martes, 26 de agosto de 2025

Cómo dar para la obra misionera

"No puede usted llevar nada consigo a la eternidad, pero si puede enviarlo anticipadamente. Depositad vuestro tesoro em el cielo, en forma de ofrendas misioneras".

Un siervo de Dios llamado Partner dijo en una oportunidad:
Toda mi vida he oído a los predicadores decir que tenemos que hacer tesoros en el cielo; pero, ellos nunca me dijeron cómo había que hacer para lograr este objetivo; yo tuve que averiguarlo por mi propia cuenta y entonces descubrir que para hacer tesoros en el cielo hay que enviar allá lo que va al cielo. Por eso, el ganado, las tierras, el dinero, las casas que tenemos, los automóviles, las acciones, el petróleo y cosas como estas no van al cielo. Por lo tanto, si mis tesoros han de ir a ese lugar, debo de ponernos a trabajar en la potente empresa de redimir almas que serán aptas para el cielo"

"No puede usted llevar nada consigo al cielo; no puede llevar nada consigo a la eternidad, pero si puede enviarlo anticipadamente y puede hacer tesoros en el cielo enviando ofrendas para sostener misioneros que serán acreditadas para usted en el cielo" Oswald Smith.

En un sentido general podemos decir que toda la Biblia enseña acerca de cómo ofrendar.
El apóstol Pablo en 2 Corintios hizo un paréntesis en la consideración del tema que estaba tratando a fin de alentar a los vectores de la iglesia de corintios a los miembros de la iglesia de Corinto a dar abundantemente una ofrenda que estaban reuniendo para los cristianos de Herusalén que estaban pasando por una crisis muy profunda 

2 Corintios 8 y 9 - El Curso de la Gracia de Dar

De las numerosas enseñanzas que surgen de esas consideraciones del apóstol Pablo la primera y muy importante es que la capacidad y la posibilidad de dar para la obra misionera es muy importante y es una capacidad que el apóstol llama una gracia que Dios nos concede.

La palabra gracia tiene varios significados en la escritura, pero en este caso se refiere a ese poder a esa capacidad de ese privilegio que Dios nos concede para dar. 
El podría haber llevado a cabo su plan de salvación sin nuestro servicio, sin nuestras oraciones, sin nuestras ofrendas sin nada que podamos aportar si así no lo hubiera hecho o no lo fuera si no fuera capaz de hacerlo así no sería todopoderoso. Pero eligió usarlos como asociados como colaboradores como instrumentos 

¡Qué condescendencia tan grande él ha tenido para con nosotros!
¡Qué privilegio tremendo nos ha concedido participar con él en la evangelización del mundo!

Otra verdad que se desprende de este pasaje es que el dar debe estar precedido por la entrega total de nuestra vida a Dios
 Acerca de los macedonios se dice: "Asimismo se dieron primeramente al Señor y después a nosotros por la voluntad de Dios".
Si el amor de cristo mostrado en la cruz cuando se entregó por nosotros para salvarnos no nos impulsa a rendir literalmente nuestro ser y vivir para él podemos decir que nuestra comprensión del calvario es muy superficial y consecuentemente nuestros servicios y ofrendas también lo serán

Es por eso que pablo no vacila en levantar hasta los ojos de los corintios el ejemplo de Cristo; y les dice que por amor a nosotros siendo rico se hizo pobre para que nosotros por medio de su pobreza fuésemos enriquecidos.
Señala también que la participación del hijo de Dios en las ofrendas es como un termómetro que ponen en evidencia y prueba la sinceridad del amor que manifestamos tener para con dios y también para con los perdidos.
Por lo tanto, les exhorta a crecer a abundar y desarrollar la gracia de dar.

Hagámonos algunas preguntas: 
¿Cómo y cuanto queremos dar?
Y contestemos sinceramente 
¿Queremos dar poco o mucho?
Vaya pregunta dirán ustedes ¿no es cierto? pero en muchos casos damos lo menos posible algo así como para cumplir como para conformar nuestra conciencia

Queremos dar esporádicamente o regularmente las escrituras nos enseñan a dar cada primer día de la semana es decir con cierta periodicidad pero muchas ofrendas para las misiones son apenas ocasionales 

En numerosos casos solo cuando se recibe la visita y exportación de un misionero la iglesia hace una ofrenda para este propósito queremos dar con tristeza o con entusiasmo 
Una cosa es dar porque no podemos evitarlo como quien paga un impuesto y otra muy distinta ayudar para un fondo cuya finalidad es evangelizar una tribu o un pueblo olvidado y que por eso por tal esfuerzo nos va generando un santo entusiasmo si queremos dar cada vez más. 
Finalmente, ¿Queremos dar de manera que participen todos o solamente algunos de los miembros de la iglesia?

Hay maneras complejas de recaudar ofrendas, pero hay también métodos sencillos en los cuales hasta los niños bien orientados pueden participar y con mucha alegría 

Dar para la admisión no debería tampoco excluir a los propios ministros del evangelio.

Alberto Anderson hace casi 200 años expreso lo siguiente "hago mal en sugerir que la solución del dinero para las misiones descansa en los pastores que puedan contribuir me acuerdo siempre con creciente interés y gozo de aquellas 13 libres libras dos chelines y seis peniques que constituyó la primera ofrenda de nuestra sociedad misionera. Esa fue una ofrenda de pastores, pastores con sueldos pequeños pero con corazones grandes.

Carey les había dado una nueva visión de Dios que los conmovió y los conmovió con un concepto tan glorioso de un deber largamente descuidado, que ellos respondieron dando como cristianos entusiastas.

Si se desea ofrendar con entusiasmo creciente para la evangelización mundial, dando lo más que podamos con regularidad y de tal modo que todos sin distinción de ricos y pobres adultos o menores puedan participar; podemos sugerir un plan que ha dado magníficos resultados dondequiera que ha sido usado con seriedad.

Quiero contarles el problema de cinco misioneros que fueron a la obra a servir al Señor.

En un libro que me hizo ver la importancia y la prioridad de la obra misionera ;el autor contaba acerca de una agencia que disponía de cinco jóvenes que fueron llamados a la obra misionera, pero no tenían recursos para que la agencia lo sostuviera.

El mayor deseo de ellos era ir a los campos blancos en el extranjero pero no podían hacerlo porque no tenían todavía el apoyo de sus exigencias ni la agencia con la cual querían trabajar.
Ocurrió que el autor del libro mencionado, se ofreció a la agencia para intentar reunir el dinero necesario para que estos jóvenes misioneros pudieran partir a los campos blancos.
Dios los había llamado para ir a hacer esas tareas. Ellos estaban dispuestos; y entonces, sucedió algo que podemos señalar como una gran victoria como hizo este pastor para lograr el sostén de estos misioneros 

Dice en su libro que él organizó una conferencia misionera en su iglesia y aparte de hablar y predicar sobre misiones durante varios días y sustentar a estos cinco jóvenes candidatos en la plataforma de la iglesia donde predicaba y desafío a la congregación a ofrendar para poder sostener financieramente a estos obreros.
La iglesia respondió al desafío
Y esa primera conferencia se presentaron promesas de fe que mensualmente cubrieron el sostén de los cinco necesitados misioneros que entonces salieron para servir a dios a donde los había llamado.

En años siguientes aumentó el desafío de sostener 10 misioneras y también lo logró. Luego el número creció a 20, más adelante se encuentra luego 100, 200 y más. 
El último informe que recibimos de esa iglesia decía que estaba sosteniendo en su totalidad o en parte a más de 500 misioneros en 67 países y cooperando con más de 35 agencias misioneras.
Seguramente estarán pensando: ¡Qué fantástico! ¿cómo lo hizo?

La historia que he relatado tiene que ver con el Doctor Osvaldo Schmidt que fue pastor de la iglesia de los pueblos en Toronto Canadá.
Él mismo nos cuenta cómo se produjo el gran cambio en su vida y también en su ministerio. Dice así:
"Nunca olvidaré la manera como dios me encendió a dar para la obra misionera mundial. Era el primer domingo del año y recién me había hecho cargo de una iglesia que sabía como ofrendar de corazón y utilizaba una forma que yo nunca había conocido. Comencé este pastorado cuando en ella estaban celebrando una conferencia misionera anual personalmente, yo no sabía nada en ese entonces de este tipo de conferencias nunca había visto ni había estado en una de ellas en toda mi vida. Mientras estaba sentado en la plataforma esperando que me dé en el lugar para predicar yo vi como los ujieres iban repartir de una forma de tarjeta en el auditorio y hasta que uno tuvo la audacia de subir a la plataforma y entregarme una de esas tarjetas a mí.
La mire y en ella podía leer:
"Confiando en Dios me esforzaré por dar para la obra misionera de mi iglesia la suma de tantos pesos durante el corriente año" 
Nunca en mi vida había leído una declaración, así que hice comencé a orar:
"Señor yo no puedo dar nada tú sabes que no tengo nada, no tengo ni un peso en el banco, no tengo ni un peso en el bolsillo; la iglesia solo me paga 25 dólares por semana y cuando termina la semana ya no tengo dinero tengo que mantener a mi esposa y a mi hijo. Estábamos tratando de comprar una casa también el precio de todo está por las nubes; al terminar la semana, como ya te dije, me quedo sin nada".
Todo esto era verdad, estábamos viviendo en el tiempo de la primera guerra mundial.
"Yo lo sé, el Señor parecía decirme. Sé que solo gana 25 dólares por semana y también sé que no tienes dinero en el banco; también sé que no te sobra nada al terminar la semana'
- Bueno - pensé yo -un poco aliviado. Esto da por terminado el asunto. No tengo nada; por lo tanto, no puedo dar nada.  Pero fue en ese momento que el Señor me habló al corazón y me dijo:
- Yo no te estoy pidiendo lo que tú tienes ahora 
- ¿No me estás pidiendo lo que tengo ahora; entonces, qué es lo que me estás pidiendo? - replicó 
- Yo te estoy pidiendo una promesa de fe. En otras palabras ¿hasta qué cantidad puedes confiar en mí para que yo te dé, para ofrendar para la obra misionera?
- ¡Ah Señor! - Exclamé - Eso es diferente. 

¿Cuanto dinero yo puedo confiar en ti; y que tu ofrendarás, porque yo prometo dártelo?

Por supuesto yo no sabía nada de ese asunto de ofrendar. No sabía nada tampoco de lo que era una promesa de fe de lo que estaba seguro es que Dios me estaba hablando. Pensaba que podría dar tal vez cinco dólares por año, o tal vez 10 

Una vez en una iglesia en una petición de ofrenda había dado tres pesos tres dólares, nunca había dado más que cinco.
Temblaba mientras oraba y esperaba la respuesta seguía orando: Señor ¿cuanto puedo dar?

De repente vino la respuesta
Yo no les voy a pedir que crean que Dios me habló en voz audible o bien podría haberlo hecho porque la sensación que recibí fue tan fuerte y tan clara como si el beat hubiera hablado a viva voz en mi oído. Cuando con los ojos cerrados casi sin darme cuenta que estaba delante de la congregación escuchaba la voz de Dios y preguntaba ¿cuánto puedo dar señor? ¿cuánto debo dar?

50 Dólares

¿Cómo hice para ofrendar esa cantidad? hasta el día de hoy no lo sé.
Lo que sí sé es que cada vez oraba por aquellos cuatro dólares y monedas que multiplicado por doce sumarían los cincuenta dólares anuales y cada vez de alguna forma o de otra el señor me los proveía y que al fin del año había dado los 50 dólares prometidos como desearía poder transmitirles el gozo que sentí mientras mes orar por la cantidad prometida.

