra", delante de esto, es fundamental que la iglesia abrace sin miedo su vocación urbana iniciada por Jesús y los apóstoles.  (KIRSCHNER, 51. Traducción Propia).

También vale la pena reconocer que los modelos de iglesias urbanas en el mundo contemporáneo son tan diversos como lo son las grandes ciudades. Hay iglesias que se reúnen en templos de distintos tamaños, y hay iglesias que se reúnen en salones alquilados, cines, teatros, salas de convenciones, casas, etc. Hay iglesias grandes, medianas y pequeñas. Iglesias cuyo culto está regulado por liturgias rígidas, e iglesias en las que prevalece la improvisación. Iglesias que parecen un local de música popular, e iglesias en las que prima el orden y el silencio. En medio de tanta diversidad, ¿es posible establecer un estándar bíblico para las iglesias urbanas contemporáneas? (KIRSCHNER, 51. Traducción Propia).

Algunos autores contemporáneos hablan de marcas de calidad de la iglesia. Aunque tales marcas son importantes, a menudo parecen reflejar más un contexto cultural o una tradición teológica que algo claramente evidente en la iglesia primitiva. Además, ¿cómo se sabe si una iglesia está teniendo éxito en su vocación? Para muchos líderes cristianos, el éxito se define en números: asistencia a los servicios, tamaño de la membresía, recaudación de fondos financieros. ¿Es este el parámetro de éxito que se encuentra en el Nuevo Testamento? (KIRSCHNER, 52. Traducción Propia).

MEGAIGLESIAS
Consideremos la cuestión del éxito. Es importante entender, por ejemplo, cómo el fenómeno de las megaiglesias se asocia con la intensa urbanización de las últimas décadas, que derivó en la formación de megaciudades. Estas congregaciones locales, con miles de miembros y asistentes, impulsadas por la velocidad de los medios de comunicación modernos, gradualmente se convirtieron en prototipos de ministerio exitoso.
Comenzando en Estados Unidos y surgiendo en países tan lejanos y diferentes como Corea del Sur, Australia, Nigeria, Honduras, Colombia, Singapur y Brasil, las megaiglesias son hoy estudiadas con el objetivo de revelar el secreto de su éxito. (KIRSCHNER, 52. Traducción Propia).

Muchas de estas iglesias publicitan sus prácticas exitosas con la intención de ayudar a las iglesias más pequeñas a crecer numéricamente. Sin duda, hay mucho que podemos aprender unos de otros, y las iglesias más grandes pueden bendecir a las más pequeñas de muchas maneras. Sin embargo, a pesar del gran marketing sobre este tema, promovido a través de libros y conferencias, las megaiglesias en Estados Unidos (el país con mayor concentración de este tipo de iglesias) representan sólo 1% del total de congregaciones religiosas del país. (KIRSCHNER, 52. Traducción Propia).

Según Wagenveld (2004, 69) "En este momento hay demasiadas iglesias grandes alrededor del mundo que aún no parecen haber engendrado ninguna nueva congregación. Parecen acaparar la gracia de Dios para ellas mismas y no la comparten con 'toda carne'".

MEDIANAS CONGREGACIONES
Nos guste o no, la realidad es que la gran mayoría de las iglesias son, y seguirán siendo, pequeñas congregaciones locales, llamadas a ejercer fielmente su vocación de ser sal y luz en el mundo, sin llegar nunca a ser el centro de atención del mundo. público en general.
Estas iglesias se acercan más a las comunidades urbanas del Nuevo Testamento, cuyo tamaño probablemente no excedía el centenar de personas (un número estimado por el hecho de que la mayoría de ellas se reunían en hogares). En resumen, según el Nuevo Testamento, el tamaño no es una señal del éxito de una iglesia. (KIRSCHNER, 53. Traducción Propia).

Sin embargo, hay en las iglesias del Nuevo Testamento tres características –o, podríamos decir, tres marcas de calidad– que, en mi opinión, definen el éxito a la luz de la Biblia. Estas son características que trascienden épocas y se pueden encontrar en cualquier contexto cultural. Ellos son: fe, amor y esperanza. (KIRSCHNER, 53. Traducción Propia).

Tomemos, por ejemplo, las iglesias de las ciudades de Colosas y Tesalónica. En su carta a los Colosenses, Pablo menciona su fe en Jesucristo, el amor que expresan por el pueblo santo y la esperanza que proviene del evangelio (Co1 1:3-5). De manera similar, la iglesia de Tesalónica parece desmoronarse. Consideremos la evidencia de estas mismas tres virtudes cristianas. En la introducción a 1 Tesalonicenses, el apóstol dice que está seguro de que fueron elegidos por Dios (1 Tesalonicenses 1:4). ¿Cómo él sabe esto? Las señales, según Pablo, eran evidentes: tienen una fe confiada, un amor activo y una esperanza perseverante (1 Tes 1:3). Todo esto se demostraba, a pesar de mucho sufrimiento, la forma en que la iglesia acogió la Palabra, convirtiéndose en modelo para los creyentes de la región de Macedonia, abandonando los ídolos y comenzando a servir al Dios vivo y verdadero (1 Tes 1:8-9). En ningún momento Pablo hace referencia a los parámetros comúnmente utilizados para medir el éxito ministerial en el mundo contemporáneo, como el crecimiento numérico y los ingresos financieros". (KIRSCHNER, 54. Traducción Propia).

Miremos también las cartas de Jesús a las iglesias de Asia, tal como se registran en el Apocalipsis. ¿Cuáles son algunos de los motivos de alabanza que el Señor señala en esas comunidades?

• La iglesia en Éfeso se destaca por su trabajo y perseverancia, por no tolerar falsos apóstoles e impostores, por soportar el sufrimiento y por el amor que demostró en el principio y al que debe regresar (Ap 2:1-7).
• La iglesia en Esmirna se destaca por sus aflicciones y riqueza espiritual en medio de la pobreza material (Ap 2:8-11).
• La iglesia de Pérgamo se destaca por su fidelidad en medio del sufrimiento (Ap 2:12-17).
• La iglesia en Tiatira se destaca por su amor, fe, servicio y perseverancia (Ap 2:18-29).
• La iglesia en Filadelfia se destaca por su fidelidad en medio de la debilidad y la obediencia (Apoc 3:7-13). (KIRSCHNER, 54. Traducción Propia).

Observemos cómo algunos temas, especialmente el de la fidelidad, se repiten en estas exhortaciones. Podemos sugerir, entonces, que las iglesias exitosas, según Jesús, son aquellas que permanecen fieles a él, que no se apartan de su Palabra, que no niegan su nombre, que no se entregan a falsos apóstoles e impostores. Son iglesias que, ante las dificultades, no pierden ni niegan la fe. Al contrario, se vuelven activos, aprovechando las oportunidades para convertir la fe en acción en un servicio amoroso a los demás. Son iglesias que perseveran en la persecución y el sufrimiento precisamente porque mantienen viva la esperanza en el futuro, cuando el reino venga en su plenitud.
Por lo tanto, ante la realidad de un mundo cada vez más urbano, y ante la vocación de la iglesia de ser sal y luz en las ciudades, debemos repensar nuestras comunidades a la luz de estas tres "señales de calidad" y de estos tres "indicadores de éxito". ": fe, esperanza y amor. (KIRSCHNER, 55. Traducción Propia).

