Un ensayo exegético-teológico
Introducción
Mateo 9:35-38 constituye una de las perícopas más significativas del Evangelio de Mateo para la comprensión de la misión cristiana. El pasaje resume el ministerio público de Jesús en Galilea y sirve como transición hacia el discurso misionero de Mateo 10. En él convergen tres aspectos fundamentales del ministerio mesiánico: la enseñanza, la proclamación del reino y la restauración humana. Asimismo, la sección revela la motivación profunda de la misión divina: la compasión de Cristo por una humanidad espiritualmente desorientada. La imagen de las ovejas sin pastor y la metáfora de la mies abundante proporcionan el fundamento teológico para el envío de los discípulos. Este ensayo explora el contexto literario, histórico y teológico de Mateo 9:35-38, incorporando aportes de comentaristas bíblicos y reflexiones de Elena G. de White.
El contexto literario de Mateo 9:35-38
Desde una perspectiva literaria, Mateo 9:35 constituye un sumario que cierra una importante unidad narrativa iniciada en Mateo 4:23. Ambos textos son prácticamente paralelos y describen a Jesús recorriendo Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad.^1 Esta repetición no es accidental. Mateo utiliza la técnica de la inclusión para encerrar el Sermón del Monte (Mt 5-7) y la colección de milagros de los capítulos 8 y 9, mostrando que las enseñanzas y los actos poderosos de Jesús constituyen manifestaciones complementarias de su autoridad mesiánica.^2
Donald A. Hagner observa que Mateo 9:35 funciona como una bisagra literaria que conecta el ministerio de Jesús con el envío de los Doce en el capítulo siguiente.^3 Antes de la misión de los discípulos, el evangelista presenta a Cristo como el modelo perfecto de ministerio. Así, la actividad apostólica de Mateo 10 aparece como una extensión de la obra previamente desarrollada por el Maestro.
La progresión narrativa es particularmente significativa. Jesús primero ve las multitudes (9:36), luego se compadece de ellas, posteriormente diagnostica el problema espiritual y finalmente ordena a sus discípulos orar por obreros. Esta secuencia muestra que la misión nace de una percepción adecuada de la realidad humana y de una respuesta compasiva inspirada por Dios.^4
El contexto histórico
El ministerio descrito en Mateo 9:35-38 se desarrolla en la región de Galilea durante el gobierno de Herodes Antipas (4 a.C.-39 d.C.). Galilea estaba compuesta por numerosas aldeas agrícolas y algunos centros urbanos relativamente importantes, como Séforis, Capernaúm y Tiberias. Aunque la región poseía una identidad profundamente judía, también experimentaba la influencia cultural helenística y la presión política romana.^5
La referencia a las sinagogas refleja una importante institución religiosa del judaísmo del Segundo Templo. Las sinagogas servían como centros de lectura de las Escrituras, instrucción religiosa y vida comunitaria. A diferencia del templo de Jerusalén, permitían una interacción directa entre maestros y oyentes. Jesús aprovechó estos espacios para enseñar e interpretar las Escrituras desde una perspectiva mesiánica.^6
Particular relevancia posee la expresión “como ovejas que no tienen pastor” (Mt 9:36). En el Antiguo Testamento, la metáfora del pastor se utilizaba frecuentemente para describir a los líderes del pueblo de Dios. Moisés oró para que Israel no quedara “como ovejas sin pastor” (Nm 27:17), mientras que Ezequiel denunció a los dirigentes de Israel por haber abandonado al rebaño (Ez 34:1-10). Mateo utiliza conscientemente este trasfondo para presentar a Jesús como el verdadero Pastor prometido por Dios frente al fracaso espiritual de las autoridades religiosas judías.^7
El ministerio integral del Reino
El versículo 35 resume la misión de Jesús mediante tres participios: enseñando, predicando y sanando. Estos elementos constituyen una descripción integral del ministerio mesiánico.
La enseñanza ocupaba un lugar central porque el reino exigía una renovación de la comprensión religiosa del pueblo. Jesús no se limitaba a repetir tradiciones establecidas, sino que enseñaba con autoridad propia (Mt 7:29).^8
La predicación del evangelio del reino se refería al anuncio de la irrupción del gobierno divino en la historia humana. Según George Eldon Ladd, el reino de Dios debe entenderse principalmente como la manifestación dinámica del gobierno soberano de Dios más que como un territorio geográfico.^9 La proclamación de Jesús anunciaba que las promesas mesiánicas habían comenzado a cumplirse en su ministerio.
La sanidad constituía la evidencia visible de esa realidad espiritual. Craig Blomberg señala que los milagros no eran simplemente demostraciones de poder sobrenatural, sino señales que confirmaban la presencia del reino prometido por los profetas.^10 Los actos de sanación indicaban que Dios estaba restaurando los efectos del pecado y anticipaban la renovación final de la creación.