Recibí la bendición más grande de mi vida yo había confiado en Dios, por cierta cantidad y él me la había suplido tan grande fue la bendición que al año siguiente en la otra conferencia misionera duplique la cantidad y prometí dar cien dólares al otro año la duplique otra vez y de 200 al año siguiente nuevamente 10 doble y 400.
Y así, por más de 30 años he enviado miles de dólares al banco del cielo para sostener misioneros si hubiera esperado hasta haber tenido dinero tal vez nunca habría dado por tal vez nunca lograr lo habría recibido, pero prometida cuando no tenía hice una promesa de fe. Prometí darlos y Dios honró la promesa y me dio lo necesario para cumplirla

"Poner la ofrenda lo que usted tiene no requiere mucha fe si tiene 10 dólares en el bolsillo. Todo lo que tiene que hacer es ordenarle a la mano que vaya al bolsillo que tome los 10 dólares y los ponga en la ofrenda para hacer eso no necesita ahora ni necesita pedir nada a Dios no tienen que confiar en él para una suma y una acción de esa naturaleza solamente tiene que tomar esa cantidad y darla pero con una promesa de fe

El proceder es un poquito diferente es necesario pedirle a Dios que nos muestre lo que quiere queremos y luego prometer esa suma por fe y confiar en él para que la propia no hay aventura más emocionante que ésta es maravillosa cambia la vida. Hágalo usted y lo comprobará hágalo hoy mismo no tardé en responder a esta clara invitación terminamos con esta pregunta podemos nosotros ofrendar de esta manera

¿Podemos ofrendar de esta manera? 
Muchas personas, iglesias y denominaciones han visto su visión, avance y proyección misionera totalmente revolucionadas por el uso de este sistema de ofrendar. La razón por la cual he contado este largo relato es porque en mi opinión ilustra como pocos lo que significa hacer una promesa de fe y cuáles son los positivos resultados que producen

Por muchos años en las iglesias en las cuales he servido como pastor hemos recomendado este método y hemos comprobado su efectividad tengo en mi poder testimonios de iglesias de todas las denominaciones que no solo han sido bendecidas y enriquecida por esta práctica. Muchas han visto su visión, avance y proyección mision era totalmente revolucionadas por el uso de este sistema de ofrendar; por consiguiente, en la próxima presentación procuraremos explicar con más detalle en qué consiste hacer una promesa de fe para sostener la obra misionera mundial.

Hace algo más de 50 años, gracias a la bendición y la gracia de Dios, hice mi primera promesa de fe y la he renovado y ha aumentado prácticamente cada año durante todo este tiempo.

"Ningún otro método logra tanto como ello.. Cualquier iglesia que celebre una conferencia misionera anual y use el plan de la promesa de fe para las ofrendas dará 10 veces más de lo que daría usando cualquier otro método 

"La promesa de fe es un compromiso voluntario y un creyente hace con Dios, de contribuir mensualmente durante un año para el proyecto de la iglesia de llevar el evangelio a todo el mundo" Edison Queiroz

"Nosotros esperamos que los jóvenes de nuestras iglesias entreguen sus vidas a Dios para servir en los campos misioneros del mundo, pero la mayoría de nosotros no estamos dispuestos a entregar nuestra vida entera o nuestra cuenta bancaria para sostenerlos en esa peligrosa tarea"

Métodos

"La promesa de fe consiste en un compromiso voluntario que una persona hace deber regularmente una cantidad de dinero determinado para un fondo misionero durante un año". Norman Lewis.

MI PROMESA DE FE 

Confiando en Dios, me esforzaré en dar mensualmente para el programa misionero

Esto quiere decir que no es un contrato legal ni un pagaré los israelitas a construir acostumbraban a hacer votos y promesas como se puede ver en Deuteronomio capítulo 12, en el salmo 50 en el salmo 76 etcétera y lo hacían como expresión de gratitud por favores que ellos habían recibido de Dios.

Debemos cuidarnos de que esta promesa no tenga una motivación carnal como la promesa que hizo Pedro cuando le dijo al Señor que aunque todos lo negarán él nunca lo negaría y que estaba dispuesto a dar su vida por él evidentemente estaba confiando en su propio yo egoísta, pero prometer lo que dios quiere que hagamos confiando en él sin duda es un proceder que le agradará y que sin duda recibirá su bendición

Debemos de confiar en él para cada cosa que hacemos, debemos pensar no sólo en cuanto daré de lo que tengo si también puedo llegar a pensar en cuánto puedo atreverme a creer que Dios puede darme para este sagrado propósito.

Cuando estamos dependiendo de dios y el inspira la fe por medio de su palabra por alguna promesa o por alguna circunstancia nadie puede anticipar cuál es el límite o el horizonte de la fe otra característica es que esta ofrenda.

Tiene un objetivo definido. Se pidió ofrendas para construir el tabernáculo también habrán leído en la Biblia que David pidió ofrendas y el mismo las dio para construir el templo. 

En el nuevo testamento para solicitar a los santos necesitados de Jerusalén. Y en nuestro tiempo también a veces es tesorero o el pastor exhorta en al pueblo de Dios - a dar un poquito más para cubrir el presupuesto de la iglesia, pero esta ofrenda a la cual nos estamos refiriendo es específicamente para sostener misioneros y terminar la evangelización del mundo.

Otro detalle es que esta ofrenda es para el Señor de señores, el Señor de la mies. Estos son los cinco panes y dos peces que dio aquel muchachito y los benditos multiplicó y los repartió y alcanzó para alimentar una multitud sin duda él también tomara lo que decidamos dar sea poco mucho por amor y obediencia a su voluntad para lograr el propósito al cual apuntamos además es una decisión inteligente y resultado de una decisión

En 2 Corintios 9 hay evidencias de que los corintios habían prometido dar. Pablo entonces les exhorta a dar conforme a lo que ya habían propuesto dar esta ofrenda también es voluntaria cada uno determina delante de Dios en oración conforme a su fe la cantidad que cree que puede prometer según el señor le guía otra característica es que es sistemática la biblia enseñada regularmente. No de vez en cuando; sino, a dar periódicamente

Esta ofrenda tiene una periodicidad mensual aunque aclaró que en algunos países y en algunas culturas la hacen para ofrendar semanalmente, lo cual es un objetivo muy digno de alcanzar, que cada semana estemos pensando en misiones y estemos ofrendando para este propósito.

Otra característica es que esta ofrenda es para todos. El comerciante o profesional puede dar mil pesos 25 mil pesos para el dejamos arriba una línea de puntos para que ponga la cantidad el empleado de las 50 100 200 el jubilado tal vez dará 10 ó 25. 
Los niños también pueden dar; y si no les alcanza la cantidad mínima para ellos, también hay una línea donde pueden colocar 1, 2 ,3 pesos todas las ofrendas son necesarias y todas ayudan a formar un gran total

Al firmar una promesa de fe es un desafío a la abnegación.
¿Qué significa esto?
Significa rescatar los muchos pesos que muchas veces gastamos en cosas superficiales innecesarias y a veces hasta perjudiciales para invertirlos en la empresa más importante de la tierra 

¿Cuánto dinero pero se descubre cada mes en dulces, helados, bebidas revistas lujos comodidades juego guys diversiones etcétera etcétera entonces hagamos un esfuerzo para practicar la abnegación como hace el ejército de salvación que destine a una semana entera para privarse de cosas innecesarias a fin de apoyar las finanzas de esa entidad religiosa.

El plan de la PROMESA DE FE ES BUENO

- Para la iglesia - por qué porque termina con el cansador y aveces ofensivo sistema de rodar para que la gente de más para las visiones alienta el esfuerzo unido de la congregación

- Y proporciona una base para planear con anticipación los compromisos misioneros que asumirá la iglesia puedo aportar mi propia experiencia y afirmar que una iglesia normal seguramente dará lo que promete y muchas veces mucho más

- El plan es bueno para el cristiano individualmente porque porque no solamente pide que de lo que ya tiene pero también le invita a dar pasos de fe para confiar en dios por cantidades mayores este pleno es este plano desafía a confiar en dios para que le permita hacer un esfuerzo especial para la evangelización del mundo cada semana del año hasta un niño puede participar en el plan sin embargo pondrá a prueba la fe de los cristianos más maduros ayudará a clarificar nuestros pensamientos en cuanto a nuestro aporte a la obra misionera en tercer lugar el plan es bueno porque estimulará una mayordomía sólida. Al terminar el año cada persona podrá saber exactamente lo que ha ofrendado para las misiones y tomar decisiones tal vez para incrementar su aporte y en último lugar el plan y esto lo destaco porque es tan importante el plan
es bueno para el misionero le permitirá saber que una iglesia se ha comprometido formalmente a ayudarle en una forma definida el misionero recordará que muchas personas estarán pensando en él cada semana cuando oran y confiando en Dios para que le conceda hacer la promesa que han prometido saber esto 

Puedo asegurarles que significa un tremendo aliento para el misionero que está un lugar lejano en el campo de labor ha participado ya usted de la aventura de hacer una promesa de fe para misiones si no lo he hecho está perdiendo un privilegio y una bendición muy importante y animamos a hacerlo lo antes posible.

"Muchas veces di todo mi amor o mi pan,
pero fui defraudado y no quise dar más;
sin embargo, no pude vivir sin amor 
y aprendí que perder es ganar"

Jesucristo me enseña 
como he de vivir
él dio todos lo suyo
sin guardar para sí 
A pesar del desprecio su amor entrego
en la cruz el personal el perdón me alcanzó

Quiero vivir como Cristo lo exige de mí 
y voy a dar, aunque no tenga más para dar
voy a entregar hasta mi última gota de amor
pues no quiero defraudar al Señor"

lunes, 25 de agosto de 2025

Cómo realizar una Conferencia Misionera

Cómo celebrar una conferencia misionera

By 
Andres Robert
En: https://www.youtube.com/watch?v=IKicR5Z_7WM&t=1s (Accesado 25/08/2025)

"La conferencia misionera proveerá educación inspiración y desafío a fin de lograr los misioneros y los recursos necesarios para llevar a todo el mundo el evangelio de Cristo". Clyde W. Taylor.

El Dr. G. Christian Weiss que visitó muchas veces las conferencias de Toronto Canadá después de ver lo que pasaba allí dijo estas palabras:

"Yo estoy convencido que el método modelo que aquí se usa es bíblico y práctico; y si es seguido en cualquier iglesia normal, demostrará ser efectivo una cosa que se destaca con fuerza e que la conferencia misionera a la conferencia misionera se le debe dar la máxima prioridad en el programa anual de la iglesia local y que el pastor debe ser el promotor y el conductor".

Otro siervo de Dios dice: "El único método para lograr suficiente dinero para financiar esta que es la más grande de las empresas del mundo es comprometer a los millones de cristianos de las iglesias evangélicas por medio de conferencias misioneras anuales". Pablo B. Smith.

Una de las experiencias más felices estimulantes y bendecidas que una iglesia puede disfrutar, se vive cuando uno o varios de sus miembros habiendo sido llamado por dios es enviado a un campo misionero del mundo para proclamar el evangelio y allí gana almas para Cristo, allí hace discípulos, allí planta iglesias y, sostenido y respaldado por su propia congregación, periódicamente vuelve a ella para relatar cómo les ha ido y compartir, tanto a sus problemas como sus triunfos.

La iglesia de antioquia vivió esta este emocionante capítulo cuando escuchó el informe de Pablo y Bernabé que dieron después del primer viaje misionero.
Muchas iglesias en la actualidad que están empezando a disfrutar de esta aventura y cualquier congregación por grande o pequeña que sea podría, en nuestros tiempos, experimentar lo mismo.

¿Cómo lograr estos resultados que deberían ser normales en la mayoría de las iglesias?

Entre los diversos diversos medios y métodos que dios ha instrumentado en los últimos 80 o 100 años se destaca nítidamente lo que denominamos la conferencia misionera anual
En el nuevo testamento no tenemos ni un mandato ni instrucciones específicas para llevar a cabo un programa como este; pero tampoco tenemos instrucciones para realizar una reunión evangelística, o una reunión de edificación de creyentes, o una reunión de oración, o la escuela dominical etc.

Pero creo que estaremos de acuerdo si decimos que tanto en un caso como en los otros tenemos muchísimas razones para celebrar las actividades que acabo de mencionar 

En un solo pasaje bíblico mateo 28:20, Jesús dice a sus discípulos "Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado". Así que, tenemos que cumplir con este mandato de enseñar las cosas que Jesús mandó a los primeros discípulos. Entonces, una conferencia provee abundante fundamento para celebrar periódicamente un encuentro que algunos han llamado convención otros congresos o retiros y que nosotros denominamos conferencia misionera anual

Comenzamos por declarar en qué consiste una conferencia misionera

Por conferencia misionera anual no queremos dar a entender una reunión especial, de vez en cuando, con un tema misionero; por más edificante y beneficioso que pudiera ser.
Con este título designamos más bien una serie de cinco o seis reuniones seguidas realizadas si es posible de domingo a domingo o si no se puede en un fin de semana largo en las cuales se consideran temas centrales de la acción misionera. Tales como:
- El claro mandato de Cristo 
- La Gran comisión y la abundante enseñanza bíblica que hace descansar sobre la iglesia la responsabilidad de predicar el evangelio en todo el mundo
- La visión de las multitudes es decir la situación de miles de etnias tribus, pueblos, grupos humanos que tristemente todavía no han sido evangelizados
- La consagración indispensable de los miembros del cuerpo de Cristo para ocupar cada uno el lugar en las variadas funciones que se necesitan para ejercer a cabo para llevar a cabo esta misión.
- La promoción de la oración perseverante y victoriosa para pedir obreros, para pedir los medios para sostenerlos; pero también para conquistar los lugares que Satanás tiene bajo su poder y lograr que se abran las puertas donde la predicación del evangelio en este momento está prohibida.
- Provocar la dedicación de centenares de vidas que respondan al llamado divino y se preparen para ir a los campos blancos a levantar la cosecha, que Jesús enfatizó, que ya está blanca para ser levantada.
- La recepción de ofrendas abundantes sacrificiales y sistemáticas para el apoyo y sostenimiento financiero de los que son enviados como misioneros.
- Así se estimula la acción unida y armoniosa de todo el cuerpo de Cristo para completar la variación del mundo, como dijo Jesús, antes que llegue el fin.