Fe
La fe actuando es un indicador de éxito consistente con las enseñanzas del Nuevo Testamento. Las iglesias cuyos miembros tienen una fe activa son comunidades activas en el servicio cristiano. Fue la fe activa la que dispuso a los creyentes en Jerusalén a compartir sus bienes con los necesitados (Hch 2:42-47). Fue la fe activa la que impulsó a una comunidad gentil, en medio de una profunda pobreza, a enviar recursos para ayudar a la obra misionera del apóstol Pablo (1 Cor 8:1-5). La fe actuante es fe que lleva a la acción. Esta fe viene de Dios y está dirigida a él. Creemos en Dios y su Palabra. Nuestra acción es el resultado de esta creencia.
Creemos en la Palabra enseñada y, por tanto, practicamos lo que aprendemos. Es fe traducida por obras, que va hacia los necesitados para ayudarlos.
Vale la pena contrastar este tipo de fe con otro que, aunque no es bíblico, ha sido ampliamente publicitado en los círculos cristianos: la fe como trato con Dios. Esta fe es individualista y egocéntrica, y refleja bien el espíritu de nuestros tiempos. Hace de Dios proveedor de los más variados caprichos. Promete una vida libre de sufrimiento, cura de enfermedades, victoria sobre todos los males y prosperidad financiera. Lamentablemente, la fe como negocio configura la medida del éxito de muchos ministerios y convierte a la iglesia en un mercado, atrayendo consumidores en busca de satisfacción de deseos, en lugar de atraer a pecadores arrepentidos en busca de salvación.
La iglesia con fe es una comunidad que permanece fiel a la Palabra, no alejándose de la sana doctrina y resistiendo a los falsos maestros y falsas enseñanzas que, en apariencia, ofrecen éxito, pero que en realidad conducen a la superficialidad y la pobreza espiritual. (KIRSCHNER, 55. Traducción Propia).

La superficialidad, sin profundidad en su relación con Jesús.
"La superficialidad es la maldición de nuestro tiempo" Richard Foster, A celebração da disciplina. O caminho do crescimento espiritual. São Paulo: Vida, 1983, 9. Citado en (KIRSCHNER, 85. Traducción Propia).

"Vivimos en un mundo que estimula lo superficial y se aleja de lo puro, de los ideales hechos de vida" Victor Armenteros. Palpitando la eternidad. 28/12/2023.

Amor
El amor es otro indicador del éxito en las iglesias del Nuevo Testamento. Es el amor fraternal que es una respuesta al amor divino revelado en Jesús. Sin embargo, esto no es un sentimentalismo barato. El amor en la comunidad cristiana se da en las relaciones auténticas entre los creyentes. Este amor es fruto del Espíritu Santo (Gl 5:22). No hay mayor evidencia de que una iglesia está llena del Espíritu que el amor manifestado entre sus miembros. Es gracias al amor que los cristianos establecen fuertes vínculos comunitarios, aprendiendo a cuidarse unos a otros, a perdonarse y apoyarse unos a otros. Es el amor que derriba las barreras étnicas y sociales, formando una comunidad unida incluso en medio de la diversidad. El amor promueve la aceptación, abre los brazos a los diferentes e incluye a los que se sienten excluidos.
La iglesia amorosa es un lugar donde se reúnen a la mesa personas de clases sociales opuestas, donde los ricos no están orgullosos de su riqueza y donde los pobres no se avergüenzan de su pobreza. El amor es la cura para la epidemia de soledad en nuestro mundo contemporáneo. En este denso mundo urbano, donde paradójicamente los extraños viven aislados, la iglesia tiene, a través del amor, el poder de transformar a los extraños en una familia espiritual. (KIRSCHNER, 56. Traducción Propia).

Esperanza
Una iglesia neotestamentaria exitosa es una comunidad de esperanza. No nos referimos aquí al mero optimismo. La esperanza cristiana se funda en la muerte y resurrección de Jesús. Como dice el viejo himno: "¡Porque él vive, puedo creer en un mañana!" Como la fe y el amor, la esperanza cristiana es una virtud que resulta en acción. Por la esperanza que sobrepasa esta vida, somos animados a ser activos en la obra del Señor, confiados de que, en él, nuestro servicio no es en vano (1 Cor 15:58). La iglesia que espera un mundo nuevo es una iglesia que trabaja aquí y ahora a la luz de esa esperanza. Como dijo C.S. Lewis:

"Una visión constantemente prospectiva de lo eterno no es (como piensan algunas personas modernas) una forma de escapismo o ilusión, sino una actitud típica cristiana. Esto no significa que debamos dejar el mundo actual como está. Cualquiera que investigue los registros de la historia descubre que los cristianos que más hicieron por el mundo presente fueron precisamente los que más pensaron en el futuro. [...] Desde que los cristianos dejaron de pensar ampliamente en el mundo venidero, se han vuelto ineficaces en este mundo. Aspirad al Cielo y tendréis la tierra por "añadidura"; aspira a la Tierra y no tendrás ninguna de las dos cosas". C.S. Lewis. Cristianismo puro e simples. Rio de Janeiro:Thomas Nelson Brasil, 2017, 180. Citado en (KIRSCHNER, 57. Traducción Propia).

La esperanza también se manifiesta en la actitud de la iglesia ante las pruebas, el sufrimiento y la persecución. La iglesia que espera es una iglesia que persevera, que enfrenta la muerte con la certeza de la vida eterna. Tal esperanza es una fuente de inspiración y hace que el mundo que nos rodea cuestione (1 Pd 3:15), lo que crea oportunidades para un testimonio poderoso y redentor.
La Iglesia en el mundo contemporáneo tiene ante sí algo similar a lo que Pablo imaginó en su ministerio en la ciudad de Éfeso: "una puerta abierta de par en par" (1 Cor 16:9). (KIRSCHNER, 58. Traducción Propia).

La aceleración del proceso de urbanización ha generado grandes ciudades formadas por personas de los más diversos contextos en busca, sobre todo, de empleo y mejores condiciones de vida, pero también de educación, ocio, satisfacción y éxito.
Sin embargo, las ciudades no siempre cumplen lo que prometen y el resultado a menudo ha sido un profundo sentimiento de vacío, inseguridad y soledad. El mensaje evangélico que lleva la iglesia es, de hecho, una buena noticia para la humanidad contemporánea. Sin embargo, para hacer esto, la iglesia debe resistir la tentación del éxito a cualquier costo y seguir siendo una comunidad en la que la fe confiada, el amor activo y la esperanza viva son visibles para el mundo que los rodea. (KIRSCHNER, 58. Traducción Propia).

Estevan Kirschner e Bernardo Cho. Missão Urbana. Mundo cristão. 1ed. São Paulo, 2020.

El fundamento bíblico para un ministerio Pastoral Movilizador - Misión Urbana

Predicación, Enseñanza y Misión en la ciudad









Evangelizando la ciudad






Desarrollando pequeños grupos en la ciudad







Alcanzando a los pobres en la ciudad

La identidad de la iglesia en el contexto urbano de Filipos - Misión Urbana

 Ciudadanos del Reino de Cristo

"Eclesiologia... es el testimonio humano visible del Señor Jesucristo en un mundo que no lo conoce" - Kavin Rowe. (One true life: The stoics and early christians as rival traditions. New Haven, CT:Yale University Press, 2016, 134). (Citado en KIRSCHNER, 28. Traducción Propia)

"Pablo era un hombre de ciudad" - Wayne Meeks (The first urban christians: The social world of the apostle Paul. New Haven, CT: Yale University Press, 1983, 9). (Citado en KIRSCHNER, 28. Traducción Propia).