La compasión como fundamento de la misión
El tema central de la perícopa aparece en Mateo 9:36. Al contemplar las multitudes, Jesús “tuvo compasión” de ellas. El verbo griego esplagchnísthē expresa una emoción intensa y profunda vinculada al amor misericordioso de Dios.^11 No describe una simpatía superficial, sino una reacción que surge desde lo más íntimo del ser.
R. T. France sostiene que este término constituye una de las expresiones más fuertes del amor divino en los Evangelios.^12 Jesús no observa simplemente una multitud numerosa; percibe seres humanos agotados, abandonados y espiritualmente desorientados.
Esta compasión se convierte en el fundamento de toda actividad misionera. La misión no nace de estrategias institucionales ni de intereses eclesiásticos, sino de la sensibilidad hacia la condición humana. El ministerio auténtico comienza cuando la iglesia aprende a ver a las personas como Cristo las ve.
Elena G. de White desarrolla esta misma idea al afirmar:
“Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar al pueblo. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les demostraba simpatía, atendía a sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Seguidme’”.^13
Para White, la compasión constituye el punto de partida de toda misión efectiva. El ejemplo de Cristo revela que la proclamación del evangelio debe estar acompañada por actos concretos de servicio y restauración.
La mies abundante y los pocos obreros
La metáfora agrícola de los versículos 37 y 38 introduce una perspectiva escatológica. La “mies” simboliza a las personas preparadas para responder al llamado del reino de Dios.^14 Jesús declara que la cosecha es abundante, pero que los obreros son insuficientes para la magnitud de la tarea.
Resulta significativo que la primera respuesta propuesta por Cristo no sea la actividad inmediata, sino la oración. Los discípulos deben rogar al “Señor de la mies” que envíe trabajadores a su campo. El reino pertenece a Dios y la misión se desarrolla bajo su dirección soberana.^15
Elena G. de White relaciona este pasaje con la responsabilidad continua de la iglesia:
“En la obra del evangelio, la enseñanza y la curación nunca deben separarse”.^16
Esta observación conecta directamente con Mateo 9:35 y demuestra que la misión cristiana debe reflejar el modelo integral desarrollado por Jesús.
Conclusión
Mateo 9:35-38 presenta una síntesis magistral de la misión de Cristo y del fundamento de la misión de la iglesia. Literariamente, el pasaje concluye una importante sección del Evangelio y prepara el discurso misionero del capítulo 10. Históricamente, refleja la realidad religiosa de Galilea y la crisis de liderazgo espiritual que afectaba al pueblo judío. Teológicamente, revela que el reino de Dios se manifiesta mediante la enseñanza, la proclamación y la restauración integral de la humanidad.
El núcleo del texto se encuentra en la compasión de Cristo. Al contemplar a una humanidad desorientada, Jesús responde con misericordia y llama a sus seguidores a participar en la cosecha divina. La misión nace del corazón compasivo de Dios, se sostiene mediante la oración y se expresa a través de un ministerio integral que atiende las necesidades espirituales, físicas y sociales del ser humano. En consecuencia, Mateo 9:35-38 continúa proporcionando un paradigma fundamental para la comprensión cristiana de la misión en todos los tiempos.
Notas al pie
R. T. France, The Gospel of Matthew (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2007), 381-382.
Craig S. Keener, A Commentary on the Gospel of Matthew (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 1999), 321-323.
Donald A. Hagner, Matthew 1-13, Word Biblical Commentary 33A (Dallas, TX: Word Books, 1993), 270.
D. A. Carson, “Matthew,” en The Expositor's Bible Commentary, rev. ed. (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2010), 239.
Joachim Jeremias, Jerusalem in the Time of Jesus (Philadelphia, PA: Fortress Press, 1969), 37-49.
William Barclay, Comentario al Evangelio de Mateo, vol. 1 (Barcelona: CLIE, 1995), 352-355.
Keener, A Commentary on the Gospel of Matthew, 324-325.
Hagner, Matthew 1-13, 270-271.
George Eldon Ladd, A Theology of the New Testament, rev. ed. (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 1993), 57-67.
Craig L. Blomberg, Matthew, New American Commentary 22 (Nashville, TN: Broadman Press, 1992), 165-166.
Frederick William Danker, ed., A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, 3.ª ed. (Chicago, IL: University of Chicago Press, 2000), 938.
France, The Gospel of Matthew, 383-384.
Elena G. de White, El ministerio de curación (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2008), 102.
Carson, “Matthew,” 239-240.
France, The Gospel of Matthew, 384-385.
Elena G. de White, El ministerio de curación (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2008), 111.
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