La reflexión y estudio de estos y otros temas similares no es otra cosa que obedecer las palabras de Cristo que dijo "id hacer discípulos enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado". En otras palabras celebrar la conferencia es sinónimo de enseñar exhortar desafiar al pueblo de Dios a asumir compromisos prácticos que son indispensables para cumplir la gran comisión, esa gran comisión que alguien ha definido como "la prioridad número uno", tan cabalmente expresada en el conocido lema la suprema tarea de la iglesia, que es la evangelización del mundo.

¿Cómo llevar a cabo con éxito entonces esta conferencia? 

La elaboración de un buen programa misionero con reuniones interesantes, inspiradoras, entusiastas y que conlleven un genuino desafío a la congregación. 
Por un lado puede tener muchas variaciones, por otro lado no es algo que sucede por casualidad

De los varios elementos que se deben tener en cuenta antes del programa, durante su desarrollo, y después de él podemos hacer algunas sugerencias dividiendo la totalidad en tres etapas que llamaremos preparación, ejecución, y continuación 

Preparación

Comencemos preguntando quien se va a ocupar de organizar este evento tan importante.

La clave del éxito de cualquier programa, todos sabemos, que reside en el calibre espiritual y el entusiasmo de aquellos que lo preparen.

En esto como en todo el pastor va a delante de las ovejas con visión, convicción y entusiasmo pero puesto que él no puede ni debe hacerlo todo, necesita estar acompañado por un grupo de hermanos a quienes podrá enseñar guiar, orientar y dirigir.

Lo ideal sería que hermanos que representan a distintos sectores de la iglesia y que sientan interés por la obra misionera. Que ellos formen una comisión o departamento de misiones que pueda ya planear y organizar la conferencia misionera anual.

La oración debe ocupar un lugar primordial. 
Oración ferviente, oración definida en los encuentros que celebra la comisión y también en la congregación que estará orando anticipadamente por este evento.

Se necesita no sólo la dirección y sabiduría divina, también su bendición para cada paso del programa.

¿Cuál será la mejor fecha para realizar la conferencia?

Este dato debe ser estudiado con mucho cuidado. Parece insignificante pero afecta profundamente a cómo seguirá el programa
Se debe tener en cuenta por ejemplo que los meses de intenso frío, podrán impedir la asistencia de los hermanos de mayor edad.
Las épocas de exámenes para los estudiantes secundarios o universitarios puede también hacer que muchos de ellos no asistan
¿Y la temporada de vacaciones? 
Esta puede influir poderosamente y hacer disminuir la asistencia 

La fecha más conveniente será la que asegure la mayor participación de la membresía y también de los hermanos simpatizan y asisten a las reuniones. 
Cuando se descubre cuál es la mejor semana del año para esta actividad conviene reservar la en el calendario anual para tal fin la experiencia también aconseja que no conviene mezclar misiones con otros eventos tales como: el aniversario de la iglesia o un esfuerzo de mayordomía o un evangelismo etcétera porque está comprobado que cuando se pone está apunta a varios objetivos a la vez, generalmente, no se alcanza plenamente ninguno 

Para producir una impresión profunda y conseguir los frutos más abundantes la conferencia misionera anual debería durar por lo menos 4o 5 días. Lo ideal es dedicar una semana de domingo a domingo de no ser posible esto conviene comenzar siempre el problema el programa con las reuniones de un domingo y continuar en la misma semana desde el miércoles el jueves o el día que se pueda hasta el domingo siguiente.
Se debe apuntar a un clímax, cuando se toman las decisiones y este generalmente se alcanza en las reuniones del último domingo.
El evento debe contar con una buena promoción realizada con suficiente anticipación. Para esto se pueden usar afiches, el boletín de la iglesia, anuncios desde la plataforma, cartas de invitación personal etcétera a fin de que cada miembro o simpatizante pueda tener con claridad en su mente la fecha que se ha establecido para la conferencia en su calendario o en su agenda 

Vale la pena elegir un lema para la conferencia esto ayuda a orientar los pensamientos, a fijar verdades y objetivos en la mente

Puede elegirse un texto de una frase bíblica como por ejemplo:
- El campo es el mundo 
- Alzad vuestros ojos 
- Vayamos hasta el último de la tierra, etc. 

El mismo debería estar impreso en los programas y propagandas y también en un cartel atrayente y bien visible colocado en la plataforma que hará una profunda impresión en la mente de las personas que asisten

Otro buen complemento es la preparación de carteles mapas, planisferios, leyendas con lemas misioneros que adornen las paredes del salón o templo donde se realizarán las reuniones. Estos llaman la atención de los asistentes y contribuyen a fijar en la mente conceptos importantes

Ejemplo de ellos son el lema de William Carey que decía:
- Esperad grandes cosas de Dios y emprended grandes cosas para Dios 
- Podemos dar sin amar, pero no podemos amar sin dar. 
- Señor ¿qué quieres que haga?

La música y las canciones son muy importantes es conveniente imprimir una hoja con canciones exclusivas con tono misionero.

También sirve de ayuda a elegir un hindú lema para la conferencia esté relacionado con el tema o con el énfasis principal. Se debe alentar la preparación de solos, dúos, conjuntos musicales, la participación del coro de la iglesia, etc. Recomendando, por supuesto, que los temas y contenidos de las letras estén relacionadas con la obra misionera. 

El uso de diapositivas películas y vídeos es un aporte indiscutible para ilustrar y hacer tomar conciencia de las necesidades de los campos de cuidados la experiencia de los misioneros; los grandes desafíos actuales se verán expresados a través de este medio 

La presentación de dramas misioneros preparados por el grupo juvenil u otros puede producir un tremendo impacto y transmitir verdades que serán inolvidables para aquellos que escuchan esta presentación.

No debe faltar un lugar para la exposición y venta de libros y folletos con temas misioneros.

Imprimir un almanaque con la fotografía de los misioneros que la iglesia se propone sostener. Tal vez, con el mapa del país o la zona donde van a trabajar ayudará a recordarles orar diariamente por ellos con fervor y con dedicación.

Estas son algunas de las muchas ideas que pueden conformar un excelente programa de una conferencia misionera. Que el espíritu santo con su infinita originalidad seguramente puede inspirar y sugerir muchas más.

Ejecución

En la reflexión anterior comentamos aspectos de la preparación de una conferencia misionera y ahora seguimos considerando cómo se produce la ejecución el desarrollo de la conferencia

La participación del pastor en todo el programa es fundamental. Es la persona más indicada para presidir las sesiones. Su presencia y colaboración pone de manifiesto su interés en el plan misionero de la iglesia. Si por alguna razón él no pudiera hacerlo, es necesario elegir alguien que tenga el don y la capacidad de presidir y guiar las reuniones con prudencia, con eficiencia y con entusiasmo

El predicador invitado debe sentir profundamente en su corazón los temas misioneros de modo que pueda presentar la enseñanza bíblica con fuerza y con nitidez. Debe poder mostrar a la iglesia la desesperante condición de tantos grupos humanos que todavía el man ha escuchado el evangelio en una forma aceptable la mayoría ni una sola vez. Y, por supuesto, tiene que ser apto para desafiar al pueblo de Dios a trabajar, a sacrificarse, y abnegarse para llevar la buena noticia a esos seres humanos que viven en nuestro planeta 

Conviene que conozca el plan y el mecanismo de la promesa de fe para presentarlo y para dirigir su implementación con entusiasmo.
Una manera de enriquecer el contenido de las reuniones es invitando a misioneros que puedan dar breves testimonios sobre la manera como Dios nos ha llamado, los problemas que han tenido en el campo, las frustraciones y también las bendiciones y los éxitos.

En muchos países la reunión del sábado por la noche, es tradicionalmente la noche de la juventud. La asistencia numerosa de jóvenes en esa u otra noche debería ser aprovechada para que tengan alguna participación especial y para presentarles el llamado de Dios a dedicar totalmente sus vidas al ministerio al servicio misionero. Es un hecho que la gran mayoría de los futuros obreros para misiones son jóvenes que están en nuestras iglesias y necesitan escuchar el desafío y el llamado de Dios. 

¿A dónde queremos llegar con la celebración de estas reuniones sobre misiones?

Para contestar esta pregunta es preciso fijar algunas metas. Esto implica por supuesto una inversión de tiempo una inversión de reflexión, de oración y también de búsqueda de la voluntad de Dios. Pero tal inversión vale la pena. 

Mediante el diálogo, la consideración de diferentes planes, más la dirección del Espíritu Santo, la comisión o el grupo dirigente debería presentar a la iglesia objetivos concretos en el curso de la conferencia se pueden considerar, evaluar, ampliar, a veces modificar y finalmente aprobar para que sean conseguidos o sean logrados.

Ejemplos: 

1. Pensar en algún pueblo, ciudad o grupo étnico que esté dentro o fuera del país o continente y que el Espíritu Santo esté indicando que podría ser alcanzado por la iglesia local enviando un misionero sostenido por la congregación y orar por ese pueblo y ver hasta donde el Señor abre las puertas para que esto se logre. 

2. Otra meta sería pensar en una determinada cantidad de jóvenes que le vamos a pedir a Dios que llame a su obra en el curso de la conferencia, o a través del año. Pedirlos en oración. Jesús dijo: "Rogad al Señor que envíe obreros a su mies". 
La biblia dice: "Pedid y se os dará"
Entonces poner como meta que Dios, durante la conferencia que vamos a celebrar, llame a muchos jóvenes que respondan al llamado de Dios y empiecen a prepararse para poder cumplir la misión.

3. Fijar más cantidad de dinero también que se propondrá como meta de una ofrenda mensual y que será exclusiva para la obra misionera apuntará el costo completo de un misionero. Por ejemplo, si esto no es posible, a la mitad; luego a dos misioneros, y así sucesivamente cada año. 

4. El plan de la promesa de fe es el más efectivo para alcanzar estas metas durante el transcurso de la conferencia.
La iglesia va recibiendo la enseñanza bíblica desafíos, inspiración y aprende cómo orar más eficientemente por los misioneros. Algunos siente claramente el llamado de Dios, la visión se va ensanchando y con ella el deseo de participar; es entonces, el momento oportuno para presentar el desafío de la promesa de fe para la Misión.

Algunos seguramente preguntarán:
¿El presupuesto para la actividad de la iglesia local disminuye o se queda sin fondos cuando la membresía hace una promesa de fe?

No.  Generalmente, ocurre lo contrario. Cuando la gente aprende a dar ofrenda con gozo para todo aquello que tenga un buen respaldo bíblico.
Es lógico que no es cuestión de sacar de un lado para poner en otro. Se debe exhortar a la membresía un diezmo generoso para el presupuesto de la iglesia local, pues sin iglesia local no habría obra misionera. La iglesia local es por excelencia la herramienta creada por Dios para llevar a cabo este plan.
Tristemente se gasta en grandes cantidades en gustos, en lujos y en cosas innecesarias
No es fácil explicar con palabras lo que significa la decisión de hacer una promesa de fe en el contexto y clímax de una conferencia que ha impactado en el pueblo de Dios.