"Es fácil percibir también que Pablo, además de poseer facultades cosmopolitas, daba prioridad a contextos citadinos en su trabajo de evangelización, lo que se evidencia en las visitas que hizo a lugares como Tesalónica, Atenas y Corinto (Hch 13-28). Sin duda alguna, Pablo fue, en un lenguaje moderno, un misionero urbano". Bernardo Cho (En: KIRSCHNER, 29. Traducción Propia).

"De acuerdo con Lucas, fue allí (Filipos) que, por intermedio de Pablo, el evangelio comenzó a alcanzar a Europa (Hch 16:12)... Así, el ministerio de Pablo a los filipenses... tiene implicaciones variadas para la temática de un libro llamado Misión urbana". Bernardo Cho (En: KIRSCHNER, 29. Traducción Propia).

"El discernimiento de nuestra vocación es precedido por el entendimiento de la historia que nos define" Alasdair MacIntyre (After virtue. A Study in moral Theory (Notre Dame, IN: University of Notre Dame Press, 1981, 216). Citado en Bernardo Cho (En: KIRSCHNER, 29. Traducción Propia).

¿Cuál es la relación entre Eclesiología y Misiología en el contexto urbano de Filipos?

"La misión solo tiene sentido cuando la iglesia entiende quien ella es" -Bernardo Cho (En: KIRSCHNER, 29. Traducción Propia).

¿En qué términos Concibe Pablo la identidad del pueblo De Dios en aquella ciudad?

FILIPOS

"No figuraba entre las mayores ciudades del imperio romano. Se estima que era habitada por 10.000 personas, buena parte de las cuales era fluente en griego y latín. Su principal fuente de ingreso fue la construcción civil, la extracción de mármol y la producción de tinta" (KIRSCHNER, 29. Traducción Propia).

"Esa relación casi indivisible entre ser "un filipense" y ser "un ciudadano romano" era reforzada por una parte considerable de la población formada por veteranos de guerra, habituados a un estilo de vida de profunda lealtad a César... Esto convertía a Filipos en un importante centro de influencia romana fuera de la capital" (KIRSCHNER, 29. Traducción Propia).

"Sin embargo, en ningún otro aspecto esa identidad colonial se hacía más evidente que en la práctica de la veneración a César. Aunque la religiosidad romana fuera básicamente sincretista, una de las costumbres más dominantes en Macedonia oriental, en los tiempos del apóstol Pablo, se expresaba en el culto imperial. Eso sugiere que, dentro del imaginario popular de los filipenses, la figura del emperador ejercía un pape simbólico central. como el responsable por mantener el funcionamiento ordenado de todo el cosmos. Era tanto que, el César no era solamente el gran patrón del mediterráneo, sino que era llamado "Señor" (Kyrios) y "Salvador" (Soter), de quien dependían la prosperidad y seguridad del mundo entero. Por tanto, cualquier actividad pública - social, económica, política o cultural - se daba solo bajo el auspicio del emperador, a quien correspondía ser honrado por toda la población en todas esas ocasiones. En suma, todo debía apuntar a la gloria de César" (KIRSCHNER, 31. Traducción Propia).

"Delante del ambiente histórico-cultural que acabamos de reconstruir, no sorprende que cualquier mención de la sinagoga como punto inicial de la predicación este completamente ausente en la descripción que Hechos 16:11-40 hace del ministerio de Pablo en Filipos. Las razones exactas de la ausencia de una comunidad judía institucionalmente organizada en la ciudad son desconocidas, pero es posible que la presencia ostensiva de la ideología imperial haya inhibido la subsistencia formal de aquel grupo" (KIRSCHNER, 32. Traducción Propia).

"De todos modos, vemos que la estrategia evangelística de Pablo, que siempre enfocaba su predicación en las sinagogas, necesitó pasar por una leve adaptación contextual. En su viaje a Filipos, en el año 49 DC, el apóstol tuvo que anunciar al Mesías de Israel en un lugar a orillas del río, donde los pocos judíos que habían, juntamente con algunos gentiles participantes del judaísmo, se reunían los sábados para orar" (KIRSCHNER, 32. Traducción Propia).

"Lo que se ve después de ese primer momento es, sobretodo, la formación de una nueva comunidad, cuya identidad ya no se basaba en los valores culturales de Filipos, sino en la revelación última de Dios en la persona de Jesús". (KIRSCHNER, 32. Traducción Propia).

1. "Desde su génesis, la iglesia en Filipos operaba a partir del entendimiento de que el evangelio reconfigura completamente la base de las relaciones interpersonales... Tal acto generoso de servicio y hospitalidad (Lidia), en el momento de fundación de la Iglesia, indica que los criterios que regían ciertas dinámicas sociales - y que, con efecto, perpetuaban ciertos límites sociales - en la sociedad romana del primer siglo habían sido severamente desplazados por el mensaje de la cruz. Es instructivo, por tanto, que Lidia se haya apegado exclusivamente a su fe en Jesús como el único factor que establecía su vínculo de pertenencia con esa naciente comunidad. "Si ustedes consideran que soy fiel seguidora del Señor, vengan a quedarse en mi casa". Hch 16:15 TLA. (KIRSCHNER, 32. Traducción Propia).

"Además, desde el inicio estaba muy claro que el evangelio no hablaba sobre una filosofía abstracta, sino representaba la realidad de que el Cristo resucitado, teniendo toda la autoridad "en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra" (Fp 2:10), era capaz de ofrecer restauración concreta de la vida y libramiento escatológico de la muerte" (KIRSCHNER, 32. Traducción Propia).

"La agenda del equipo apostólico, llamados de "siervos del Dios altísimo" - era, realmente, "anunciar el camino de salvación" (Hch 16:17)". (KIRSCHNER, 33. Traducción Propia). 

2. El terremoto, "de tal manera que los cimientos de la cárcel (donde Pablo y Silas estaban) se sacudían" (Hch 16:26) culminó en la conversión del propio carcelero y de toda su casa: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y toda tu casa" (Hch 16:31). Así, para los cristianos en Filipos, Jesucristo, y no el César, era de hecho el "Señor" y "Salvador". (KIRSCHNER, 34. Traducción Propia).

3. "Los filipenses aprendieron, inmediatamente en los primeros pasos de su caminata de fe, que la supremacía de Cristo desenmascaraba la profunda inverosimilitud de la cosmovisión prevaleciente en aquella época". (KIRSCHNER, 34. Traducción Propia).

"Es muy interesante como, a partir de una acción positiva, en la cual una joven había sido emancipada de fuerzas malignas, todo el tejido ideológico que vestía la pompa de los que se imaginaban poderosos comenzó a desmoronarse. La predicación del Cristo resucitado, cuya señal Pablo apuntaba en el exorcismo de la esclava, reducía a la nada el significado que la población atribuía a los símbolos de Roma... Los filipenses descubrieron que el evangelio exponía la desnudez de los dioses que dictaban el padrón de vida romano y denunciaba lo enfermo de quienes insistían en interpretar la realidad a través de lentes paganos. Apuntar a la gloria de César, por tanto, se había convertido en algo diametralmente incompatible con seguir a aquel que había vencido a la muerte". (KIRSCHNER, 35. Traducción Propia).

