El principal error de muchos análisis contemporáneos es confundir un principio estratégico de evangelización con una meta eclesiológica final.
1. El Principio de Unidades Homogéneas: ¿qué propuso realmente McGavran?
Donald McGavran observó que las personas suelen tomar decisiones religiosas dentro de redes sociales preexistentes (familia, clan, tribu, etnia, lengua o clase social). Por ello formuló el conocido principio según el cual las personas tienden a aceptar el evangelio "sin cruzar barreras innecesarias" de cultura, lengua o estatus social.¹
La intención original del PUH no era promover segregación racial ni supremacismo cultural. Su propósito era metodológico: facilitar que el evangelio penetrara profundamente dentro de una comunidad antes de exigir transformaciones sociales que pudieran convertirse en obstáculos para la recepción inicial del mensaje.²
En otras palabras, McGavran distinguía implícitamente entre:
La comunicación del evangelio (que debe ser contextualizada).
Las implicaciones del evangelio (que eventualmente transforman las relaciones humanas).
Esta distinción resulta importante para interpretar adecuadamente el modelo paulino.
2. Pablo en Atenas y el principio de contextualización
Cuando Pablo llega al Areópago (Hechos 17:22-31), no predica como si estuviera en una sinagoga. Utiliza categorías comprensibles para los atenienses:cita poetas griegos;hace referencia al altar "al dios no conocido";dialoga con categorías filosóficas estoicas y epicúreas.
Es decir, Pablo contextualiza profundamente el evangelio sin modificar su contenido esencial.
Lo interesante es que esta contextualización no elimina la universalidad del mensaje. Al contrario, el punto culminante del discurso es precisamente que Dios:
"ha hecho de una sangre todo el linaje de los hombres" (Hechos 17:26).
Pablo reconoce diferencias culturales, pero no acepta diferencias ontológicas.
Aquí encontramos una de las intuiciones más valiosas de McGavran: el evangelio entra por canales culturales específicos, pero no termina encerrado dentro de ellos.
3. ¿Ha utilizado la Iglesia Adventista el PUH sin saberlo?
Históricamente, podría argumentarse que sí, aunque no siempre de manera consciente o sistemática.
La misión adventista temprana desarrolló varios mecanismos que se parecen notablemente a los principios defendidos posteriormente por McGavran:
3.1 Traducción y contextualización lingüística
Desde finales del siglo XIX la Iglesia Adventista produjo literatura, revistas, Biblias de estudio y materiales evangelísticos en cientos de idiomas.
La prioridad no era exportar una cultura norteamericana sino comunicar el evangelio en el lenguaje cultural de cada pueblo.
3.2 Formación de liderazgo local
Uno de los grandes éxitos de la misión adventista fue reemplazar progresivamente la dependencia de misioneros extranjeros por:
pastores autóctonos;
administradores nacionales;
evangelistas locales;
docentes nacionales.
Este proceso permitió que el adventismo echara raíces dentro de las culturas receptoras.
3.3 Instituciones contextualizadas
La red mundial de:
escuelas,
colegios,
universidades,
hospitales,
permitió contextualizar el adventismo en múltiples escenarios culturales sin fragmentar la identidad doctrinal.
4. La diferencia entre el modelo adventista y una aplicación extrema del PUH
Aquí encontramos un aspecto fascinante.
Algunas expresiones del Movimiento de Crecimiento de Iglesia terminaron privilegiando tanto la homogeneidad que produjeron congregaciones cada vez más segmentadas.
La experiencia adventista, en cambio, evolucionó en otra dirección.
La Iglesia Adventista desarrolló simultáneamente:
Unidad doctrinal globalUn adventista de: Bolivia, Corea, Kenia, Filipinas,
Comparte:
las mismas creencias fundamentales;
la misma comprensión profética;
la misma misión escatológica.
Diversidad cultural localAl mismo tiempo, cada contexto expresa la fe mediante:idiomas distintos;tradiciones diferentes;estilos musicales diversos;estructuras culturales propias.
Esto ha generado algo relativamente raro en la historia del cristianismo: una organización mundial con fuerte cohesión doctrinal y considerable diversidad cultural.
5. ¿Qué pasos históricos fueron claves para generar esta "misceginación adventista"?
Podrían identificarse al menos siete procesos fundamentales.
5.1 Traducción sistemática de recursos
El adventismo comprendió tempranamente que el evangelio debía hablar el idioma de las personas.
No se trató sólo de traducir palabras.
También se tradujeron conceptos, ejemplos y aplicaciones culturales.
5.2 Desarrollo de liderazgo autóctono
La transición desde una iglesia dirigida por misioneros hacia una iglesia dirigida por líderes nacionales fue probablemente uno de los factores más importantes para el crecimiento mundial.