Realmente la respuesta que se da llenando una tarjeta, por simple que parezca, este acto casi siempre cristaliza en forma práctica el compromiso que cada creyente asume ante dios de orar de ofrendar sistemáticamente y de hacer una aporte apropiado al plan misionero de la iglesia local 

Continuación
 
Casi sin excepciones la relación de este acto produce una alegría profunda y deja como frutos una nueva visión un sano entusiasmo y la decisión de asumir responsabilidades
Porque un puñado de vida jóvenes se han comprometido para prepararse y algún día llegar a un campo misionero.
Porque una suma importante de dinero que se ha prometido se recibirá mensualmente para cubrir el sostenimiento de los obreros. 
Todo esto y mucho más da motivos para una genuina expresión de gozo gratitud y alabanza a Dios. Tales resultados producen una legítima satisfacción; pero es preciso entonces señalar que, lo que ha ocurrido no es más que el comienzo de un proceso; entonces ¿como debe continuar? 

Después de concluida la conferencia se deben tomar algunos pasos sencillos pero importantes para que el plan que ha comenzado exitosamente no solo no se malogre sino que por el contrario se afirme crezca y continúe cada día mejor.

La instrumentación de esta ofrenda especial para las misiones implica un mínimo de organización necesaria que puede variar de una u otra iglesia según la costumbre, pero que entre otras cosas debe incluir los siguientes:

- La designación de una comisión o departamento de por lo menos 4 a 8 personas que representen a los distintos grupos de la iglesia tales como adultos jóvenes damas etcétera entre los cuales se designará a un tesorero y pro tesorero y algunos encargados de recaudar las ofrendas. Cada persona que ha hecho una promesa de fe debe ser colocada en una lista con nombre, apellido, dirección y la cifra que ha prometido y recibir lo antes posible una cantidad razonable de sobres especiales que por tener un color diferente a los del presupuesto y una leyenda que así lo indique claramente son destinados al fondo misionero.

- Se debe designar por lo menos un domingo del mes. Muchas iglesias ya lo hacen el segundo domingo - como domingo misionero - en el cual en el transcurso de la reunión principal se detiene un tiempo para leer las cartas de algún misionero, dar informes que se han recibido mencionar algunos temas de oración presentar un mensaje o reflexión alusiva o temas sobre misiones que se pueden tratar; y también dar el lugar para que en un momento de devoción se reciba la ofrenda prometida por las promesas de fe.
En el caso de que una persona no pudiera entregar su ofrenda a visiones de ese domingo puede hacerlo sin problemas en cualquier otro domingo porque las características del sobre igualmente van a derivar esa ofrenda al fondo misionero.

No obstante resulta beneficioso procurar concentrar la entrega de las ofrendas en un domingo determinado. Parece ser que eso ayuda a hacer la tarea más fácilmente. Es igualmente bueno tener un fondo, una cuenta bancaria y un tesorero exclusivo para misiones. Esta medida ha resultado ser en la práctica un procedimiento sabio. 

Periódicamente, se debe presentar por escrito informes que incluyen las cifras de lo que se ha recaudado mensualmente, la suma que se ha recibido de cada dador, la cantidad de dinero enviada al misionero o a la agencia que lo sostiene, el saldo que queda en caja.

Recuerde que "las cuentas claras conservan la amistad" 

Por otro lado, "la confianza de la membresía y la seriedad del plan misionero contribuye a que las personas los lleven a cabo y lo continúen sin interrupción". 

Si las iglesias van a cumplir con su vocación misionera es imperioso que dediquen tiempo y esfuerzo para considerar los distintos aspectos que abarca esta importante empresa. 

La conferencia misionera anual ha demostrado ser a las iglesias que la practican el medio idóneo para lograr ese fin.

CONCLUSIÓN 
 
Si Dios me está llamando ¿Qué debo hacer?

Para los que sienten que Dios los está llamando a la obra misionera, les conviene tener en cuenta que además de experimentar y clarificar lo que es un genuino llamamiento es imprescindible tener una cuidadosa preparación.

Recuerde que Jesús no comenzó su ministerio hasta que tuvo 30 años de edad. Durante todo ese tiempo se estuvo preparando
Los apóstoles tuvieron tres años en contacto con el Señor aprendiendo con él
Se estima que en el caso del apóstol Pablo, pasaron unos diez años entre su conversión y el tiempo en que inició sus viajes misioneros.

Por supuesto nos preguntamos ¿por qué tanto tiempo?
Y la respuesta es porque los vicios en ellos necesitan amplia preparación, experiencia y madurez.
Esto no se consigue de un día para otro. Esta preparación lleva tiempo

¿Qué factores forman parte de esa capacitación?

1. CONVERSIÓN. 
Estar seguro de una genuina conversión.
Es esencial tener la seguridad de que ha recibido a Cristo como su Salvador y que con él tiene la seguridad del perdón de sus pecados de la vida eterna y de que es un hijo de Dios

Juan Wesley aquel gran predicador metodista, no fue el único que procuro evangelizar a los indígenas en los EEUU; y luego comprobó que el mismo no había tenido una experiencia que la Biblia denomina cómo nacer de nuevo; y como bien dice la misma palabra si un ciego guia a otro ciego ambos, sin duda, caerán en el hoyo.

Recientemente se ha dicho que en las cruzadas que el Doctor Billy Graham tuvo en Inglaterra en el gran estadio de fútbol llamado Wembley, muchos de los que pasaron al frente eran pastores que habían completado su preparación intelectual en los seminarios e institutos bíblicos, pero carecían de una experiencia de conversión y de relación personal con el Señor.
Entonces la conversión es el primer paso indiscutible que uno tiene que estar seguro de haber experimentado

2. CRECIMIENTO
Entronar a Cristo como Señor en todos los aspectos de su vida y seguir en pos de él como un discípulo responsable que ha aprendido el significado de negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguir al Señor, es algo que también se necesita sin que pueda ser sustituido por ninguna otra cosa 

3. VICTORIA
Una experiencia de victoria personal  sobre el pecado y sobre el mal.
Conocer y experimentar los recursos que hay disponibles en Cristo para vivir triunfantemente sobre el pecado, sobre el yo, sobre satanás y sobre las circunstancias y ser lleno del Espíritu Santo es una condición indispensable.

4. TESTIMONIO
La persona debe dar un testimonio sin ninguna objeción dentro del círculo de su familia de la iglesia del trabajo y una actitud de servicio que la congregación considera ejemplar y que estará en condiciones de avalar para apoyar su designación como misionero

5. ESTUDIOS TEOLÓGICOS
Es decir dedicar los mejores años de la juventud en un seminario o instituto bíblico buscando la mejor preparación para la tarea que ocupará toda su vida es una decisión sabia. Prepararse cinco o diez años para servir 50 creo que cualquiera lo vería como algo apropiado. Conocer a fondo las doctrinas y enseñanzas que conforman nuestra fe y ponerlas en práctica nuestra vida es, sin duda, fundamental 

6. CAPACITACIÓN TRANSCULTURAL
Pero a esto también hay que agregar lo que se llama la capacitación transcultural; es decir, aprender cómo traer a los miembros de otras culturas al conocimiento de Cristo. Culturas que tienen distinto lenguaje, distinta religión, distinta manera de pensar, distintas a las nuestras y cómo entenderse con ellos es ahora un requisito básico y, el no tenerlo, muchas veces puede significar el fracaso del trabajo 

7. IGLESIA ENVIADORA
Es posible que el candidato que en alguna medida haya dado los pasos que hemos delineado seguramente encontrará que su propia congregación y otras que lo conozcan estarán deseosa de compartir su visión de enviarlo de sostenerlo, de orar por él y de estar a su lado para que él cumpla su mandato.

Entonces llegará a ser un misionero significa algo así como integrar la infantería del pueblo de Dios, que avanza en zonas peligrosas, zonas todavía controladas por el enemigo. Tal empresa en la más gloriosa que existe sobre la tierra, nunca será fácil, pero tampoco imposible, para quienes llevan la palabra de Dios encarnada, dependen diariamente de en oración y son llenados y guiados continuamente por el bendito Espíritu Santo de Dios 

¿No vamos a hacer nada?

En la biografía de Guillermo Carey,  Percy Jones nos relata que cuando este misionero el 31 de mayo de 1792, predicó su famoso sermón que tenía dos divisiones y que decía esperar grandes cosas de Dios y Emprended grandes cosas para Dios:

"Si toda la congregación se hubiera puesto a llorar, nadie se hubiera sorprendido porque Guillermo Carey mostró en forma tan contundente y dramática cuán grave era el pecado que los cristianos estaban cometiendo, reteniendo para sí mismos las buenas nuevas y no anunciándolas a los paganos. Pero nadie lloró después de escuchar este mensaje, ni siquiera permanecieron unos momentos al terminar la reunión para conversar o para comentarlo. Se levantaron y se fueron rápidamente a sus casas como estaban acostumbrados a hacerlo todos los domingos, como si este sermón hubiera sido un mensaje más. Cuando Carey vio que la gente se retiraba apresuradamente sin decir una palabra se bajó del púlpito y dirigiéndose a su amigo Andrés Fuller que estaba cerca de él, le dijo:  ¡Que! ¿No vamos a hacer nada?"

¿Qué vamos a hacer ahora?

1. Recordamos la parábola de los dos hijos que Jesús contó en mateo capítulo 21 a quienes el padre les dijo: Hijo, desde hoy a trabajar en mi viña. 
El primero dijo: no quiero, pero después, arrepentido, fue. 
El otro dijo: Voy, pero no fue.

El arrepentimiento por la tarea no realizaba, entonces, debe ser acompañado por acciones prácticas y la pregunta sería: ¿a cuál de los dos hijos va a imitar usted de ahora en adelante?

2. La expresión "ha hecho lo que podía", surgió de los labios de Jesús, tal como figura en el evangelio de Marcos 14. Tal fue el elogio y oportuno comentario de Jesús a la acción sincera y sacrificada de una mujer que a través de esa ofrenda expresó lo que sentía en su corazón por el señor y por la obra que estaba realizando

Dios nos pasará por alto, ni olvidará ninguna tarea que usted pueda hacer a favor de la obra misionera mundial, por pequeña o insignificante que ésta sea. El señor que es tomó en sus manos los cinco padres y los dos peces, sigue valorando, sigue recibiendo y sigue usando las pequeñas ofrendas tanto como las grandes y él está esperando que cada uno de nosotros las haga de acuerdo a nuestra capacidad.

3. El ejemplo de Pablo puede ser inspirador y estimulante.
Cuando eso encontró con el señor en el camino a Damasco y pregunto: "Señor ¿Qué quieres que yo haga? Este le contestó y le dio instrucciones precisas. Él las obedeció, y después de muchos años de fiel que abnegado servicio dando su testimonio ante el Rey Agripa puedo decir: Rey Agripa, yo no fui rebelde a la visión celestial.
El oyente que también ha tenido un encuentro con Cristo y ha recibido de él, una nueva visión y claras instrucciones; ojalá que al concluir la jornada de la vida pueda dar el mismo testimonio que dio Pablo y decir: no fui rebelde a la visión celestial que me fue comunicada a través de una cantidad de mensajes que escuché con mucha atención en cierta oportunidad.

Mi deseo y oración es que, si a través de estas páginas, usted ha podido tomar conciencia de las verdades elementales que hemos expuesto acerca de las misiones; ponga manos a la obra y encuentre el lugar y la tarea que dios le ha designado en esta gloriosa cruzada que, Dios mediante, pronto terminará.

Porque como Jesús dijo: "Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo para testimonio a todas las naciones es decir a todas las etnias y entonces, después de esto vendrá el fin".
Le ruego que no vacile en obedecer las cosas que hemos considerado y que brotan de la palabra de Dios y que usted pueda jugarse entero por la única empresa que jamás fracasará.

martes, 19 de agosto de 2025

Programa Misionero Extranjero de la Iglesia Adventista del Séptimo Día

By
David Trim

"Aunque no es tan emocionante como las historias de los misioneros, la infraestructura denominacional es la base indispensable del servicio misionero". (Trim, David J. B. (2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 66.

"El papel de la Secretaría en la planificación, estrategia, promoción y reclutamiento de la misión, algo con lo que todos estamos familiarizados hoy en día, no ha sido una constante". (Trim, David J. B. (2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 67.

Hace 117 años A. G. Daniells la llamó "la "empresa misionera" adventista. (Daniells to Andross, June 12, 1906, Outgoing Letterbook, no. 38, p. 864, in GC Ar., RG 11, box no. 0147–48).

"G. T. Ng me preguntó a principios de este año si las prioridades actuales del programa ISE son las mismas que las que fundaron su antecedente. Creo que sintió instintivamente que la respuesta era no". (Trim, David J. B. (2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 67. 