"Lo que es especialmente relevante al asunto que hemos tratado es que, en Filipenses, la misión de la Iglesia no se traduce primeramente en algún tipo de activismo, sea religioso, social o político. Ante todo, la misión de la iglesia, para Pablo, es la extensión de la nueva identidad que los creyentes habían recibido en el momento en que fueron alcanzados por la gracia de Cristo". (KIRSCHNER, 35. Traducción Propia).

"Hasta que Pablo llegara nuevamente a Filipos, los creyentes debían permanecer "firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio" (Fl 1:27). "y en nada intimidados por los que se oponen" (Fl 1:28) y celebrando el privilegio de que "no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él" (Fl 1:29). Tal exhortación, sin embargo, no venía de una motivación meramente pragmática, como si la fidelidad de los filipenses fuese un medio para algún resultado cuantitativo. La verdad, el apelo de Pablo encontraba razón en la premisa de que la vocación de la iglesia en la ciudad debe reflejar la propia forma de ser de un pueblo, cuyos valores fueron enteramente recalibrados según la cosmovisión engendrada por el reino de Dios". (KIRSCHNER, 36. Traducción Propia).

"Es por eso que, en el punto de transición entre la introducción y la larga sesión de imperativos que se extiende hasta el final de la carta, Pablo toma el concepto de ciudadanía como estructura que justifica la vida que los cristianos fueron llamados a vivir como resultado de la resurrección de Jesús" (KIRSCHNER, 36. Traducción Propia).

"Aquí, no podemos dejar de notar un detalle exegético de suma importancia. El verbo politeuomai traducido en la RV como "compórtense de una manera digna" tiene el correcto sentido que le da la NTV "ciudadanos del cielo". Así la primera cosa que Pablo hace al articular el llamado de los cristianos en Filipos es recordarles, por medio de un lenguaje bastante común y teológicamente rico, de que el cuerpo de Cristo (iglesia) es el microcosmos de un modo de existencia que apunta para la gloria de un otro rey - de hecho, del único Rey que reina hasta incluso sobre la muerte. (KIRSCHNER, 36. Traducción Propia).

"Tal concepción de identidad De la Iglesia gana claridad aún mas cristalina en el tercer capítulo de la carta, donde Pablo utiliza la misma categoría de ciudadanía del reino de Dios para decir que la ética cristiana encuentra su base en la realidad inaugurada por la resurrección de Cristo". "En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, donde vive el Señor Jesucristo; y esperamos con mucho anhelo que él regrese como nuestro Salvador. Él tomará nuestro débil cuerpo mortal y lo transformará en un cuerpo glorioso, igual al de él. Lo hará valiéndose del mismo poder con el que pondrá todas las cosas bajo su dominio". (Fl 3:20, 21). (KIRSCHNER, 37. Traducción Propia).

"Tal vez, mejor que cualquier ciudadano cosmopolita alcanzado por la predicación de Pablo, fueron los filipenses quienes comprendieron qué significaba la victoria de Jesús sobre la muerte para la interpretación que ellos daban a los símbolos por detrás del modus operandi de su ciudad. Ser un discípulo de Jesús no significaba necesariamente renegar de todas las cosas romanas - Pablo y Silas no lo hicieron - sino, que acarreaba un padrón de vida que denunciaba la insignificancia de todo aquello que desalineaba con el verdadero Señor y Salvador de todo el cosmos". (KIRSCHNER, 37. Traducción Propia).

"Por tanto, antes de discutir sobre las expresiones prácticas de la participación de los creyentes en la sociedad, Pablo estructura su visión sobre la misión de la iglesia en la concepción eclesiológica de que el cuerpo de Cristo es el espacio donde la vida de Jesús debe ser inteligible. Así como todas las costumbres en Filipos expresaban el ethos de Roma, la iglesia es el pueblo que da forma visible al reinado de Cristo en la ciudad. Y es en Filipenses donde además encontramos uno de los textos más sublimes sobre la gloria que Dios reveló en la persona de Jesús. De una manera absolutamente contraintuitiva aquellos que estaban acostumbrados con los caminos de César, el Hijo de Dios triunfó sobre todo el panteón del imperio, revelando su grandeza en su auto vaciamiento (Fl 2:6-11) Así, la nueva ciudadanía de los creyentes en Filipos seguía un ritmo diferente: "Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús". (Fl 2:5). (KIRSCHNER, 37. Traducción Propia).

Cuando el tema es la misión de la iglesia en el contexto urbano de Filipos, la pregunta principal que plantea Pablo se refiere a la autocomprensión que la iglesia debe tener en relación a la cultura de la ciudad donde se encuentra el pueblo de Dios. Nuestra ciudadanía en Cristo relativiza todas las alianzas que tenemos con los símbolos que nos rodean y se define enteramente por el señorío de Jesús. La única realidad que da sentido y cohesión al compromiso público de la Iglesia, por tanto, es la realización de un estándar de vida caracterizado por la mentalidad de quien, antes de vencer, fue obediente hasta la cruz. La reflexión que esto suscita es si realmente nuestros intentos de ejercer nuestra vocación en la ciudad han estado en sintonía con la identidad real que recibimos de Cristo, o si hemos buscado cumplir nuestra llamada desde una visión eclesiológica distorsionada, que, al final, se parece más a los caminos del César que a los de Cristo.  (KIRSCHNER, 38. Traducción Propia).

Estevan Kirschner e Bernardo Cho. Missão Urbana. Mundo cristão. 1ed. São Paulo, 2020.

La enseñanza de la Biblia acerca de la ciudad - Misión Urbana

De Babilonia a la Nueva Jerusalén

"Quien lee el inicio y fin de la Biblia nota que el drama humano comienza en un jardín y terminan una plaza en el centro de una ciudad" - KIRSCHNER, 17. (Traducción Propia). (Esto también lo dice Greenway) (Ray Bakke, Ray. The Urban Christian: Effective Ministry in Today’s Urban World. Downers Grove, IL: IVP, 1987), 78.

Aunque separadas por una realidad muy amplia, de arbitrariedad, injusticia, violencia y muerte; existe gran similitud entre amabas ciudades. "El jardín del Edén, en Génesis 2, representa el mundo perfecto... Ya la Nueva Jerusalén, en Apocalipsis 22, representa la destrucción de los propósitos de Dios para la humanidad que falló" KIRSCHNER, 17. (Traducción Propia).

"Al ceder a la tentación de ser "como Dios" (Gn 3:5), el ser humano disparó el proceso que culminó en su total alienación y muerte" KIRSCHNER, 17. (Traducción Propia).

"El paraíso se perdió, y ocurrió entonces, el primer exilio bíblico... este exilio, aún así, constituye una señal clara de su gracia" KIRSCHNER, 18. (Traducción Propia).

En la Nueva Jerusalén "ahora, vuelve al escenario "el árbol de la vida", ya no un jardín de "placeres" (traducción del término hebreo de "Edén"), sino una plaza en medio de la ciudad de Dios (Ap 22:2)

Una pregunta importante:
¿Por qué un proyecto humano como la ciudad, marcado por el pecado y la oposición a Dios, es rescatado y se convierte en la principal síntesis de la armonía perfecta entre Dios y los seres humanos en la restauración de toda la creación? KIRSCHNER, 19. (Traducción Propia).

Según (KIRSCHNER, 19) el primer exilio va desde el Edén hasta Babel. La narración comienza con la punición de Dios sobre Caín: "Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos y en el mundo serás un fugitivo errante" (Gn 4:12). "Así Caín se alejó de la presencia del Señor y se fue a vivir a la región llamada Nod" ('Errante'-'Caminante sin rumbo') (Gn 4:16).