5.3 Sistema educativo internacional
Las instituciones educativas adventistas se convirtieron en espacios de encuentro intercultural.Universidades como:Andrews University,Adventist University of Africa,Universidad Adventista de Bolivia,
han fomentado la convivencia entre grupos étnicos, nacionales y sociales diversos.
5.4 Movilidad ministerial
La práctica de trasladar pastores y administradores entre regiones permitió desarrollar competencias interculturales y reducir provincialismos.
5.5 Misión transcultural global
El adventismo dejó de ser un movimiento principalmente occidental.Hoy existen misioneros:africanos en Europa;asiáticos en África;latinoamericanos en Asia;europeos en Oceanía.
Esto ha ayudado a romper asociaciones entre evangelio y etnia.
5.6 Teología escatológica universal
Apocalipsis 14:6 presenta un mensaje destinado a: "toda nación, tribu, lengua y pueblo".
Este énfasis ha impedido que la identidad adventista se reduzca a una cultura particular.
5.7 Experiencia compartida de misión
Probablemente este sea el factor más importante.
La misión compartida produce una identidad transversal.
Personas muy diferentes aprenden a cooperar porque están comprometidas con un propósito superior.
6. ¿Cuál es la gran lección para la lucha contra el racismo?
La experiencia adventista sugiere que el camino más efectivo no consiste en elegir entre: diversidad cultural, o unidad cristiana.
La clave está en articular ambas.
El error del racismo es absolutizar la diferencia.
El error de ciertos universalismos abstractos es ignorarla.
La solución bíblica parece encontrarse en una tercera vía:
La diversidad es preservada, pero la identidad última se encuentra en Cristo.
Esto es precisamente lo que observamos en:Hechos 17 (una sola humanidad), Efesios 2 (un solo pueblo),
Apocalipsis 7 (muchas naciones, una misma adoración).
7. Un desafío pendiente para el adventismo
Si el siglo XX estuvo marcado por el desafío de alcanzar todas las culturas, el siglo XXI probablemente estará marcado por el desafío de integrar profundamente todas esas culturas.
Es decir, pasar de una realidad meramente multicultural a una auténtica interculturalidad.
La multiculturalidad permite coexistir.
La interculturalidad permite aprender mutuamente, compartir liderazgo, derribar prejuicios implícitos y reflejar mejor la visión escatológica del juicio y el retorno de Jesús.
En ese sentido, el mayor logro del adventismo quizá no sea haber llegado a casi todos los pueblos del mundo, sino haber demostrado que personas de múltiples etnias, idiomas y clases sociales pueden compartir una misma fe, una misma misión y una misma esperanza sin perder su identidad cultural. Allí radica, probablemente, una de las manifestaciones contemporáneas más visibles del principio paulino de que Dios hizo "de una sangre todo el linaje de los hombres".
REFERENCIAS
¹ Donald A. McGavran, Understanding Church Growth (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1970), 198-222.
² Donald A. McGavran y C. Peter Wagner, Understanding Church Growth, 3.ª ed. (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1990), 163-185.
³ Arthur F. Glasser et al., Announcing the Kingdom: The Story of God's Mission in the Bible (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2003), 281-295.
⁴ Paul G. Hiebert, Anthropological Insights for Missionaries (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1985), 188-207.
⁵ Dean Gilliland, ed., The Word Among Us: Contextualizing Theology for Mission Today (Dallas: Word Publishing, 1989), 35-57.
⁶ F. F. Bruce, The Book of the Acts, rev. ed. (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1988), 332-338.
⁷ Michael Green, Evangelism in the Early Church (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2003), 135-151.
⁸ David J. Bosch, Transforming Mission: Paradigm Shifts in Theology of Mission (Maryknoll, NY: Orbis Books, 1991), 447-489.
⁹ George R. Knight, A Brief History of Seventh-day Adventists (Hagerstown, MD: Review and Herald, 1999), 113-142.
¹⁰ Russell Staples, Community of Faith: The Church in the New Millennium (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1995), 85-108.
¹¹ Jon L. Dybdahl, ed., Adventist Mission in the 21st Century (Hagerstown, MD: Review and Herald, 1999), 17-39.
¹² Elena G. White, Palabras de Vida del Gran Maestro (Mountain View, CA: Pacific Press, 1900), 386.
¹³ Elena G. White, Testimonios para la Iglesia, vol. 7 (Mountain View, CA: Pacific Press, 1902), 225.
¹⁴ Elena G. White, Los Hechos de los Apóstoles (Mountain View, CA: Pacific Press, 1911), 14-16.