"Los cambios están relacionados con las prioridades cambiantes dentro de la Secretaría de la GC... Pero, a modo de anticipo, se relegó la planificación, la elaboración de estrategias y la promoción de las misiones, priorizándose el fomento de una administración y una política policial sólidas. Podríamos llamar a esto, aunque con cierta crueldad, la burocratización de la Secretaría, pero, como mostraré en este documento, hubo una tendencia en gran medida contemporánea y, en esencia, similar en cuanto al tipo de misioneros que se financiaban, reclutaban y desplegaban: en otras palabras, el programa misionero también se burocratizó y, además, se medicalizó, tecnologizó y especializó... Inicialmente, su enfoque principal era enviar trabajadores a todo el mundo para predicar y enseñar (la gran comisión dada en Marcos 16:15 y Mateo 28:20), con un énfasis secundario en satisfacer las necesidades de las instituciones. Pero hubo un cambio hacia un enfoque principal en encontrar y enviar administradores especializados, tecnócratas y burócratas eclesiásticos, para trabajar en instituciones y organizaciones. Este es, por supuesto, un objetivo legítimo, incluso digno, pero es correcto cuestionar si debería ser el objetivo principal del programa de misión intercultural de la denominación. Ciertamente representa un cambio significativo. (Trim, David J. B. (2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 67. 

"Un cambio de propósito no siempre es malo; el mundo cambia, y si las organizaciones no evolucionan, pueden desaparecer. Sin embargo, la expansión de la misión puede acabar socavando la razón de ser misma de una organización. En el caso del programa IDE/ISE, nuestro cambio de énfasis, de trabajar con personas para hacer discípulos a proteger y perfeccionar las infraestructuras administrativas e institucionales, habría desconcertado a nuestros pioneros; también debería llevarnos, al menos, a una reflexión profunda: ¿hacia dónde encaminamos el programa misionero de la iglesia en el futuro?" (Trim, David J. B. (2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 67. 

"La métrica clave para la mayor parte de la historia de nuestro programa misionero en el extranjero fue el número anual de “misioneros enviados”, es decir, el total de nuevos designados (un término adoptado oficialmente en 1910 - GCC, September 26, 1910, “Proceedings,” vol. VIII, p. 275), enviados al campo misionero". (Trim, David J. B. (2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 68. 

¿QUIÉN ES UN MISIONERO?
"La Iglesia Adventista solo definió formalmente a quienes trabajaban en su labor misionera un siglo después de que Andrews partiera hacia Europa". (En 2013 se adoptó una definición: «Personas enviadas por la Iglesia Adventista del Séptimo Día a trabajar por períodos superiores a dos meses en un país extranjero o con grupos étnicos no alcanzados» (Consejo de Secretarios en el Concilio Anual de 2013). El término IDE se definió cuando se adoptó en 1974 (GCC, 9 de octubre de 1974). Sin embargo, no hemos encontrado una definición de «misionero» antes de 1974). (Trim, David J. B. (2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 69. 

"Cabe destacar que, en la terminología oficial, el término «misionero» no se ha utilizado durante gran parte de nuestra historia. Por ejemplo, el Informe Estadístico Anual (ASR) de 1925 fue el primero en reportar estadísticas sobre misioneros, pero el título de la tabla correspondiente era «Obreros Enviados a Campos Extranjeros». Este título se cambió al año siguiente a «Obreros Evangelistas Enviados a Campos Extranjeros», se cambió de nuevo en 1941 a «Obreros Enviados a Campos Extranjeros» y, en 1958, a «Obreros Enviados a Campos Misioneros».

En 1975, tras la adopción de la terminología «IDE», la tabla se tituló «Nuevos obreros regulares que aceptan llamadas fuera de la división de origen», lo cual, aunque es pura jerga burocrática, al menos describe con precisión lo que se contabilizaba.

En 1998, se tituló, de forma más breve pero aún más insulsa, «Despliegue Internacional de Personal» (que no incluía a todo el personal denominacional desplegado internacionalmente, lo que la hacía un tanto engañosa y aburrida). 
En la década de 1930, los formularios que completaban los aspirantes a misioneros eran para “obreros en… campos misioneros”, no para misioneros.
(Trim, David J. B. (2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 70.

¿Por qué la ausencia del icónico término “misionero”?

Para la década de 1970, existían razones culturales y políticas (véase pág. 91).

Cincuenta años antes, sospecho que se debía a que a los líderes de la iglesia les gustaba enfatizar que había misioneros locales, así como misioneros extranjeros;

"En la década de 1920, cuando se adoptó la designación “Obreros enviados a campos extranjeros”, la Oficina de Misiones Locales era fácilmente la más grande de la Asociación General en cuanto a número de personal. Es probable, entonces, que el deseo de no restar importancia a los “misioneros locales” sea la razón por la que la terminología oficial enfatizaba el servicio fuera de la patria o en un campo misionero.

En la práctica, sin embargo, los adventistas hablaron y escribieron sobre misioneros constantemente durante gran parte del siglo XX, aunque no de forma oficial. Ante la ausencia de una definición formal para el período hasta 1975, debemos intentar deducir en retrospectiva qué entendían los adventistas por “misioneros”.

Afortunadamente, es posible identificar, a partir de la práctica, una definición práctica.
En la década de 1870, la definición era sencilla: un misionero era alguien enviado al extranjero desde Estados Unidos. Sin embargo, gracias a los misioneros, la iglesia primero creó, y luego reclutó, nuevos núcleos adventistas fuera de su patria original en Norteamérica.

Para la primera década del siglo XX, si no antes, obreros británicos, europeos, australianos y sudafricanos blancos participaban en lo que editores, escritores y líderes de la iglesia adventistas describieron, en ese momento y desde entonces, como servicio misionero.

Ya en 1908, los misioneros de fuera de Norteamérica superaban a los de Norteamérica, aunque esto no se repetiría hasta treinta años después (Trim, David J. B. (2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 70.

"El término «campo misionero» es otro que los adventistas nunca definieron formalmente.
En la práctica, significaba más que una unidad organizativa con el título de misión: para la década de 1920, las regiones claramente consideradas como campos misioneros incluían las asociaciones. Aun así, si aceptamos que el término «campo misionero» tenía una definición muy vaga, es posible identificar una definición práctica de «misionero» durante aproximadamente los primeros cien años de la misión denominacional fuera de Norteamérica. Un «misionero» era un estadounidense que trabajaba en cualquier lugar fuera de Norteamérica, o cualquier otra persona que servía en un país extranjero, si se trataba de un campo misionero; y en cualquier caso, era una persona cuyo llamado al servicio provenía del Comité de la Asociación General". (Trim, David J. B. (2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 71.


Organización, Alcance Interreligioso y Relaciones Intereclesiales

"Las estructuras administrativas dentro de las cuales ha operado el programa misionero extranjero de la Iglesia Adventista han sido muy complejas". (Trim, David J. B.(2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 74.

"Una serie de comités y entidades, con sus propias líneas de mando, tanto superpuestas como secuenciales, han sido responsables y/o han ejercido la supervisión durante los últimos 150 años". (Trim, David J. B.(2020)"Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 74.

¿Cuál fue el propósito del programa misionero de la Iglesia Adventista?

"Como era de esperar, evolucionó con el tiempo". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 74.

Como observa Barry Oliver (Barry David Oliver, SDA Organizational Structure: Past, Present and Future, Andrews University Seminary Doctoral Dissertation Series, 15 (Berrien Springs, Mich.: Andrews University Press, 1989), pp. 43–44). el "objetivo principal del esfuerzo misionero de la Iglesia Adventista en sus primeras décadas fue establecer puestos misioneros en sociedades con un trasfondo cultural similar al de los misioneros que partieron de las costas de Norteamérica".La misión, entonces, estaba dirigida a "personas como nosotros" que no habían oído hablar de la “verdad presente”. (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 74.

"La situación de la década de 1890 fue descrita por William A. Spicer, secretario de la Junta de Misiones Extranjeras a principios de esa década, líder misionero en la India a finales de esa década, secretario de la Asociación General de 1903 a 1922 y luego presidente hasta 1930". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 75. 

"Al jubilarse, recordó a los delegados del Congreso de la Asociación General de 1930 que, cuarenta años antes:
'No teníamos muy claro cómo ir a los paganos. No esperábamos ir con mucha fuerza. Nunca pensamos ir a los países católicos. Pensábamos: «Llegaremos a algunos por los confines, y el Señor vendrá»; pero el Señor siempre tuvo en mente este propósito: llamar a los paganos, llamar a su pueblo por todas las tierras católicas para que viniera'". (W. A. Spicer, “I Know Whom I Have Believed,” ARH 107: 37 (June 26, 1930), p. 3. (Citado en Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 75.

OTRAS DENOMINACIONES Y RELIGIONES MUNDIALES

A principios del siglo XX, esto cambió. Esto se debió en gran medida a Elena de White, quien escribió una serie de testimonios que enfatizaban la misión entre los seguidores de religiones no cristianas. Quería que los cristianos nominales de los países occidentales escucharan la verdad bíblica completa, pero a medida que avanzaba su vida, miró más allá de lo que sus contemporáneos consideraban "países civilizados".

Dirigió la atención adventista hacia los núcleos del animismo y de lo que hoy llamamos religiones mundiales (
D. J. B. Trim, “Ellen G. White and Adventist Mission,” in Alberto R. Timm and Dwain N. Esmond (eds.), The Gift of Prophecy in Scripture and History (Silver Spring, MD: RHPA, 2015), pp. 333–53). Sin embargo, también se debió a líderes como Spicer, quien había trabajado con los hindúes en la India, e Irwin H. Evans, quien, tras seis años como tesorero de la Asociación General (1903-1909), se desempeñó como el primer presidente de la División Asiática, donde los grupos cristianos indígenas eran pequeños y el budismo, el sintoísmo y el confucianismo representaban grandes desafíos.

A principios del siglo XX, los misioneros adventistas viajaban cada vez en mayor número a África, donde evangelizaban a los seguidores de religiones tradicionales, y a China y el Sudeste Asiático, donde interactuaban con miembros de religiones rivales.

En India y Oriente Medio, sin duda, se dirigieron principalmente a los cristianos indígenas, pero aún interactuaban con culturas muy diferentes.

La situación de finales del siglo XIX, descrita por Oliver, había cambiado significativamente. Bajo el liderazgo de Spicer, la misión adventista se volvió intercultural incluso antes de que se acuñara el término.

Para 1917, los adventistas del séptimo día eran considerados tan expertos en la misión al mundo no cristiano que un importante organismo interdenominacional, la Junta de Preparación Misionera, solicitó asesoramiento a la Secretaría de la Asociación General.

La Secretaría también mantenía relaciones cordiales con el Movimiento de Educación Misionera, un movimiento no denominacional, y envió un representante a las reuniones de la Asociación Mundial de Fundamentos Cristianos para estar al tanto de sus iniciativas en materia de misión.

Hoy en día, esto podría parecer inusual o incluso sospechoso, pero los líderes de la iglesia de principios del siglo XX tenían pocos prejuicios contra la colaboración con otras organizaciones misioneras cristianas.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día envió dos delegados a la célebre Conferencia Misionera Mundial de 1910 en Edimburgo, incluyendo a Spicer, el secretario de la Asociación General.
En los cursos académicos 1936-37 y 1937-38, los dos primeros del recién inaugurado Seminario Teológico Adventista del Séptimo Día, en una época en la que el presidente de la Asociación General asistía regularmente a su Junta, el Seminario contó con la presencia de Samuel Zwemer, uno de los misioneros protestantes más conocidos de la época y un distinguido erudito, además de misionero, quien impartió una serie de tres conferencias a los estudiantes. Las conferencias se publicaron posteriormente en la revista Ministry.

A principios de la década de 1940, cuando la iglesia mundial comenzó a considerar programas académicos especializados de formación misionera, los líderes de la Asociación General inicialmente enviaron a las futuras familias misioneras a “asistir a la Escuela Kennedy de Misiones [en el Seminario de Hartford], como preparación para la obra entre los musulmanes”, financiando los estudios de los pastores adventistas (y sus esposas) en lo que se autodenominaba “una universidad interdenominacional de religión”.

Independientemente de las posturas más generales en la iglesia, los líderes de la misión adventista, con sede en la Secretaría de la Asociación General, estaban decididos a trascender las fronteras culturales y, para desarrollar las competencias necesarias, estaban dispuestos a dialogar con otros cristianos. (Citado en Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 75, 76.

TENDENCIAS EN EL RECLUTAMIENTO DE MISIONEROS

"La tendencia más significativa en el reclutamiento misionero se resume en una narrativa de "auge y caída". Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 76.