"Ese es el preámbulo de la fundación de la primera ciudad de la Biblia" (KIRSCHNER, 20). (traducción propia)

Carlos Pinto (Foco e desenvolvimiento no Antigo Testamento. São Paulo: Hagnos, 2006, 35) observa (KIRSCHNER, 20): "Caín introduce la ciudad como entidad social en desafío a la punición de Dios". Osea que la ciudad no nace apenas como proyecto humano, sino como una provocación a la sentencia que Dios había destinado a Caín a ambular sin rumbo en un inhóspito y hostil mundo (KIRSCHNER, 20).

Muchos tienden a extraer interpretaciones con perspectivas negativas acerca de la ciudad desde sus orígenes.

BABEL
"En el relato de la torre de Babel la intención era agradar a la divinidad de tal manera que ella trajese prosperidad para la ciudad" (KIRSCHNER, 20). "Luego dijeron: «Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo, nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra". (Gn 11:4).

"Cabe destacar aquí que el proyecto ahora es colectivo, no tan solo de un individuo que se opone a Dios" (KIRSCHNER, 21).

"El resultado es que Dios decide "descender", no para atender las aspiraciones de aquellos que pretenden usar la divinidad para sus aspiraciones egoístas, sino para traer juicio. El proyecto no solo fue abortado, sino que también representa la profundización del concepto de exilio, con el juicio de Dios que termina en la dispersión de la humanidad por el mundo afuera mediante la confusión (Babel) de lenguas (Gn 11:9) (KIRSCHNER, 21)..

"La conclusión teológica a partir de los primeros esbozos narrativos de la ciudad en la Biblia es clara: La ciudad, por sí sola, representa un proyecto de autonomía de Dios que, con el pasar del tiempo, se modifica para incluir la divinidad al servicio de los ideales humanos de grandeza y prosperidad civilizadora. El ser humano, creado para ser representante (sacerdote) de Dios en la creación, no solamente se rebela contra los proyectos divinos, sino que también pasa a usar la divinidad con vistas a sus propios intereses". (KIRSCHNER, 21).

"El resto de la narrativa del antiguo Testamento básicamente avanza en la perspectiva del prototipo de Babel para completar el enredo de la sociedad humana organizada con base en valores que se oponen al programa de Dios. No es sin motivo que Babilonia (Babel y Babilonia son la misma palabra en hebreo) se convierte en una especie de código que evoca de inmediato la arrogancia humana y la oposición a Dios. Hay, sobre todo en los libros proféticos, otras ciudades destacadas en el Antiguo Testamento - Nínive, Tiro, Sidón, entre otras - que reciben la sentencia del juicio de Dios por causa de su arrogancia, maldad y violencia". (Jon 1:2; Ez 28:1-24). (KIRSCHNER, 22).

BABILONIA
"Babilonia, sin embargo, recibe una atención especial", pues también cumple un papel específico en el drama de la redención en el Antiguo Testamento. Babilonia es el destino del exilio para el pueblo de Judá por haber quebrantado su alianza con Dios... Es el instrumento de punición que Dios emplea para disciplinar a su pueblo por la desobediencia a la ley (Jr 28:14; Hc 1:6, 12). (KIRSCHNER, 22).

"Conviene recordar que Abraham, el padre de la nación judía, fue llamado por Dios para representar el distanciamiento de ese esquema natural humano, sirviendo como instrumento en el proyecto de rescate de la humanidad en pecado. Dios le dijo que dejara justamente la región de Babilonia, entonces llamada 'Ur de los Caldeos' (KIRSCHNER, 22).

"Así, el exilio babilónico, el exilio babilónico trajo una extraña sensación de 'inversión de expectativas', pues no era solamente la punición de un pueblo rebelde; sino también, una especia de regreso a los orígenes paganos de ese pueblo. Es la sensación de la cancelación - aunque temporal - de los buenos propósitos de Dios para su pueblo escogido, incluyendo a todas las familias (naciones) de la tierra... Volver a Babilonia es lo mismo que ser llevado a tierra extranjera (Sal 137:4) aunque fuera la tierra original de los patriarcas". (KIRSCHNER, 22).

"Por esa razón, tanto el juicio de Babilonia (Jeremías 50, 51) así como el regreso del exilio Babilonia (Is 47, 48) son efusivamente celebrados en los textos del período final del Antiguo Testamento". (KIRSCHNER, 22) 

JERUSALÉN
"También existe en las Escrituras hebreas cierta ambigüedad en relación a Jerusalén, la ciudad que es considerada favorecida por Dios. hasta ser finalmente conquistada por David, Jerusalén hacia parte de un plan humano contrario a Dios e Israel. Era la ciudad de los jebuseos, el reducto de un grupo de cananeos que se burlaba de David y de su intención de tomar la ciudad. (2 Sm 5:6, 7). Una vez conquistada, pasa a llamarse "Ciudad de David", siendo ampliada por él y convirtiéndose en su casa oficial, la Ciudad Real. De ahí en adelante Jerusalén figura como la principal ciudad de todo Israel. Allí es llevada el arca del pacto, y es en ella que Salomón construye  el templo. Luego cuando Jerusalén es arrasada por ejércitos invasores y su templo es destruido la ciudad se convierte en objeto de profunda nostalgia y lamentación en el exilio en Babilonia". (KIRSCHNER, 23).

"En ese sentido el Antiguo Testamento es como la célebre "sinfonía inconclusa" de Franz Schubert, en que la música suena esplendorosa y cautivante, pero termina de forma abrupta e inconclusa. Algo está faltando, y ese algo es la sinfonía sublime del Nuevo Testamento" (KIRSCHNER, 23). 

Así, es posible decir que el desarrollo del tema 'CIUDAD'  en el AT es trabajado a partir de dos polos:
1. La completa falla del sistema humano sin Dios, que solamente acentúa nuestra desgracia, siendo Babilonia el símbolo máximo de eso.
2. Las señales de redención que aparecen aquí y allá, cuando Dios propone la renovación de aquello que es esencialmente humano y perdido (Jerusalén - la ciudad de los jebuseos) y lo transforma en la 'ciudad santa', separada para sus propósitos más sublimes en la historia de la salvación. (KIRSCHNER, 24). 

"Los Evangelios presentan a Jesús llorando por la ciudad de Jerusalén por su deseo de salvar una ciudad que rechazó su amor (Mt 23:37; Lc 19:41)... En la comisión de Jesús a sus discípulos para la proclamación del evangelio por todo el mundo, cabe destacar que entre los lugares que mencionó adonde debían ir se encontraban Jerusalén y Samaria (Hechos 1:8)". (Kelvin Onongha. Theological Framework for Adventist Urban Ministry (Marco Teológico para el ministerio urbano adventista). 23-37. Journal of Adventist Mission Studies, Vol. 15 [2019], No. 1, Art. 4), 26.

ANTIOQUÍA
Greenway observa que, "Si bien Antioquía era conocida por su corrupción, inmoralidad, maldad, idolatría y vicios, curiosamente Lucas nunca los menciona, sino que se centra en las actividades espirituales por las que se hizo conocida, superando finalmente a Jerusalén para convertirse en la sede misionera de esa época". (Roger Greenway. The Urban-Mission Movement of the New Testament. In Cities: Missions New Frontier. 13-30. Grand Rapids, MI: Baker Books, 1989), 32.

NUEVA JERUSALÉN
"En el Nuevo Testamento, Jerusalén conserva la ambigüedad... La interacción de Jesús con la ciudad en la semana de su pasión expone claramente tal ambigüedad. 
"Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella. Dijo: —¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos. Te sobrevendrán días en que tus enemigos levantarán un muro, te rodearán y te encerrarán por todos lados. Te derribarán a ti y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán piedra sobre piedra, porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte" (KIRSCHNER, 24)... En otras palabras, Jerusalén se convirtió en Babilonia.

"Para los discípulos, el anuncio del fin de Jerusalén, destruida por los romanos en el año 70 DC - equivale al anuncio del fin del mundo" (KIRSCHNER, 25).

"El centro del ministerio de Jesús fue Capernaúm, una ciudad importante de su tiempo. Este punto se ve reforzado por el hecho de que todas las epístolas de Pablo fueron escritas en los principales centros urbanos de su época, donde se habían establecido iglesias. Por lo tanto, es evidente que Jesús y Pablo reconocieron la importancia de la misión en las ciudades". (Kelvin Onongha. Theological Framework for Adventist Urban Ministry (Marco Teológico para el ministerio urbano adventista). 23-37. Journal of Adventist Mission Studies, Vol. 15 [2019], No. 1, Art. 4), 26.

"La iglesia vive en la tensión permanente entre la ciudad humana y la ciudad divina" (KIRSCHNER, 25)

"En su carta a la iglesia en Filipos, el apóstol Pablo dice que su ciudadanía, juntamente con la de sus lectores, está vinculada a los valores permanentes e inapelables, en el 'cielo' (Fp 3:20). Los Filipenses entendieron muy bien lo que Pablo quiso decir, porque ellos mismos eran colonia de Roma, con derechos y deberes de ciudadanos romanos, a pesar de muchos kilómetros de distancia. (KIRSCHNER, 25).

La metáfora recurrente de "peregrinos" y "residentes en la tierra" para los cristianos no es mera retórica espiritual, sino la expresión más adecuada de su condición antes de la restauración de todas las cosas cuando Cristo vuelva.

En el lenguaje que se convirtió célebre por San Agustín, la 'ciudad de los hombres' dio lugar a la 'ciudad De Dios' - esto es salir de Babilonia y entrar a la Nueva Jerusalén.

"La ciudad es, por tanto, en primer lugar, la metáfora apropiada para simbolizar un sistema organizado por el ser humano a fin de resaltar su proyecto fallido sin Dios, o con un simulacro de la presencia divina.
En un segundo momento, entonces la ciudad tradujo muy bien la restauración y, especialmente, la reorganización del proyecto divino para el bien de la humanidad rescatada en Cristo (el Cordero). Juntamente con un nuevo cielo y una nueva tierra (Ap 21:1), la Nueva Jerusalén desciende de parte de Dios, y el propio Dios, y el propio Dios habitará con ellos y serán su pueblo. Así, la Nueva Jerusalén señala el fin de la necesidad de representaciones de la Presencia Divina" (KIRSCHNER, 27).

"Aunque la ciudad represente de forma más nítida el pecado, la oposición a Dios es el fracaso del proyecto humano. Es exactamente el concepto de la ciudad perfecta, ideal, que se torna la síntesis de la redención y del rescate de la humanidad en Cristo" (KIRSCHNER, 27).

"Mientras eso sucede, vivimos en la 'ciudad de los hombres' como ciudadanos de la Nueva Jerusalén, experimentando por la fe la 'santa ambigüedad' de testificar la buena noticia de que en Cristo, la vida, el mundo y la propia ciudad tienen sentido. (KIRSCHNER, 27).






Estevan Kirschner e Bernardo Cho. Missão Urbana. Mundo cristão. 1ed. São Paulo, 2020.

Enfrentar esa empresa - Misión urbana.

"Enfrentar essa empreitada" - Ricardo Chen

"Tan vasto es el campo y tan grande la empresa, que todo corazón santificado será alistado en el servicio como instrumento del poder divino". SC, 16.

"Sin embargo, como está escrito: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ningún corazón ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman". 1 Corintios 2:9 NVI.

Es meritoria la resolución del Dr. Ricardo Chen (KIRSCHNER, 10), Rector del Seminario Teológico Siervos de Cristo de la ciudad de San Pablo - Brasil acerca de la misión que precisa ser desarrollada en un contexto urbano:
"Sí, tenemos muchos desafíos aún por delante, y pedimos a Dios que continue iluminándonos. Estamos conscientes de nuestras limitaciones, pero también tenemos la convicción de que participamos de la misión de Dios. Así, procuramos ser fieles en nuestra vocación de equipar y capacitar aquellos que son llamados por Dios para servir en su reino. Que los desafíos y adversidades nunca nos muevan de este compromiso".

Es casi seguro que en contextos urbanos encontraremos un mosaico cultural bastante amplio, lo que incluye escuchar los idiomas dominantes en el mundo actual. Se puede considerar el ejemplo del Seminario Teológico Siervos de Cristo que comienza a funcionar en 1990 (KIRSCHNER, 10), que según el mismo autor, atendía un público constituido por miembros de iglesias chinas. El cual, luego desarrolló un curso exclusivo para estudiantes de habla portuguesa.

Así, se realizó "El esfuerzo de patrocinar un seminario que fuese, en escala mayor, volcado a la diversidad cultural, social y denominacional, características inherentes a una gran metrópolis como San Pablo" (KIRSCHNER, 11). (Traducción propia) Que en poco menos de una generación, contribuyeron a la tierra brasilera en la cual fueron recibidos, asesorando a la iglesia en el servicio a Dios en la ciudad.

Segundo o mesmo autor (KIRSCHNER, 12) la misión de la iglesia en la ciudad contempla, en primer lugar la proclamación y la comunicación de las buenas nuevas para que las personas entiendan su necesidad de Dios y su necesidad de la dirección de Dios en un mundo totalmente desorientado. Y en segundo lugar, la iglesia debe asumir la responsabilidad de enseñar, equipar y orientar a las personas que forman la comunidad del pueblo de Dios y Cristo.


















Estevan Kirschner e Bernardo Cho. Missão Urbana. Mundo cristão. 1ed. São Paulo, 2020.




domingo, 22 de octubre de 2023

Compartir la misión de Dios - La Misión de Dios

“Un mandamiento nuevo les doy: que se amen unos a otros. Que se amen así como yo los he amado. En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros” (Juan 13:34, 35).

Desde el comienzo, Abraham quiso que Dios lo utilizara para la misión. Esta verdad se hace evidente, por ejemplo, en Génesis 18, cuando Dios le advirtió lo que sucedería con Sodoma y Gomorra. “Nada hace Dios, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Y en la historia de Sodoma y Gomorra, “su siervo el profeta” era Abraham.

Abraham estaba descansando durante el calor del día cuando vio a tres viajeros. “Abraham no había visto en sus huéspedes más que tres viajeros cansados, sin imaginarse que entre ellos había Uno a quien podía adorar sin cometer pecado” (PP, 133). No obstante, Abraham pronto se comprometió personalmente con la misión de Dios, al orar e interceder por el pueblo de Sodoma y Gomorra, procurando su salvación. En cierto sentido, si la misión no consiste en eso, ¿en qué consiste?