"Tras la histórica reorganización de 1901... el número de misioneros designados aumentó hasta la Primera Guerra Mundial, para luego repuntar de nuevo en 1920, antes de mantenerse a flote durante una década hasta la llegada de la Gran Depresión.
En los primeros veinte años después de que el Comité de la Asociación General reemplazara a la Junta de Misiones Extranjeras, la Iglesia Adventista envió 2257 "obreros a campos extranjeros". Incluso en los quince años transcurridos desde el inicio de la Gran Depresión hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, hubo 1597 nuevos nombramientos". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 76.

"Los siguientes 25 años, que culminaron en 1970, marcaron la época dorada del programa misionero extranjero de la Iglesia Adventista.
En ese cuarto de siglo, el número de “Obreros Enviados a Campos Misioneros” ascendió a 7385. Incluso durante la Segunda Guerra Mundial, los líderes de la iglesia se habían preparado con audacia para compensar la inevitable recesión durante los años de guerra, y continuaron consolidando su éxito. (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 77.

"Sin embargo, 1969 y 1970 registraron la mayor y la segunda mayor cantidad de nuevos nombramientos en nuestra historia: 473 y 470, respectivamente. Estos dos años marcaron su apogeo. Desde entonces, la historia ha sido de decadencia". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 77.

EN RESUMEN "A partir de la reorganización de 1901, se observó un crecimiento constante, frenado únicamente por la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, seguido de un crecimiento notable que se estancó a finales de la década de 1960, y desde entonces ha experimentado un pronunciado declive". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 77.

"Al examinar estas estadísticas, se observa nuevamente que a mediados y finales de la década de 1980 y principios de la de 1990 se observó una marcada disminución en el número de misioneros en servicio cada año. Sin embargo, el resto de la década de 1990 experimentó una leve recuperación y una estabilidad efectiva hasta mediados de la década de 2000, cuando, al igual que las cifras de nuevos misioneros en servicio, comenzó un nuevo descenso que continúa hasta la actualidad". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 77.

"Además, en los últimos 30 años, los voluntarios han sido un elemento importante en el panorama misionero de la iglesia (véase la figura 8). En los últimos 20 años, en particular, el número de voluntarios enviados cada año aumentó drásticamente, lo que, en cierta medida, compensa la disminución a largo plazo de lo que hoy llamamos IDE". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 79.



"Sin embargo, la mayoría de los voluntarios solo sirven durante un año, mientras que los misioneros tradicionales, y los ISE actuales, sirven durante varios años, por lo que podría ser necesario enviar entre cuatro mil y cinco mil voluntarios para igualar a mil ISE desplegados. Esto sin considerar que los misioneros a largo plazo aportan una sensibilidad y un conocimiento mucho mayores de la cultura que los que los realizan a corto plazo.
Por lo tanto, si bien las cifras de voluntarios que salen cada año demuestran un interés continuo en el servicio misionero entre los miembros de la iglesia, y por ello son bienvenidas, no pueden compensar la disminución en el número de misioneros a largo plazo, tanto enviados como mantenidos en el campo".(Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 79.

"De hecho, deberíamos preocuparnos por hasta qué punto, sin un debate real entre los responsables de las políticas, la iglesia ha permitido, por defecto, que su programa misionero dependa de voluntarios en lugar de misioneros a largo plazo. (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 80.

"En 1973, los voluntarios representaron más de la mitad del número total de nuevos misioneros por primera vez, pero desde entonces, los IDE nunca han llegado a la mitad; de hecho, la última vez que superaron uno de cada cinco fue en 1995.
La disminución neta en el número de misioneros a largo plazo no es la única tendencia alarmante. Es el hecho de que esta disminución se ha producido a medida que la iglesia ha experimentado un crecimiento drástico.

Haciendo una comparación entre la cantidad de misioneros por cada cien miembros y por cada diez mil miembros, entre los años 1901- 2015: "En toda la denominación, hay un compromiso significativamente menor ahora que en el pasado con el programa misionero en el extranjero de la Iglesia Adventista". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 80.




"Al observar las cifras, se observa que el punto álgido del compromiso misionero adventista se produjo en 1920, cuando había poco más de 16 misioneros por cada 10 000 miembros, aunque se observa un repunte en las cifras inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, lo que refleja la expansión misionera posterior a la guerra... La tendencia que se muestra aquí solo confirma el panorama que indican las cifras anuales. Durante más de 60 años, la proporción de los recursos de la Iglesia mundial destinados al programa misionero en el extranjero ha ido disminuyendo". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 82.

"Si la historia principal es de decadencia y caída, una segunda tendencia significativa, y alentadora, es el considerable crecimiento en el porcentaje de misioneros de fuera de la NAD.
La forma en que los misioneros de campos misioneros anteriores (e incluso actuales) han asumido la carga de la obra misional se evidencia en la figura 12, que muestra la tendencia en el número real de nuevos nombramientos por año, tanto dentro de la NAD como de todos los demás continentes combinados, para el período de 1903 a 2015.
Aún más reveladora es la división porcentual entre los nombrados de la NAD y todos los nombrados fuera de la NAD en el mismo período... destaca el grado en que los misioneros de fuera de Norteamérica han aumentado en importancia, proporcionando ahora regularmente el doble o el triple de nuevos nombramientos que la NAD". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 82.

TENDENCIAS EN EMPLEO MISIONERO

"Sin embargo, si analizamos los tipos de trabajo que se llamaba a realizar a los designados, y que se realizaban, se observa una tendencia significativa a abandonar el empleo de misioneros en la obra de primera línea, en la ganancia de almas". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 83.

"Por supuesto, existen razones para ello: no hay necesidad de que los colportores estadounidenses trabajen en Interamérica, Sudamérica o Filipinas, como era el caso a principios del siglo XX. No hay necesidad de llamar a pastores o evangelistas misioneros blancos a Uganda o Tanzania (como aún ocurría en la década de 1960), porque hay personas locales que pueden hacerlo, hacerlo de forma más rentable y mejor". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 84.

"De hecho, mientras que antes los misioneros eran presidentes de conferencia y unión, ahora en la mayor parte del mundo eso es cada vez más improbable (aunque la Unión China es un ejemplo). Si bien los misioneros todavía son llamados a las oficinas de división, esto significa que tienen mucho menos contacto con la gente común de las zonas donde trabajan que si fueran funcionarios de conferencia, especialmente en África o partes de Asia hace 60 años". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 84.

"Por lo tanto, entendemos que la proporción de misioneros que se dedican a la obra de ganar almas es menor que antes.
Sin embargo, incluso más allá de esta tendencia, la historia del siglo XX fue, creo, en parte una de medicalización y burocratización.
Existen diversas evidencias de ello. En primer lugar, están los datos objetivos de las estadísticas, que ilustran ambas tendencias. También existen correspondencia y actas". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 84.

"Esto ilustra claramente la importancia de los trabajadores evangelizadores de primera línea en la década de 1940 y principios de la de 1950, y la forma en que esa categoría disminuyó en la década de 1970, aun cuando el empleo en el trabajo médico se hizo cada vez más importante". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 84.

¿Qué ha ocurrido en las últimas dos décadas?

"Existe una diferencia notable entre ambos períodos: la proporción (de un grupo cada vez menor de trabajadores) dedicada a la salud y la medicina no ha aumentado en los últimos veinte años; de hecho, ha disminuido ligeramente. El mayor crecimiento desde 1998 se ha producido en el empleo administrativo general y en la educación, aunque bastante más en el profesorado que en el resto del personal. Los trabajadores pastorales y evangelizadores no pierden mucha participación, pero partían de un nivel muy bajo, que no mejora en absoluto". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 86.

¿Qué conclusiones se pueden extraer de estas tendencias estadísticas?

Ha habido una tendencia hacia la
(1) Medicalización del empleo misionero en los últimos veinte años hasta aproximadamente... 1980,
(2) Con el auge de la educación adventista con fines de lucro, se necesita una fuerza laboral bien capacitada, lo que prácticamente requiere una fuerza laboral internacional.
(3) Debido a la creciente importancia de las burocracias eclesiásticas, incluyendo, creo, la necesidad de puestos cada vez más especializados, en particular de contadores que cumplan con los estándares GCAS y especialistas en TI, estos puestos han aumentado. Estas tendencias también se desprenden de la evidencia documental. (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 86.

MEDICALIZACIÓN

"Las misiones médicas fueron originalmente de naturaleza significativamente evangelizadora". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 86.

"A principios del siglo XX, la mayoría de las "instituciones" médicas adventistas eran clínicas. Esto era cierto incluso en lo que luego se convertirían en hospitales, pero sus inicios fueron bastante más humildes.
Entre los primeros grupos misioneros a muchos países, como China e India, se encontraban enfermeras. Donde no había enfermeras, un pastor o evangelista brindaba atención médica o dental básica.
Ejemplos incluyen a J. H. Krum, el primer misionero en Palestina, y Ferdinand Stahl, el célebre misionero pionero en Bolivia y Perú, quien realizó cirugía dental básica.
Incluso cuando las clínicas contaban con un médico en su personal, los médicos misioneros se dedicaban a la medicina básica, en lugar de ser las figuras distantes, casi divinas, en las que se convertirían en los grandes hospitales.
Esto significaba que, al igual que las enfermeras, mantenían una relación cercana y personal con la población local, por lo que la labor médica era intrínsecamente misionera en el sentido clásico de ser evangelizadora". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 86.

"Prueba de ello es que, en la década de 1890 y principios de 1900, los médicos enviados al campo misionero eran ordenados regularmente, aunque quienes trabajaban en sanatorios en Norteamérica a menudo no lo eran. Esto se debía a que un médico en el campo misionero estaba en primera línea y, por lo general, se dedicaba al ministerio de las almas, así como a los cuerpos". (Véase D. J. B. Trim, “Ordination in Seventh-day Adventist history”, Theology of Ordination Study Committee, East Laurel, MD (15-17 de enero de 2013) [https://www.adventistarchives.org/january-2013 papers-presented], pp. 22-23). (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 87.

"También hay evidencia explícita de cómo los médicos misioneros se sentían en primera línea de la misión. Por ejemplo, durante el Congreso de la Asociación General de 1909, en una reunión del Departamento Médico Misionero, el Dr. A. A. John leyó una ponencia inspiradora, enfatizando su experiencia de la obra médico misionera —predicación y sanación— como una sola obra, y dando ejemplos de cómo su labor médica había allanado el camino para la testificación al pueblo mexicano".
La profesionalización y cientificización de la medicina que se estaba dando en este período comenzó a afectar a los médicos y hospitales adventistas. Sin embargo, en la década de 1920, los hospitales misioneros todavía se concebían principalmente como una puerta de entrada para la obra proselitista". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 88.

"En su informe al Congreso de la Asociación General de 1926, el presidente de la División Africana, W. H. Branson, señaló que Bechuanalandia (hoy Botsuana) había sido un país cerrado para nosotros, donde los misioneros no eran bienvenidos, pero dijeron: «Queremos médicos. No tenemos médicos». Las autoridades coloniales británicas admitieron al Dr. A. H. Kretchmar, médico cualificado, lo que, según Branson, resultó en "una oportunidad en esa tribu. En menos de un año, toda la tribu abrió sus puertas de par en par y tuvimos acceso total para entrar y predicar el evangelio". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 88.

"Sin embargo, gradualmente, se produjo un cambio de mentalidad hacia simplemente mantener y expandir las instituciones que se habían creado previamente. Los hospitales estaban obligados a mantenerse al ritmo de la innovación cada vez más rápida en tecnología y práctica médica; de lo contrario, podrían decaer y verse obligados a cerrar, y la idea de que las instituciones, al igual que los individuos, pudieran tener una vida útil parece no haberse planteado nunca.
Con demasiada frecuencia, tampoco surgió la pregunta: ¿Para qué mantenemos una institución?
Los adventistas aparentemente sienten instintivamente que las instituciones deben mantenerse, ya que su cierre parece una derrota. No cabe duda de que muchos hospitales en los campos misioneros conservaron una sólida ética misionera, pero otros parecían felices de convertirse en la institución preferida de la clientela de élite". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 88.

"Esto podría justificarse en función de las ganancias y los contactos que se podrían obtener y que se destinarían a la misión, pero en la práctica, el éxito de la institución parece haberse convertido en un fin en lugar de un medio para un fin mayor". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 88.