A lo largo de este capítulo, se revelan tres grandes cualidades espirituales de Abraham: la hospitalidad, el amor y la oración, cualidades que también pueden ser de gran ayuda en la misión.

I. EL DON DE LA HOSPITALIDAD

Lee Génesis 18:1 al 15. ¿Qué elementos de la hospitalidad se evidencian en la respuesta de Abraham a sus invitados?

Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda en el calor del día. Este comportamiento era inusual. A esa hora del día, en verano, cuando el sol está en su punto máximo, todo el mundo busca sombra y una brisa fresca. Pero ¿quizás Abraham estaba soportando el calor para ayudar a alguien que pasara por el camino?

Mientras estaba allí, vio a tres viajeros. Lo más probable era que acostumbrara ofrecer hospitalidad a los forasteros. Por eso, la iniciativa del encuentro fue de Abraham: en el texto, corrió hacia ellos desde la entrada de su tienda. Es decir –y este punto es importante–, Abraham tomó la iniciativa de ir a su encuentro incluso antes de que ellos se acercaran a él.

“Permíteme que traiga un poco de agua para que se laven los pies. Y recuéstense debajo de un árbol, mientras traigo un bocado de pan para sustentar su corazón. Después seguirán, porque para esto han pasado cerca de su siervo” (Génesis 18:4, 5).

Abraham era consciente de su misión, que consistía en compartir con todos el conocimiento del Señor en un mundo sumido en el paganismo, la idolatría y el politeísmo. Como podemos ver en este incidente, su forma más inmediata de cumplir con la misión era mediante la hospitalidad hacia estos extranjeros, que evidentemente acababan de aparecer en el horizonte.

Paralelamente, “formaban su [de Abraham] casa más de mil personas, muchas de las cuales eran jefes de familia y no pocas recién convertidas del paganismo. Semejante casa necesitaba que una mano firme manejara el timón. Los métodos débiles y vacilantes no servían. [...] Y la influencia de Abraham se extendió más allá de su casa. Doquiera levantaba su tienda, erigía un altar a su lado para ofrecer sacrificios y adorar. Cuando trasladaba la tienda a otro lugar, quedaba el altar, y más de un nómada cananeo que había llegado a conocer a Dios por medio de la vida de Abraham, su siervo, se detenía junto a ese altar para ofrecer un sacrificio a Jehová” (Ed, 187).

Desde el principio, este hombre comprendió que Dios lo había llamado a la misión, y que su mudanza a la Tierra Prometida no era para pasar unas vacaciones, sino para ser de bendición para quienes lo rodeaban y, mediante su simiente, para el mundo.

¿Qué principios del ejemplo de hospitalidad de Abraham puedes imitar con tu vida?

II. EL AMOR DE ABRAHAM POR LOS DEMÁS

En Génesis 18:16 al 33 ¿Cómo ejerció Abraham su gran cualidad de amar a todas las personas sin distinción de tribu, raza o pueblo?

Abraham intercede por Sodoma y Gomorra. La segunda cualidad de Abraham que observamos en Génesis 18 era su amor por la gente, incluso por quienes él no conocía personalmente. Esta es una gran lección para cada uno de nosotros. Los habitantes de Sodoma y Gomorra eran pecadores, y sus valores distaban sensiblemente de los de Abraham, pero su corazón estaba lleno de amor por todos, sin distinción de raza, sexo, idioma ni religión.

A continuación, Dios revela a Abraham su decisión de aniquilar las ciudades de Sodoma y Gomorra. “Entonces el Señor le dijo: ‘Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, iré a ver si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí. Si no, lo sabré’ ” (Génesis 18:20, 21).

Con gran humildad y reverencia, Abraham dirigió su petición a Dios: “Lejos de ti hacer eso, que hagas morir al justo con el impío, y que el justo sea tratado como el impío. Nunca hagas tal cosa. El Juez de toda la tierra, ¿no hará lo que es justo?” (Génesis 18:25).

Mediante su amor, Abraham esperaba salvar a toda la gente de estas ciudades, no solamente a los justos. Con certeza, Abraham sabía cuán malvadas y perversas eran las personas que vivían allí. ¿Quién sabe qué historias había oído sobre esa gente y sus prácticas? Y, por lo que sabemos de ellos, según lo revela el capítulo siguiente, con la sórdida historia de Lot y la turba que estaba fuera de su casa (ver Génesis 19:1–11), se trataba de gente muy malvada.

Sin embargo, Abraham, dado que conocía personalmente el amor de Dios, intercedió en favor de ellos. Abraham sabía que los seres humanos siempre pueden acudir a Dios con arrepentimiento. Para Abraham, el hecho de interceder por los habitantes de estas ciudades les daría la oportunidad de arrepentirse.

Al final, Abraham basó su petición en lo que él personalmente sabía acerca del amor de Dios por los seres humanos. Él mismo sentía un gran amor por los pecadores y sabía que, mientras haya vida, hay esperanza de salvación.

¿Por qué es tan importante la oración intercesora en nuestra vida de oración? ¿Cómo puede ayudarnos la oración intercesora a crecer espiritualmente y a experimentar más la realidad del amor de Dios por los pecadores?

III. EL ESPÍRITU DE ORACIÓN DE ABRAHAM

Lee Génesis 18:23 al 32 y Santiago 5:16. ¿Qué nos enseña esto acerca del poder de la oración intercesora?

El diálogo entre Abraham y Dios es un tipo, una representación, de la oración intercesora. Este capítulo presenta a Abraham como un intercesor ante Dios por el pueblo de Sodoma y Gomorra. Él suplicaba por ellos, en favor de ellos; es decir, actuaba en cierto modo como un tipo, un símbolo, de Jesús como nuestro Intercesor ante el Padre. Nuestra misión de hoy únicamente tendrá éxito si avanzamos con este tipo de oración.

Abraham había aprendido a amar a los habitantes de Sodoma, Gomorra y las demás ciudades cercanas. Por eso, su oración era honesta y sincera. Ya había luchado contra algunos reyes que habían derrotado a los reyes de Sodoma y Gomorra. Después de la victoria de Abraham, Bera, el rey de Sodoma, vino al encuentro de Abraham con Melquisedec. Bera pidió que su pueblo regresara a sus hogares: “Dame las personas, y toma para ti la hacienda” (Génesis 14:21). Esta es una indicación del amor de este rey por su pueblo. Puesto que una de las grandes características de Abraham era el amor, amó a los reyes de Sodoma y Gomorra, y oró por ellos y por su pueblo. “El amor por las almas a punto de perecer inspiraba las oraciones de Abraham” (PP, 135).

Abraham ejerció humildad y perseverancia en sus oraciones. En cuanto Dios aceptó la primera petición, salvar la ciudad mientras vivieran allí cincuenta justos, él continuó con su intercesión.

Nuestra misión no puede ser exitosa sin oración, la oración intercesora. Después de reunirnos con alguien, después de dar un sermón o un estudio bíblico, debemos orar por aquellos con quienes hemos estado en contacto. Dios está atento a estas oraciones para tocar el corazón de la gente con la que nos hemos relacionado. No son nuestras palabras ni nuestra elocuencia las que convertirán a nuestros amigos o conocidos: es el Espíritu Santo. Por eso, en cualquier misión que estemos llevando a cabo, debemos orar por cada persona de manera individual.

"¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros". Romanos 8:34 

"Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos". Hebreos 7:25. 