"Esta tendencia era evidente en el Sanatorio-Hospital de Shanghái ya en la década de 1930 y posteriormente en el Hospital Dar el-Salaam de Bagdad y en los hospitales misioneros de Bangkok, Karachi y Hong Kong (aunque solo este último conserva su élite de seguidores).
En ambos casos, los líderes de la iglesia, en las décadas de 1950 o 1960, se jactaban, ante los miembros de la iglesia, si no ante el mundo exterior, de lo favorecidos que eran por la realeza y los clientes adinerados.
Un ejemplo alternativo es el Hospital Adventista de Bengasi, inaugurado en Libia en 1956, como una forma de establecer una presencia adventista en lo que había sido un territorio literalmente prohibido. El hospital fue un gran éxito desde el punto de vista médico, pero tuvo un impacto misional mínimo en la población indígena.
En 1960, 17 miembros del personal habían organizado una iglesia, pero para cuando el gobierno revolucionario de Muamar el Gadafi nacionalizó el Hospital Adventista de Bengasi a finales de 1969, solo se había bautizado un solo bautizo en Libia, el de un expatriado italiano. Todos los adventistas del país eran misioneros o sus familiares, y todos fueron expulsados. Trece años de trabajo médico de alta calidad no habían producido resultados misionales mensurables". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 88.

"Además, a medida que los hospitales se desarrollaban, a menudo abandonaban la medicina preventiva que antaño caracterizaba el enfoque adventista de la salud y la atención médica.
También tenían una necesidad cada vez mayor de personal". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 89.

"Gran parte del tiempo de la administración de la División de Oriente Medio se dedicó a supervisar el Hospital Dar el-Salaam y el Hospital Adventista de Bengasi, y en particular a reclutar al numeroso personal que necesitaban, el cual, para ser adventista, debía provenir exclusivamente del exterior".
Por ejemplo, en el momento de la nacionalización de Bengasi, el hospital contaba con un personal íntegramente expatriado de 105 misioneros provenientes de todo el mundo (entre ellos muchos de la División del Lejano Oriente), quienes luego requirieron repatriación.
En una reunión del personal de la Secretaría en 1967, el secretario de la Asociación General, W. R. Beach, presentó estadísticas comparativas sobre el número de misioneros actuales de Norteamérica, a marzo de 1967 y a octubre de 1964. Destacó que los grupos médicos y educativos aumentaron significativamente, mientras que los administrativos y ministeriales disminuyeron". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 89.

"Para 1974, las necesidades de personal de las instituciones médicas eran tan importantes para quienes coordinaban el reclutamiento misionero que, por primera vez, el Comité de Designaciones analizó seriamente la posibilidad de utilizar personal no adventista para cubrir puestos en instituciones sanitarias en el extranjero.
Al solicitarle una declaración, la Secretaría la presentó, en la que enfatizó que el objetivo principal de nuestras instituciones médicas es cooperar con el impulso evangelizador de la iglesia, revelando a Cristo a quienes se encuentran bajo la influencia de su personal. Su borrador de declaración incluía tres puntos: “reafirmar el principio de que las instituciones adventistas del séptimo día deben contar, en general, con personal adventista” y dificultar que las divisiones e instituciones contraten a “profesionales no adventistas”. Sin embargo, es significativo que, cuando el Comité de Nombramientos adoptó el informe, lo hiciera solo después de “añadir un nuevo párrafo” que reconocía “que puede haber circunstancias en las que sea conveniente nombrar a un no adventista”. (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 89.

"Para ser justos, el tenor general de la declaración votada sigue siendo, en gran medida, desaconsejando tales nombramientos, pero incluso contemplarlo como una posibilidad fue un cambio radical.
Esto indica, creo, cómo las necesidades de empleo en el sector médico impulsaban ahora el programa de misiones en el extranjero de la Iglesia Adventista del Séptimo Día". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 89.

BUROCRATIZACIÓN

"También, creo, ha habido una tendencia a la burocratización; de hecho, a la tecnocratización, la tecnologización y la hiperespecialización. (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 90.

"En la década de 1950, el misionero pionero en Oriente Medio, George D. Keough, entonces residente en Beirut, lamentaba que los nuevos misioneros procedentes de Estados Unidos solo "quieren administrar, y si no hay nada que administrar, no se ponen manos a la obra, sino que buscan crear puestos administrativos para sí mismos". 
Keough no se dedicaba a criticar duramente ni a la retórica. Siempre mantuvo su gusto por el trabajo directo con los pueblos indígenas. Posteriormente, se enorgulleció de haber, a finales de la década de 1930, siendo entonces presidente de la unión, “levantado la iglesia en Ammán”, Jordania.
A principios de la década de 1950, siendo septuagenario y ocupando altos cargos administrativos en la División de Oriente Medio, sin embargo, como informó el presidente de la unión local, “participó” en una serie de reuniones evangelísticas en la iglesia árabe de Beirut". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 90.

"Pero estas eran las actitudes de una generación anterior; algunos misioneros jóvenes, como Robert Darnell, las conservaron; por ello, los miembros de la iglesia egipcia aún lo recuerdan con gran cariño.
Sin embargo, las actitudes estaban cambiando". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 90.

"En 1972, el misiólogo Gottfried Oosterwal realizó una presentación ante el Comité de Designados, que en ese momento desempeñaba un papel clave, además de la Secretaría, en el programa misional de la Asociación General.
Oosterwal observó: “Hoy en día, los Adventistas del Séptimo Día tienen más misioneros en el campo que cualquier otra denominación protestante, y en más zonas del mundo”.
Hasta ahora, todo bien, pudo haber pensado su audiencia, pero luego añadió algunos comentarios menos tranquilizadores, observando que se estaba produciendo “un cambio notable en el patrón del servicio misionero”.
La gran mayoría de los misioneros adventistas del séptimo día no salen tanto a trabajar por los no creyentes, sino más bien por los miembros de la iglesia en el extranjero.
Esto se refleja claramente en el tipo de misioneros que la iglesia envía: la mayoría sirven como maestros y en profesiones paraeducativas en escuelas adventistas; otro grupo grande está compuesto por personal médico y paramédico. Al final de la lista están los administradores. [¡Pero un grupo llegó aún más abajo!] Casi ningún obrero evangelizador o ministerial abandona las costas de Norteamérica hoy en día. El nuevo misionero puede… ser caracterizado por el término: especialistas.

"Luego, basándose en las tendencias que observó, hizo la siguiente predicción sobre los problemas futuros: “La misión podría volverse demasiado eclesial, gastando así cada vez más dinero en el desarrollo de la iglesia y el cuidado institucional de sus miembros, y muy poco en la labor evangelística”.
Más adelante, en la extensa presentación, Oosterwal resumió: “Los misioneros de hoy son maestros, profesionales y especialistas". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 90.

"Esta es una tendencia reconocible, que solo se ha intensificado. De hecho, con la incorporación de las llamadas a trabajar en Tecnologías de la Información, los ISE están aún más especializados, incluso más tecnificados, que hace 45 años, cuando Oosterwal hizo su diagnóstico profético.
La decisión de 1974 de reclasificar “Obreros Enviados a Campos Misioneros” como “Obreros nuevos regulares que aceptan llamadas fuera de la división de origen”, que se implementó en 1975, ahora cobra aún más sentido.
Por supuesto, influyeron factores externos. Cabe destacar que, si bien en países islámicos, budistas e hindúes los movimientos de descolonización y liberación nacional sufrieron una pérdida concomitante del estatus privilegiado del que anteriormente disfrutaban las denominaciones cristianas, estas fuerzas hicieron que el término "misionero" fuera inaceptable en muchos países.
En 1973, el Departamento de Escuela Sabática planteó este hecho, señalando con delicadeza que, "en algunas zonas", términos como "misiones, misioneros, ofrendas misioneras, servicio misional, campos misioneros, misiones en el extranjero, etc., rara vez se utilizan; sin embargo, las publicaciones denominacionales impresas en países de origen los utilizan profusamente, para desconcierto de los feligreses en otros países".
En respuesta, ADCOM nombró un comité ad hoc.
El resultado fue un proceso que culminó, más de un año después, con la decisión del Consejo Anual de 1974 sobre la terminología sustitutiva aceptable, que citó el ejemplo de «‘Obrero Interdivisión’... en lugar del término ‘misionero’». (GCC, Oct. 9, 1974, Minutes 1974: 282; see also ADCOM, May 30, 1974, Minutes 1974:137; GC Officers meeting, Oct. 3, 1974, Minutes 1974:37). 
Esto condujo, a su vez, nueve años después, a la adopción por parte del Consejo Anual del conocido término «Obrero interdivisión».
Lo notable es que, por primera vez, se definió a un misionero por la estructura de la iglesia en lugar de por su servicio en un campo misionero". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 91.

"Esto es propio de la racionalización burocrática. Aunque la intención fuera principalmente realizar cambios superficiales, sigue siendo reveladora de una mentalidad.
De hecho, es coherente con la imagen que presentaré del Secretariado en la década de 1970: fue entonces cuando la pulcritud administrativa empezó a primar sobre la tarea de alcanzar a los pueblos no alcanzados.
¿Qué pasó con el Secretariado entonces?
... Solo comentaré que quienes trabajaban en la Secretaría de la CG estaban al tanto de lo que estaba sucediendo". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 91.

"Once años después de que Oosterwal hablara ante el Comité de Designados, el Secretario de la CG, G. Ralph Thompson, le pidió que hablara con el personal de la Secretaría.
Oosterwal enfatizó: «El tipo de misionero que estamos capacitando ahora es diferente al que formábamos hace 15 o 20 años». Y luego ofreció la siguiente perspicaz reflexión:

"Hemos experimentado un cambio en el tipo de misionero que enviamos. Este cambio se debe a nuestros esfuerzos por nacionalizar nuestro personal en el extranjero. El personal de apoyo que enviamos está ayudando a preparar el liderazgo nacional. Por lo tanto, seguiremos necesitando una gran cantidad de profesionales, personal médico, personal de educación superior y personal administrativo".  

¿Les suena esto? 
Oosterwal concluyó, incisivamente, que dado que “la necesidad se determina a nivel de División y Unión, y solo podemos reclutar según lo soliciten”, los líderes de la Asociación General “deben encomendar a los líderes de la División la responsabilidad de realizar la obra misionera pionera y la evangelización pionera”. 

"También hay otras pruebas del conocimiento de las tendencias por parte de la Secretaría. En 1984, por ejemplo, el subsecretario discutió con los asociados el caso de un pastor estadounidense que había estado “bajo nombramiento para el servicio misionero”, pero su llamado fue cancelado, pero aún tenía interés en el servicio misionero.
Las actas registran, con indiferencia y quizás resignación: “El personal expresó su opinión de que gran parte del problema para nombrarlo radica en la escasez de vacantes para pastores-evangelistas”. Ciertamente, esto no siempre había sido así. Consideremos, por ejemplo, que sesenta años antes, durante un debate sobre el reclutamiento misionero en el Concilio Anual de 1924, se señaló: «Que en la coyuntura actual, llamamos la atención especialmente sobre la necesidad de reclutas para el ministerio, la obra bíblica, la enseñanza primaria y la obra de colportor». El contraste con años posteriores es marcado.
En retrospectiva, el final del secretariado de W. R. Beach fue un punto de inflexión. Se puede observar que mantuvo a raya ciertas tendencias, aunque quizás simplemente tuvo la suerte de jubilarse antes de que se volvieran irresistibles. Sin embargo, Beach previó lo que se avecinaba. En su informe de despedida a la Sesión de la Conferencia General de 1970, advirtió: «Para nosotros, el Movimiento Adventista es con demasiada frecuencia el Fin del Mundo, Incorporado». (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 91.

Sin duda alguna, es necesario revisar de tiempo en tiempo la efectividad de los programas y de los misioneros en el campo misionero; pues como observaba ya en 1983 Marlene S: "También es importante que en las posiciones ministeriales estos voluntarios sean examinados cada año para asegurarse de que siguen siendo significativos a la luz de las metas y los objetivos actuales de la congregación. A veces, los

trabajos se perpetuaron mucho más allá de su utilidad". (Marlene, Wilson. How to mobilize church volunteers. España: Salamanca. 1983), 103.

CONCLUSIÓN


143 años después de que Andrews zarpara hacia Europa, el primer "obrero enviado a un campo extranjero", el número de nuevos misioneros a largo plazo, ahora llamados ISE, que han sido nombrados para servir es notablemente bajo.
El promedio de nombramientos durante los cuatro años de 2012 a 2015 fue de 86: esto no es mucho más que el promedio de 85 nombramientos durante los primeros cuatro años de la Segunda Guerra Mundial, que incluyó 1942, que con 44 tuvo el año más bajo de nombramientos desde el siglo XIX.

En contraste, todos los promedios de cuatro años para el período de 1914 a 1919 superan los 96. El promedio de los últimos cuatro años del último quinquenio fue mayor que el promedio de los primeros cuatro años de la Gran Depresión, lo que da un poco de contexto. La última vez, antes del último quinquenio, que hubo tres años consecutivos con menos de 100 nombramientos fue entre 1932 y 1934, y la última vez que hubo cuatro años consecutivos (de 2012 a 2015) fue entre 1905 y 1908. Sin embargo, la membresía de la iglesia en 1908 era de 97,579, en comparación con 19,126,438.

Ahora bien, utilizando la nueva definición de misionero adoptada en el Concilio Anual de 2013, nuestro número total de misioneros en servicio es de aproximadamente 6,000. ¿Cómo nos compararíamos entonces? Bueno, cada año del cuatrienio 1905-1908, tan solo los nuevos nombramientos equivalieron a más de 6 por cada 10,000 miembros de la iglesia, mientras que hoy en día todos los misioneros en servicio son apenas un poco más de 3 por cada 10,000. Y como hemos visto, de este pequeño grupo de misioneros, la proporción que realmente se dedica a compartir el evangelio también es menor que en décadas anteriores.
(Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 93.

Ahora hay voluntarios adventistas y muchos miembros de iglesia que realizan viajes misioneros de corta duración, algo que no ocurría hace medio siglo o más. Además, existen la televisión, la radio e internet, todos con el potencial de llegar a mucha más gente que muchos misioneros.

Sin embargo, la televisión y la radio existen desde hace mucho tiempo y el número de obreros enviados a campos misioneros era bastante mayor. En cualquier caso, la televisión e internet parecen tener éxito en la conversión en países ya cristianizados, y aunque AWR está llegando a millones, hay evidencia de que la radio necesita presencia local para dar seguimiento a los intereses.

Los viajes misioneros de corta duración contribuyen más a generar apoyo para las misiones extranjeras en las zonas de influencia adventista que a alcanzar a grupos de personas no alcanzados. (A. G. Daniells, Presidential Address to 1905 GC Session, in ARH 82: 19 (11 May 1905), p. 9. Such sentiments are typical of Daniells’s missiological and eschatological thinking: see Barry Oliver, “Why Are We Who We Are? The Ecclesiological Polemic That Shaped Reorganization,” in Faith in Search of Depth and Relevancy: Festschrift in Honour of Dr. Bertil Wiklander, edited by Reinder Bruinsma, 444-47. N.p.: Trans-European Division of Seventh-day Adventists, 2014). 

Los voluntarios son maravillosos, pero no reemplazan a los misioneros de larga duración que se adaptan a las culturas y a la población local. Como adventistas, queremos predicar «este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones» (Mateo 24:14). Y como lo expresó A. G. Daniells: «Entonces, y solo entonces, llegará el fin que tanto anhelamos».  (Approximate Dates Term 1850–1974 (unofficially, to the present) Missionary 1875–1971 Missionary worker 1878–1906 Missionary laborer 1911–Present Appointee/Missionary appointee 1970–1995 Inter-division worker (IDW) 1974–Present Inter-union worker 1977–Present Interdivision/International service 1983–2014 Interdivision Employee (IDE) 2015–Present International Service Employee (ISE)

Muchas naciones del mundo han sido testigos de la proclamación del evangelio. Sin embargo, parafraseando a Erton Kohler ante el Comité de Asuntos de Misión Global en 2015, si seguimos alcanzando porcentajes cada vez mayores de las mismas naciones, no habremos predicado el evangelio a todas las naciones y el fin no llegará. (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 93.

"Si queremos predicar este evangelio del reino a todas las naciones, entonces hay buenas razones para que necesitemos más misioneros a largo plazo". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 93.

"Si queremos alcanzar al mundo, se deben invertir más recursos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la misión intercultural y se deben destinar recursos adicionales de la Conferencia General exclusivamente a aquellas partes del mundo donde la iglesia local no tiene la capacidad de alcanzar su territorio". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 93.

"Ahondaré en esto para concluir el segundo artículo, ya que requeriría más que solo financiación y un resurgimiento del programa misionero extranjero; requeriría ciertas reformas administrativas que probablemente solo la Secretaría podría o querría promover". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 93.

"Sin embargo, no cabe duda de que el programa misionero extranjero ya no es la prioridad denominacional que alguna vez fue, o que su enfoque ya no se centra tanto en alcanzar a los no alcanzados como antes. Tal vez la Iglesia Adventista esté de acuerdo con eso; sin embargo, si no es así, entonces no debería seguir haciendo sus negocios como siempre". (Trim, David J. B.(2020) "Foreign Missionary Program of the Seventh-day Adventist Church," Journal of Adventist Mission Studies: Vol. 15: No. 2, 66-97), 93.


“No entanto, com o fim da era Daniells e Spicer, a expansão missionária da igreja sofreu unia falta de continuidade, abrindo espaço para uma nova fase na qual a principal preocupação foi o fortalecimento do trabalho já estabelecido, um passo igualmente necessário iam direção à maturidade denominacional”. (p. 188). Silvano Barbosa. In Mission.

“[Eis os] Quatro fatores principais [que] caracterizaram a missão adventista da segunda metade do século 20 até a segunda década do século 21: (1) desenvolvimento e expansão de instituições; (2) rápido crescimento número de membros; (3) estabelecimento de liderança local; e (4) presença de trabalhadores vindos de outras divisões da igreja”. (p. 188). Silvano Barbosa. In Mission.

“Primeiro, a denominação experimentou fortalecimento, maturação e expansão progressiva daquilo que George Knight chama de quadrilátero missiológico adventista: casas publicadoras, instituições educacionais, instalações médicas e associações denominacionais. Knight aponta que o quadrilátero adventista foi plantado em todos os cantos da Terra durante a grande expansão da missão que teve início na década de 1890 e se estendeu ininterruptamente até a década de 1930”. (p. 188). Silvano Barbosa. In Mission.

Curiosidade: “[…] a igreja avançou de 9.817 instituições em 1930 para 110.108 em 2020”. (p. 188). Silvano Barbosa. In Mission.

“A pregação da mensagem da volta de Jesus e a proclamação do evangelho eterno como forma de preparar o mundo para esse evento são o antídoto do adventismo contra a irrelevância. Enquanto mantiver viva essa visão, que é um componente fundamental da sua identidade, o movimento manterá a sua força e vitalidade, pois saberá exatamente qual o propósito da sua existência”. (p. 191). Silvano Barbosa. In Mission.

“Atividade missionária bem-sucedida normalmente depende da combinação de três fatores, igualmente indispensáveis: 
(1) um grupo de pessoas comprometidas; 
(2) uma organização capaz de recrutar, treinar e enviar os missionários; e 
(3) acesso sustentável aos locais de execução do serviço missionário. O estabelecimento de estruturas missionárias, focadas, flexíveis e acessíveis, favorecem a conexão daqueles que desejam ser enviados com as localidades que precisam recebê-los e permite que o trabalho missionário seja feito de maneira contínua e crescente”. (p. 192). Silvano Barbosa. In Mission.

“É reconhecido que, ao escolher Francisco, o primeiro papa latino-americano, os cardeais enviaram uma clara mensagem indicando a compreensão deles de que o futuro do cristianismo está no Sul Global”. (p. 205). Silvano Barbosa. In Mission.

"Talvez, a onda de entusiasmo missionário criada pelo Movimento Voluntário Estudantil no mundo protestante e pela expansão mundial do adventismo na última década do século dezenove oferecem o melhor pano de fundo histórico para a convicção de Ellen White em 1900 de que Jesus poderia ter retornado naquele tempo. Ao promover a expansão do trabalho nos campos missionários, ela disse: “Caso houvesse sido executado o propósito divino de transmitir ao mundo a mensagem da misericórdia, Cristo já teria vindo à Terra, e os santos teriam recebido as boas-vindas na cidade de Deus". (p. 227). Silvano Barbosa. In Mission.

“É importante ressaltar que a saúde financeira da Igreja não depende de grandes contribuições oriundas de um pequeno grupo de doadores, mas, ao contrário, de pequenas doações vindas de muitas congregações”. (p. 228). Silvano Barbosa. In Mission.

Um Sistema Flexível, Descentralizado e Autorreprodutivo (CTRC + CTRV completo do tópico, p. 231-230). Silvano Barbosa. In Mission.

"Observa-se que o processo de envio de missionários mantém três características fundamentais, desde os tempos apostólicos: (1) flexibilidade, (2) descentralização e (3) autorreprodução. Flexibilidade é de importância crucial para a expansão das organizações de envio de missionários da igreja, já que as instituições da denominação – as quais abrigam e mantêm essas estruturas missionárias – têm diferentes tamanhos, infraestruturas, posições financeiras e vocações. Portanto, deve haver princípios operacionais, assim como aspectos organizacionais comuns a todas as estruturas missionárias. Por outro lado, cada organização deve ter oportunidade para cumprir a sua própria visão. 

Descentralização é igualmente importante, devido ao simples fato de que uma única instituição da igreja não seria capaz de abraçar todo o trabalho de prover eficazmente treinamento missionário e oportunidades missionárias para todos os candidatos em todas as áreas geográficas onde a igreja atua. A igreja apostólica, os movimentos missionários ao longo da história e as organizações missionárias atuais operam sob esse princípio. Além disso, uma base de envio de missionários descentralizada se encaixa mais apropriadamente à estrutura organizacional da Igreja Adventista do Sétimo Dia. Da mesma forma, um sistema autorreprodutivo oferece oportunidade para que cada instituição denominacional que estiver preparada para se engajar no processo de envio de missionários possa fazê-lo. Esses três princípios fornecem a base necessária para que a atividade missionária seja feita de maneira contínua e crescente.

Ao mesmo tempo, é importante apontar que o conceito fundamental que orienta o estabelecimento de organizações de envio de missionários não é o de substituição, mas parceria. Em outras palavras, o objetivo não é assumir o papel que até recentemente tem sido desempenhado pela igreja na Europa e nos Estados Unidos. Ao contrário, o propósito é estabelecer parcerias com organizações missionárias nessas localidades, para que a igreja na América do Sul possa cumprir a sua parte na missão mundial de Deus.

Missão é feita em parceria. Entretanto, para se estabelecer parcerias sólidas, as organizações de envio de missionários da igreja devem ser não apenas estruturas que enviam, mas também comunidades que recebem, a fim de que as bênçãos da igreja em todo o mundo sejam recebidas aqui na América do Sul.

Por exemplo, do ponto de vista histórico, enquanto a igreja sul–americana está apenas dando os primeiros passos no processo de recrutar, treinar e enviar missionários, esta pode se apoiar na experiência e especialização das organizações da igreja na Europa e nos Estados Infidos, as quais tem feito esse trabalho por várias décadas. Além do know-how, a igreja no Ocidente também possui moedas fortes o dólar e o euro, e a língua franca mundial, o inglês. Por outro lado, parcerias com instituições da igreja ao redor do mundo permitem que as organizações missionárias na América do Sul compartilhem as bênçãos peculiares que recebeu.

Sobre a importância do treinamento: “A história do movimento missionário provê abundante evidência de que, geralmente, os trabalhadores mais bem qualificados oferecem os resultados mais duradouros”. (p. 234). Silvano Barbosa. In Mission.

“Currículo – Os programas de treinamento dos institutos de missão devem ter como alvo formar missionários como discípulos de Jesus, que crescem espiritualmente, pensam biblicamente, raciocinam missiologicamente, vivem integralmente e servem incansavelmente.” Adicionalmente, o currículo deve ter como objetivo central preparar os missionários para que os aspectos práticos do trabalho sejam desempenhados em conexão com as necessidades espirituais das pessoas as quais eles servem: reconhecimento e satisfação das suas necessidades espirituais, reconciliação com Deus, unidade espiritual e companheirismo, crescimento em Cristo e engajamento ao lado de Deus no grande conflito que acontece no contexto local.” Além disso, cada instituto de missão deve ter a oportunidade de desenvolver o seu próprio chamado e visão, escolhendo ter como foco ministérios específicos, países ou religiões mundiais”. (p. 235).

“Espera-se que missionários de longa duração sirvam por um período superior a quatro anos”. (p. 237). Silvano Barbosa. In Mission.