¿Qué nos dicen acerca de lo que Jesús hace por nosotros, y cómo puede esta verdad ayudarnos a entender mejor nuestra propia función como intercesores en favor de los demás?

IV. LA MISIÓN DE ABRAHAM

Lee Génesis 19:1 al 29. ¿Cuál fue el resultado del espíritu de hospitalidad, amor y oración de Abraham?

El pasaje da una indicación interesante sobre la posición de Lot en la ciudad de Sodoma: “Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma” (Gén. 19:1). Esto significa que era un personaje importante en la ciudad, ciertamente un funcionario público, porque sentarse a la puerta era un privilegio de funcionarios, jueces y reyes (2 Sam. 19:8; Jer. 38:7; Rut 4:1).

Génesis 19 es casi paralelo con el capítulo 18 y la historia de los ángeles con Abraham. Tanto Abraham como Lot se sentaban en una puerta, o entrada (Gén. 18:1; 19:1); tanto Abraham como Lot invitaron a extraños a descansar en su morada (Gén. 18:3, 4; 19:2); tanto Abraham como Lot preparon alimentos para sus visitantes (Gén. 18:4-8; 19:3). Por más que tuviera defectos, parece que Lot tenía algunas características buenas.

“Entonces el Señor hizo llover desde el cielo fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra, y destruyó las ciudades y toda esa llanura, con todos sus habitantes y con todo el fruto de la tierra” (Gén. 19:24, 25).

No sabemos cuántas personas vivían en las ciudades de Sodoma y de Gomorra al momento de este relato, pero entre estos miles de personas únicamente cuatro abandonaron la ciudad, y solo tres se salvaron. Lo mismo ocurrió con el diluvio del Génesis. No sabemos cuántos vivían en ese entonces, pero sabemos que la mayoría no se salvó.

El pequeño número de habitantes de Sodoma que se salvó tiene inferencias para nuestra propia misión: no todos se salvarán. Nos gustaría que todos aceptaran a Jesús y su plan de salvación, pero cada persona tiene libre albedrío. Nuestra tarea consiste en invitar al mayor número posible de personas a decidirse por Jesús. Mientras llevamos a cabo nuestra misión, Dios nos asiste por medio del Espíritu Santo, pero nunca irá en contra de la voluntad de nadie. El libre albedrío significa que, en última instancia, sin importar lo que hagamos o cuánto oremos, la salvación depende de la elección de cada uno.

¿Cómo podemos aprender a no desanimarnos si no vemos los resultados que deseamos al cumplir con nuestra misión?

V. SUMISIÓN A LA MISIÓN DE DIOS

Lee Génesis 12:1 al 9. ¿Qué enseñan estos versículos acerca de someternos a la voluntad de Dios, aun cuando el camino por seguir no parezca claro?

Una de las principales cualidades de Abraham era su sumisión a la voluntad de Dios. Todas las experiencias de Abraham con Dios se caracterizaron por esta sumisión.

Su llamado: Abraham recibió un llamado desafiante del Cielo: “El Señor había dicho a Abram: ‘Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré’ ” (Gén. 12:1). Cuando oyó una voz del Cielo, su primera reacción podría haber sido ignorarla, pensando que se trataba de una alucinación. O podría haber desafiado el mensaje, diciendo algo como: “No quiero ir, me gusta estar aquí”. Es probable que la descripción de “la tierra que te mostraré” le haya parecido extraña como destino. Pero aceptó el llamado. Sometió su voluntad a la voluntad de Dios, y dejó la casa de su padre y su país: “Y tal como el Señor le había dicho, Abram se fue” (Gén. 12:4).

Elección de la tierra: Surgió una disputa entre los siervos de Lot y los de Abraham, pero Abraham no era de pelear con su propia carne y sangre. Se sometió a la voluntad de Dios, que volvió a bendecirlo: “Y el Señor dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: ‘Alza tus ojos y mira desde donde estás hacia el norte y el sur, el oriente y el occidente. Porque toda la tierra que ves, te la daré a ti y a tus descendientes para siempre’ ” (Gén. 13:14, 15).

Destrucción de Sodoma y Gomorra: Cuando Dios le reveló a Abraham la suerte de estas dos ciudades, Abraham, lleno de amor, trató de salvarlas. Dado que no había ni diez personas justas en ellas, las ciudades fueron destruidas. Abraham se sometió a la voluntad de Dios y aceptó el juicio de Dios sobre estas ciudades.

El Señor pudo usar a Abraham gracias a su sumisión a su voluntad en todas las circunstancias. Lo mismo debe suceder con nosotros hoy.

Desafío: En nuestras ciudades enfrentamos obstáculos para predicar el evangelio en forma apropiada y eficaz. Necesitamos suplicar a Dios que intervenga.

Desafío avanzado: Busca la manera de ponerte en contacto con alguien que esté pasando por una situación difícil similar a la tuya. Dile a esa persona que estás orando por ella y pide a Dios que te muestre qué puedes hacer para ayudarla.

CONCLUSIÓN

“El amor por las almas a punto de perecer inspiraba las oraciones de Abraham. Aunque detestaba los pecados de aquella ciudad corrompida, deseaba que los pecadores pudieran salvarse. Su profundo interés por Sodoma demuestra la ansiedad que debemos experimentar por los impíos. Debemos sentir odio por el pecado, pero compasión y amor por el pecador. En derredor de nosotros hay almas que van hacia una ruina tan desesperada y terrible como la que sobrevino a Sodoma. Cada día termina el tiempo de gracia para algunos. Cada hora, algunos pasan más allá del alcance de la misericordia. Y ¿dónde están las voces de amonestación y súplica que induzcan a los pecadores a huir de esta pavorosa condenación? ¿Dónde están las manos extendidas para sacar a los pecadores de la muerte? ¿Dónde están los que con humildad y fe perseverante ruegan a Dios por ellos?

“El espíritu de Abraham fue el espíritu de Cristo. El mismo Hijo de Dios es el gran Intercesor en favor del pecador. Quien pagó el precio de su redención conoce el valor del ser humano. Al sentir por el mal un antagonismo que solo puede existir en una naturaleza pura e inmaculada, Cristo manifestó por el pecador un amor que solo la bondad infinita podía concebir. En la agonía de la crucifixión, él mismo, cargado con el espantoso peso de los pecados del mundo, oró por sus vilipendiadores y asesinos: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’ (Luc. 23:34)” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 135).

“Abraham fue honrado por los pueblos circunvecinos como un príncipe poderoso y un caudillo sabio y capaz. No dejó de ejercer su influencia entre sus vecinos. Su vida y su carácter, en marcado contraste con la de los idólatras, ejercían una influencia notable en favor de la fe verdadera. Su fidelidad hacia Dios era inquebrantable, en tanto que su afabilidad y benevolencia inspiraban confianza y amistad, y su grandeza sin afectación imponía respeto y honra” (ibíd., p. 127).

Preguntas para dialogar:

¿Qué otros ejemplos de las Escrituras nos muestran que alguien cumplió su llamado a la misión? ¿Qué podemos decir de Juan el Bautista? ¿Podríamos decir que fue exitoso?

Lee Génesis 19:30 al 36. ¿Qué nos dice esto acerca del carácter de algunos de los salvados de Sodoma?

¿Qué otras lecciones podemos aprender del ejemplo de Abraham con respecto a la misión y cómo llevarla a cabo?

Piensa en esto: ¿Consideras que la intercesión de Abraham por Sodoma y Gomorra fue un éxito o un fracaso?